"La política de Moreno fue funesta para los petroleros"

El presidente de Shell dice que el mercado de los combustibles está tratando de mejorar la rentabilidad después de años en los que la ganancia fue muy escasa
"¿Usted sale por aquella puerta?", preguntó Juan José Aranguren a LA NACION. Había pasado una hora desde que el presidente de la anglo-holandesa Shell Argentina llegó a una estación de servicios de la marca ubicada en General Paz y Constituyentes, donde accedió a hacer la entrevista. "Sí", contestó este cronista. "Lo saludo entonces. Salgo por allá. Voy a pagar los dos cafés que tomamos. No hay que aprovecharse de la compañía", dijo. Y se fue a pagar.

Así es Aranguren, el empresario que más se enfrentó a los gobiernos de los Kirchner, que aún discute en la Justicia 83 multas por $ 83 millones en total que le impusieron a Shell y que tiene pendiente un proceso penal, con pedido de prisión, que le inició el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. "Nunca tuve miedo de ir preso", confiesa.

El petrolero reconoce que están intentando que la venta de combustibles sea negocio. Claro, a costa de un aumento en los surtidores. Respecto del Gobierno, opina que el que manda es Néstor y no Cristina Kirchner. ¿De Moreno? Dice de todo: que atrasa, que su política fue nefasta y que tiene un grave problema que es creer que sabe de todo.

-¿Es negocio vender combustibles en la Argentina?

-Intentamos convertirlo en un negocio medianamente atractivo. A fin de año, aceptamos un incremento de costos [el petróleo crudo] para salir de un esquema en el que nadie hacía nada.

-¿Ningún sector de la cadena está satisfecho?

-Ninguno está satisfecho con el resultado que obtiene de su negocio. Esto es así porque durante mucho tiempo al mercado argentino se le aplicó un corsé. La única salida era empezar a ejercer el derecho mínimo de trasladar esos mayores costos a los precios.

-Los precios ya subieron...

-Sí, está en proceso una recomposición de los precios del crudo y del valor en surtidor.

-Desde febrero de 2008, cuando el grupo Eskenazi ingresó en YPF, se inició un proceso de recomposición en el precio de los combustibles...

-Aumentó un 50 por ciento entre una cosa y otra. Durante 2009, hubo una política de YPF de mantener los precios controlados, que se puede reflejar en algo sencillo: su participación en el mercado en 2009 aumentó en gasoil un 2 por ciento y en nafta, un 4,4. Esta política de precios bajos llevó en estos años a una concentración del mercado, en lugar de que hubiera más competencia.

-¿Es necesario que aumenten más los precios de las naftas?

-La Argentina mantuvo su precio por debajo del internacional. Nadie diría que los gobiernos de Brasil, Chile o de Uruguay no son progresistas. Todos tienen precios más altos que los que hay acá. Brasil es autosuficiente y la nafta está un 50 por ciento más cara que en el país.

-¿Cree que Petróleos de Venezuela [Pdvsa] será un protagonista del mercado local?

-El primer indicio de que Pdvsa quería venir fue en 2004. Estuvimos involucrados porque se dijo que había hecho una oferta por Shell. Y Shell nunca habló con ellos. Eso fue hace mucho y aún tienen un puñado de estaciones de servicio. En estas condiciones, no van a venir nuevas empresas.

-¿Por qué se cierran estaciones de servicio?

-La estructura de costos sube tanto que es necesario vender cada vez más para que haya ganancias.

-Pero cada vez hay más surtidores cerrados con conos...

-No había un incentivo para vender combustibles. Los conos estaban en estaciones con precios más bajos. Le hacían la vida más difícil al que maneja el auto. Hoy hay más incentivo. Persistir en esta política de precios artificiales es perjudicial para el país. Hay un reconocimiento de que es necesario eliminar estos subsidios indiscriminados. Hay que pensar en el cliente.

-Después del boicot contra Shell al que llamó Kirchner en 2005, ¿perdieron mercado?

-Tuvimos un impacto inmediato porque alguien respetó la convocatoria presidencial; no se olvide de que hubo 33 estaciones sitiadas por piqueteros. Pero se recuperó.

-¿Nunca tuvieron reproches por los demás aumentos?

-El boicot no fue producto de un aumento de 2,5 por ciento, fue una consecuencia de nuestra decisión de no irnos del país.

-¿Cómo es desde entonces su relación con el Gobierno?

-Con la Secretaría de Energía es de primer nivel. Hay respeto y todo es muy profesional. Con la Secretaría de Comercio, no tenemos ninguna relación.

-Pero la tuvieron...

-Es verdad, hoy todo está en manos de la Justicia. Se nos impusieron 23 multas en 2006 y 60 en 2007 por supuestos fenómenos de desabastecimiento de combustible. Nos reclamaban un millón de pesos en cada una. No habíamos infringido ninguna resolución.

-¿Las pagaron?

-En 57 de las 83 multas hubo un proceso judicial penal, en el que Moreno me pidió pena de prisión de entre seis meses y cuatro años. De las 83, 45 están en la Justicia. Y de ésas, en 25 ya hubo fallos; en 20 fuimos absueltos. En cuatro, la multa se bajó de un millón a 10.000 pesos y en una, de un millón a 100.000. Hemos apelado todas estas últimas.

-¿Qué le decían en la casa matriz?

-Nos preguntaban si habíamos hecho algo mal, contrario a la ley, a nuestro principio de negocios. Les decíamos que había una afectación de los intereses empresarios por un Gobierno que tomaba represalias porque no queríamos irnos.

-¿Tuvo miedo de ir preso?

-Nunca. Tengo la conciencia tranquila. Estoy seguro de que hicimos las cosas que corresponden. Mis miedos pasan por otro lado.

-¿Cómo es su relación con sus colegas empresarios?

-Hubo fenómenos raros, una especie de sensación de debilidad en todo el mundo. En la Argentina, se tiene que acabar el discurso único. Hay una política del apriete; yo vi colegas insultados que han tenido que agachar la cabeza.

-¿Qué le diría a Kirchner?

-¿Y a Moreno?

-Que su política ha sido funesta. Moreno atrasa; se quedó en el tiempo. Y, además, tiene un grave problema más: cree que sabe de cualquier tema. Una persona segura empieza por ser humilde, y él tendría que ser más humilde.

-¿Cómo ve lo que sucede en el Banco Central?

-Hay que parar la pelota. La viveza y la prepotencia deben ser remplazadas por mayor humildad y diálogo. Si se insiste en no hacer lo correcto, lo que dicta la ley, y se pretende imponer lo conveniente, se pierde la brújula y, con ella, nuestro destino como comunidad organizada.

-¿Le han ofrecido ingresar en la política?

-Sí. Me han hecho un ofrecimiento, pero yo tengo una responsabilidad: la de conducir Shell.

-¿Le cierra las puertas?

-En algún momento trataré de volcar en la sociedad todo lo que la sociedad me dio a mí.

-Le pido que me conteste con una palabra. ¿Quién gobierna?

-Con dos: Néstor Kirchner.

-¿Qué opina de los aplausos de muchos empresarios al Gobierno en los últimos años?

-Todos tenemos algo de qué arrepentirnos en la vida. Estoy seguro de que muchos en sus conciencias ya se arrepienten.

Perfi

Profesión: ingeniero químico.

Edad: 55 años.

Origen : San Isidro.

Juan José Aranguren, que se recibió en la UBA, se incorporó a Shell en 1979 como becario. En 1984, la petrolera anglo-holandesa lo envió a una refinería en Australia. En 1990 regresó al país y en 1995 fue asignado a Londres. En 1997 retornó a la Argentina y desde 2003 es presidente de la filial local de Shell. Cuenta que cuando no trabaja, lleva una vida de familia. "Suelo ir a San Pedro porque mi mujer es de ahí. También intento jugar al golf, pero le repito, intento", aclara este padre de dos hijos.

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