La política del gobierno hacia el sector rural exaspera el ánimo de los productores.

Tras el escrache contra Agustín Rossi, preocupa a Federación Agraria Argentina el crecimiento de la violencia. Adhiere la FAA Tandil.
Tal como lo hiciéramos a fines de junio de 2008, en ocasión del primer escrache al diputado nacional por Santa Fe, Agustín Rossi, en la ciudad de Rosario, desde Federación Agraria Argentina reiteramos nuestro rechazo a todo tipo de violencia o agresión personal.

Pero no podemos dejar de expresar que el profundo malestar y la impotencia de los productores agropecuarios es la reacción frente al maltrato y ninguneo constante recibido por parte del gobierno nacional y los legisladores oficialistas.

El ensañamiento y la discriminación contra el sector rural, los viejos problemas irresueltos de la producción, los anuncios estériles para el sector, la propaganda pública engañosa, las prácticas discrecionales frente a la imperiosa necesidad de medidas universales, solo pueden conducir a una bronca creciente de todas aquellas personas vinculadas con el campo.

No convalidamos de ningún modo la violencia, pero somos concientes que las acciones provenientes del oficialismo hacia el sector agropecuario, conducen inevitablemente a la exasperación de los ánimos de los habitantes del interior de nuestro país.

Por eso, hacemos un llamado a debatir y reclamar de manera pacífica. Venimos advirtiendo desde hace tiempo que la paciencia tiene límites, pero no debemos entrar en el juego de la violencia.

Nosotros somos la paz, la producción y el trabajo; ellos son la violencia, la corrupción y la soberbia. No debemos permitir que nos usen para victimizarse: repudio sí, violencia no.

En el invierno pasado decíamos en un comunicado titulado "Mas democracia, ningún escrache": "Sólo un diálogo sincero y constructivo nos llevará a encontrar las soluciones a la crisis que atraviesa el sector y que afecta al país en su conjunto.

Ni con agravios, ni con agresiones se podrá salir de este difícil momento que preocupa a todos los argentinos".

Las mismas palabras son oportunas hoy; es necesario que nuestros actuales legisladores y los futuros candidatos comprendan la urgencia de encontrar soluciones que permitan la supervivencia de los pequeños y medianos productores argentinos y, en definitiva, de los pueblos del interior.

Pero esto debe hacerse siempre en el marco de un absoluto respeto por las instituciones de la república y las personas.

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