La política del pedaleo

La política universitaria en La Plata ha adquirido una singular característica: patear todo para adelante y estirar al máximo las definiciones sobre temas sensibles de la vida académica.
Así es como, cuando estaba todo listo para que el Consejo Superior de la UNLP trate nuevamente el espinoso tema del ingreso a Medicina -una constante que se repite desde el año 1992 cuando se instaló el examen eliminatorio- la sesión fue postergada una semana. ¿El motivo? Los integrantes de la Comisión de Enseñanza pidieron más tiempo para analizar si la propuesta que realizó el decanato de Medicina, que establece un curso de apoyo para los alumnos bochados en el examen de admisibilidad, es compatible o no con el nuevo Estatuto de la Universidad.

A esta altura de los acontecimientos, para muchos consejeros resulta "políticamente incorrecto" hablar de restricciones en el ingreso a esa unidad académica, y por eso son más permeables a las presiones de las agrupaciones estudiantiles que vienen reclamando por un ingreso libre. Por eso no tuvieron muchos inconvenientes a la hora de aceptar la propuesta elaborada por representantes estudiantiles de Medicina, que plantea que aquellos alumnos que no superan la prueba de ingreso puedan cursar materias optativas. La iniciativa también será analizada por la Comisión de Enseñanza.

Pocos se atreven a reconocer que sería prácticamente imposible otorgar una formación de excelencia a cerca de 1.500 ingresantes por año en una carrera como Medicina. Implicaría un serio riesgo para los seres humanos que se atiendan con profesionales que no estén adecuadamente preparados. Además, la postura fijada por la autoridades de la facultad fue avalada en reiteradas oportunidades por la Justicia, que ratificó la potestad que tienen las unidades académicas para definir sus sistemas de ingreso en aquellas universidades con más de 50 mil alumnos.

Además, son muy pocos lo que se atreven a plantear la necesidad de que desde la Universidad se desarrollen carreras que pueden ser estratégicas para el desarrollo del país, y que actualmente cuentan con una ínfima matrícula.

Por otra parte, en los próximos días diversas agrupaciones estudiantiles comenzarán a realizar una serie de protestas ante la posibilidad de que se incremente el costo del menú en el comedor universitario, que actualmente cuesta $ 1. Los estudiantes tienen previsto además organizar una vigilia, con olla popular incluida, para el lunes 8 de junio, previo a la sesión del Consejo Superior, con la idea de amanecer en el edificio del rectorado y hacer sentir su reclamo.

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