La política de la improvisación

Por: Ricardo Roa.

Una Cámara nacional acaba de confirmar que las reservas del Banco Central no se tocan y que el despido de Martín Redrado debe pasar por el Congreso.

La Justicia confirmó que las reservas no se pueden usar). Para Aníbal Fernández, esta crisis que no cesa es culpa de los "jueces que se meten en lo que no se tienen que meter". Está suficientemente claro ya que según la Justicia es el Gobierno el que se ha metido donde no debía.

El kirchnerismo entró al año del Bicentenario armando un zafarrancho monumental. Por un decreto de necesidad y urgencia decidió usar más de US$ 6.500 millones de las reservas para pagar deuda externa. Pero ese DNU tenía una falla de fábrica: mezclaba al Banco Central con el Gobierno y le servía así en bandeja un argumento clave a los fondos buitre.

Redrado, que no había sido consultado, se retobó. Enseguida anunciaron que le aceptaban la renuncia y que llegaba Blejer. Calcularon mal: Redrado dijo que nunca la había presentado y tuvieron entonces que echarlo por otro DNU. Calcularon peor: legalmente no podían despedirlo sin consultar al Congreso. Después de 40 días, el Fondo no existe, Blejer no vino y ahora a Redrado quieren echarlo por la fuerza del Central.

Improvisación de punta a punta. Lo que podía pasar, pasó: el juez Griesa embargó reservas aunque después revió la medida. En el medio hubo denuncias de complot, un patrullero en la casa de la jueza que primero falló contra el Gobierno, idas y vueltas con la oposición y la Presidenta que metió la marcha atrás. Mandó el DNU de Redrado al Congreso y se bajó del viaje a China.

En el fondo, lo que hay es un enorme agujero fiscal que el Gobierno no sabe cómo tapar, una puja sin respiro con la Justicia y el riesgo de que todo termine en una crisis mayor.

Comentá la nota