La política preocupa a los empresarios.

La política preocupa a los empresarios.
Los hombres de negocios se ilusionan con la recuperación mundial, pero les temen a los crecientes conflictos con el Gobierno.
Puede no haber sorprendido al diputado electo Francisco De Narváez el pegoteo permanente que soportó aquí de parte de hombres de negocios que le atribuyeron, en algunos casos de manera aparatosa, el rol de redentor del establishment argentino.

Es menos común, en cambio, que un Precoloquio del Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA) haya dejado sobrevolando tantas inquietudes políticas de parte de ejecutivos abocados comúnmente a cuestiones económicas.

¿Qué hacía un petrolero preguntando si el Gobierno recurriría a decretos cuando cambiara la conformación del Congreso? ¿Por qué otro directivo del auditorio envió por escrito sus dudas, durante el panel con analistas, acerca de cuál sería el papel de Eduardo Duhalde?

El Precoloquio del NOA, que se desarrolló ayer en esta ciudad, permitió entrever una sensación generalizada: la principal preocupación de los empresarios no es la crisis internacional, que imaginan terminada tras el segundo semestre, sino cada uno de los pasos dados o inminentes del matrimonio presidencial. "En las empresas están hartas de Néstor Kirchner", soltó ante LA NACION un tercer ejecutivo, quien mejor resumió aquí el convencimiento de sus pares sobre quién gobierna en realidad en el país.

"¿Comprenderá la oposición que, si se une en premisas básicas, puede superar a la maquinaria K?", fue otra pregunta, en este caso anónima, que llegó a las manos de Eduardo Fidanza, director de Poliarquía Consultores, uno de los expositores de ese primer panel.

No es la crisis global lo que asusta. Todo lo contrario. Lo explicó aquí, con llamativo optimismo, el siempre locuaz Cristiano Rattazzi, presidente de Fiat Auto: "Acá la recesión empezó antes de la caída de Lehman Brothers. La Argentina tiene la misma estructura que Brasil, y Brasil se desacopló en cuatro meses. Con la soja a 400 dólares no hay ningún problema con la macro. Hay que atender la micro. Si gastás más, si seguís dando aumentos salariales fabulosos en medio de la caída de la actividad, provocás inflación".

Un diagnóstico que puede explicar, en parte, la razón por la que, según la encuesta de expectativas difundida ayer por la mañana, el 79% de los ejecutivos cree que la inversión no se modificará o bajará en los próximos 12 meses. Un 28% de ese segmento dice que "disminuirá significativamente". Muy a pesar de que, según los resultados de la muestra, elaborada por la consultora D´Alessio Irol, los hombres de negocios advierten estar frente "al comienzo de un punto de inflexión para la segunda parte del año", es decir, ante un freno de la crisis.

Las dudas se multiplican ante el papel de la oposición -otro de los cuestionamientos que se oyeron aquí- o de los gobernadores. Un empresario de primera línea quedó pasmado días atrás en Buenos Aires al advertir, en una reunión con mandatarios provinciales, el escaso vuelo político con que contaban varios de ellos, principalmente los más comprometidos en sus cuentas fiscales. Kirchner sabe dónde golpear: cerca del gobernador salteño, Juan Manuel Urtubey, presente en el Precoloquio, se quejaron ayer tras haber detectado contactos entre el ex presidente y el senador Juan Carlos Romero, ahora en la oposición provincial.

Dólares en fuga

"Confianza", fue la palabra en la que más insistió el economista Ricardo Arriazu, otro de los expositores. La clave, dijo Arriazu, es el derecho de propiedad y los derechos individuales. "¿Por qué los argentinos sacamos 200.000 millones de dólares al exterior? Por el eterno miedo a que nos van a estafar. La inflación es un estafa, la devaluación es una estafa y el corralito es una estafa", dijo, y agregó que si un cuarto de esos ahorros volvieran a la Argentina, habría un 3% de crecimiento en la demanda interna y mejorarían la recaudación y el empleo.

"Solamente con las declaraciones del ministro de Economía sobre la necesidad de volver al Fondo, la salida de capitales se redujo un 20 por ciento", sostuvo. Arriazu pronosticó una caída del 3,1% en el PBI para este año. "Pero ninguno de ustedes -aclaró- va a notar si tengo razón porque las estadísticas oficiales no son precisamente virtuosas."

La incertidumbre volvió a quedar ratificada momentos después, cuando un ejecutivo de una empresa de servicios públicos le escribió en un papel la pregunta más directa de la tarde: "¿Creen ustedes que el gobierno nacional podrá seguir avanzando sobre las empresas privadas estatizándolas?" La respuesta del economista hizo reír al auditorio: "Hasta ahora ha demostrado que puede avanzar sobre cualquier cosa".

Comentá la nota