La política girará en torno de la reunión con el campo

Por Jorge Rosales

Cristina Kirchner regresó de El Calafate con la convicción de que el Gobierno tenía que convocar al campo. Le pidió a Aníbal Fernández que invitara a la Mesa de Enlace para el viernes y escuchara a sus miembros. Un gesto inusual luego de tantos desencuentros.

Con la movida de hoy, la mandataria pone el centro de la atención política en la Casa Rosada. Y le quita protagonismo a los pedidos que le llevará esta tarde el gobernador Daniel Scioli, interlocutor voluntario de los reclamos del campo, a la reunión con la Presidenta. El mandatario bonaerense ha intentado despegarse de Néstor Kirchner con movimientos sutiles, encuentros reservados y reuniones públicas. Lo último fue la reunión en la Sociedad Rural con el campo, el sector que puso en jaque al Gobierno y uno de los responsables de la pérdida de poder del kirchnerismo. Pero los tiempos han cambiado y el diálogo se impone sobre las diferencias.

El campo, que ha reclamado un encuentro con el Gobierno, se quedó sin margen para decir que no. Rechazó una invitación de Aníbal Fernández a tomar un café, un encuentro que los productores consideraron poco menos que una provocación cuando les dijeron que lo hicieran en secreto. Pero esta oportunidad no podrán rechazarla. Es cierto, la reunión viene con un condicionante: será un día antes de la inauguración de la Exposición de la Sociedad Rural en Palermo.

El convite al campo se inscribe en la convocatoria al diálogo lanzada por la Presidenta tras la derrota electoral. El llamado, no éste sino el formulado a los sectores políticos, empresarios y sociales, fue la consecuencia directa del cambio de humor de la sociedad reflejado en el resultado electoral del 28 de junio. Ese día la sociedad reclamó al oficialismo y a la oposición resolver los problemas por medio del diálogo.

Toda la semana girará en torno de esa convocatoria. La reunión de hoy de Scioli con la Presidenta, el comienzo del tratamiento legislativo del paquete de leyes que están relacionadas con el campo, las reuniones con los gobernadores... Todo estará condicionado a aquella reunión. Y no hay mucho margen para las zancadillas.

El Gobierno y el sector que tuvo el coraje de plantarse frente al kirchnerismo tendrán el viernes la oportunidad de dejar de lado las mezquindades y comenzar un nuevo tiempo.

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