La política hoy tiene que ayudar a recrear confianza

Por Hernán de Goñi

En la Argentina, la economía no tiene una vida disociada de la política. Sobran evidencias para demostrarlo. La fijación de las retenciones móviles y la estatización de las AFJP componen todo un paradigma en esta materia, ya que fueron dos casos de apropiación de una renta privada que el Estado procuró justificar con objetivos sociales

Sin embargo, el Gobierno nunca logró consenso entre los agentes económicos para esas dos medidas. Y si bien los recursos obtenidos por esa vía alejaron el riesgo de default, la debilidad institucional que demostraron contribuyó a frenar el período de mejor perfomance de la economía argentina. El resultado fue una crisis de confianza que todavía hoy se exterioriza a través de una constante salida de capitales y un derrumbe de la inversión.

Por esta razón, no hay que desmerecer el menú institucional que ofrece el Gobierno para el diálogo, ya que este déficit recortó parte de la confianza en el horizonte económico. Lo que debe quedar a la vista es que el crecimiento merece una agenda propia, que cuanto más profundidad tenga, más oxígeno le dará al debate político de "largo plazo". Si el Ejecutivo no se convence de esto y avanza por un curso propio, recuperará parte de la iniciativa. Pero no repondrá el capital que perdió el 28-J.

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