Política de "La Saladita", política de la realidad

La instalación de una feria económica terminó siendo el hecho político e institucional de la semana. Y amenaza con definir muchas cosas si sigue su curso, como parece. Lo dicho y lo no dicho, además de una enorme falta de previsión, juegan en la movida. Además, el fomentismo.
Más allá de la política teórica, la práctica. Ni partidos ni sectores, sino apenas la realidad. De a poco, la planificación va dejando lugar al acontecimiento, la idea al dato, la intención a lo concreto, el dicho al hecho.

Esa tendencia, se complementa con otra, que ya es un elemento a ser considerado en cualquier análisis del esquema de Gobierno local. Pongamos ese eje en forma de pregunta: ¿por qué hay cierto estado de deliberación pública, presto a la movilización pacífica pero de firme planteo, a la hora de resolver temas de impacto social? ¿es posterior a la elección? ¿por qué hay ganas de salir a la calle por cuestiones casi menores?

En realidad, habría que reformular la pregunta: ¿cómo es esto, hoy, donde la radicación de una feria económica no es tema de agenda la Cámara Empresaria y sí de una marcha de comerciantes? ¿qué pasa que dos plantas, apenas dos, que van a ser taladas en Parque Mitre generan 2.000 protestas en Facebook y más de cien manifestantes en un día de lluvia, chapaleando barro gratis?

Da la impresión, tal vez apenas eso, de que cada vez es más fácil salir a la calle en la Ciudad. Si el tema no lo amerita: ¿lo fundamenta la debilidad de las representaciones?

El caso de "La Saladita", la feria que se está montando en Del Valle al 3660 y que es la pesadilla de los comerciantes del centro, marca el primer jalón en ese estilo. Si la feria es temible, lo es en base al cálculo que los comerciantes ya sacaron: saben que miles de olavarrienses están más interesados en comprar ropa barata que en controlar la legalidad del emprendimiento, y vislumbran que en cuanto el portón se levante será tarde para lágrimas.

Otro dato es de peso: la instalación de "La Saladita" viene en plano de rumor desde hace meses. De boca en boca, de comercio en comercio, creció el temor por el surgimiento de una competencia contra la cual no tienen posibilidad de pelear más allá de apelar a una rebaja de precios masiva, imposible en las actuales condiciones de las cotizaciones de alquileres del mercado inmobiliario en el que se mueven.

Misterio 1: ¿por qué no buscaron, ante lo inevitable del shock próximo, un pronunciamiento de la Cámara Empresaria que conduce Julián Abad?

Misterio 2: ¿por qué no indagaron en el Municipio, a través de algún contacto político o no político, oficialista u opositor, a través del cual obtener en grupo, en conjunto o en otro modo un retazo de lo que pensaba o iba a hacer el Gobierno municipal en la materia?

El viernes 28 de agosto, infoeme.com le preguntó sobre el tema "saladita" al miembro de la Cámara Empresaria que Julián Abad había designado para hablar del tema comercial, porque él mismo decidió no hablar del tema desde que integra la Multisectorial: Juan Picaso.

Picaso, desavisado de que nadie en el entorno de Abad estuviera vinculado con "la saladita", dijo lo que pensaba: los comercios de toda la Provincia interior están preocupados por la expansión de las ferias, y sus cámaras comerciales, ni bien detectan la posibilidad de una radicación, se presentan ante el poder político para frenarlas por la vía legal.

El lunes, con la nota publicada, los comerciantes entraron en estado de deliberación, casi asamblea y marcha.

Misterio 3: ¿cómo es que el sector que emplea a 3.000 empleados en la Ciudad no cuenta ni en la Cámara ni en el Municipio con ninguna línea directa, ni por política, ni por representación institucional, ni por contacto personal, para sacar una conclusión mínima sobre un proyecto que los preocupa en serio?

Misterio 4: ¿los responsables de la Cámara y/o del Municipio habían acordado o le habían dado otras señales a los responsables del proyeto "saladita"? ¿qué otra cosa explica que el joven de 22 años Lucas Torre, al sentir que le atacaban la iniciativa saliera a decir que tiene el aval de Julián Abad y de José Eseverri?

Esta semana, a medida que el proyecto avance, es probable que se profundicen las heridas internas, y que la vidriera publica amplifique nuevas cuestiones, de Gobierno partidarias.

La feria tiene un abrumador apoyo de los potenciales clientes, pero cada paso que dé será un zafarrancho de protestas entre los comerciantes y entre los vecinos de la cuadra. Tal como está el desarrollo, asentado en el mismo lugar, no hay manera de que se logre un rápido acuerdo: si avanza allí, casi en pleno centro, el conflicto seguirá su curso.

Es probable que la política local tenga bastante para conmoverse. En el Pro provincial ya relojean el conflicto y se preocupan: el martes se define la banca de la Séptima Sección. Ricardo Pagola, quien pelea una para sí mismo, ganó del Cielo el argumento justo para negarse a darle el cargo a Abad.

Y además amenazan con aislarlo: si el conflicto sigue, el empresario quedará erosionado como candidato a cualquier cosa de aquí en más, porque la relación con su base de sustentación está dañada.

José Eseverri tampoco puede mirar estos temas a la distancia, como le gustaría. A pesar de que está a gusto en Mar del Plata, los tres días que dura una cumbre de Alcaldes, en Olavarría los problemas llaman a los gritos, y el jefe de Gabinete, Héctor Vitale, junto al secretario privado Fabián Blanco van mutando de gestores de los planteos a arqueros de los pelotazos.

En la semana que comienza, el Gobierno local recibirá planteos de los comerciantes, reclamos de los vecinos que no quieren la tala en el Parque Mitre, nuevos pedidos de los vecinos que se quejan de los lodazales en San Vicente y exigencias de los fomentistas oficialistas que juegan del lado del Municipio en la interna de la Federación.

Mucho más real que la política teórica. Y con un tono de exigencia que el Intendente puede bien considerar como el prólogo del desafío.

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