La política exterior, casi ausente en el discurso presidencial

Obama se concentró en la economía y la salud, las mayores preocupaciones de los norteamericanos
WASHINGTON (De nuestra corresponsal).- La gran pregunta, horas después del discurso de Barack Obama sobre el Estado de la Unión, es si esa brillante pieza oratoria de 80 minutos sirve o no para apartar la espada de Damocles que pende sobre la cabeza de su administración.

Fue, ante todo, un discurso centrado en los problemas internos, y muchos criticaron la ausencia de mayores definiciones en política exterior. Obama se diferenció de lo ocurrido en los últimos ocho años con George W. Bush, que siempre tenía algo para decir al respecto. Obama, en cambio, se concentró sólo en defender los "valores" de su política exterior y de identificarlos con los de la sociedad de su país.

Guantánamo y Medio Oriente ni se mencionaron anteayer. Obama sí se refirió a los programas nucleares de Corea del Norte e Irán, y advirtió a este último de "consecuencias crecientes". También aseguró que la guerra en Irak "toca a su fin".

Lo demás fue dedicado a la economía y a la salud, preocupaciones casi excluyentes del norteamericano promedio. Y es en esto donde cobra importancia la pregunta inicial: si el discurso sirvió o no para reconectarse con el ciudadano, que pide más hechos y menos palabras, más empleo y menos promesas. Obama sacó toda la magia de su oratoria, pero el problema es que la herramienta, efectiva en la campaña política, no basta para el gobierno y requiere algo más.

La respuesta no es categórica, y terminará de forjarse en los próximos días. Pero los primeros indicios son poco alentadores para el presidente, de cara a las elecciones de medio término, en noviembre próximo.

Los primeros sondeos de opinión son confusos. Una medición de la cadena CBS indicó que el 83% de los telespectadores que escucharon a Obama aprobó su propuesta. Pero horas más tarde, otra medición (de NBC News y The Wall Street Journal ) arrojó mucha menos adhesión para los objetivos de Obama, mientras que el sondeo de la CNN reveló que, para uno de cada dos espectadores, el presidente había prestado más atención a los problemas de la banca que a los de la clase media, a la que ahora pretende seducir.

Entre los analistas, la principal duda es si Obama conseguirá o no lo que propuso; esto es, la colaboración que necesita del Partido Republicano. "Decir que no a todo no es una opción política", dijo el presidente norteamericano a la oposición.

Fue, en ese sentido, un llamado fuerte. Pero horas después, no parece haber dado muestra de horadar la disciplina partidaria que, al respecto, mantienen los republicanos y que, básicamente, consiste en rechazar todo o casi todo lo que diga Obama.

"Yo pensé que esto, al menos, lo aplaudirían", reprochó el mandatario a sus opositores, cuando se mantuvieron en silencio y sin exteriorización alguna a la hora de anunciar una baja de impuestos y recorte del gasto público. Se lo veía sorprendido por esa vuelta de espalda.

Dificultades

"Si el presidente esperaba llegar a Washington y reconvertir la política de la división [partidaria de la noche a la mañana, se acaba de dar cuenta] de lo difícil que le va a resultar", sentenció The New York Times , diario que se considera afín a la gestión presidencial, y que tituló así la nota: "Una apuesta por recapturar la magia, una dosis de realismo".

Y, de hecho, los republicanos ya dijeron que no. "Lo del presidente ha sido un buen paso, pero insuficiente", sintetizó el gobernador de Virginia, Bob McDonnell.

Otro punto que crea dudas es la promesa presidencial de apoyar la creación de empleo en la anunciada duplicación de las exportaciones. "No es algo razonable de esperar. Hace más de treinta años que se viene prometiendo y no sucede", recordó Andrés Samwick, profesor de economía de la Universidad de Dartmouth.

La economía estadounidense es hoy la mayor importadora mundial. Perdió su lugar como primera exportadora en los años 90, para situarse tercera, por detrás de China y de Alemania, según encuestas oficiales.

El otro frente que se le abrió a Obama es el judicial. A miembros de la Corte Suprema les disgustó que el mandatario criticara en forma pública su reciente resolución para eliminar los límites -antes existentes- para el aporte de empresas privadas en campañas políticas.

El juez de la Corte Suprema Samuel Alito no ocultó su disgusto ante las palabras presidenciales, y pareció susurrar "Eso no es cierto", cuando Obama descalificó la decisión judicial. El jefe de la Casa Blanca consideró que esa decisión dio la espalda a "un siglo de jurisprudencia" y abre "la puerta a intereses especiales, incluidos los de corporaciones extranjeras, para influir sin límite en nuestras elecciones".

El discurso tuvo mucho de autocrítica. "El cambio no ha llegado lo suficientemente rápido y hasta algunos pueden preguntarse si soy capaz de hacerlo", admitió Obama. "Lo que yo nunca dije es que ese cambio sería sencillo", siguió el mandatario.

Y si algo intentó, fue trazar puentes con sus electores, ante quienes prometió que su prioridad sería la creación de empleo, al tiempo que se esforzaba por tomar distancia del necesario rescate bancario. "Lo odio y ustedes lo odian", dijo, para explicar luego por qué había que hacerlo.

Los próximos días dirán hasta qué punto el discurso fue efectivo. Las dudas parecen ser muchas. Por lo pronto, Obama inició ayer una gira de promoción de su mensaje por el país. A la hora de intentar revertir la caída en la aprobación en que se encuentra, apostarlo todo a una sola carta sería la mayor torpeza.

EL DISCURSO DE OBAMA, SEGUN LA PRENSA The New York Times

* En su editorial, el diario manifestó su respeto al presidente Barack Obama tras su discurso del Estado de la Unión por "decir francamente la verdad" a los legisladores y elogió sus habilidades oratorias al "hablar adecuadamente sobre la creación de nuevos puestos de trabajo y las reformas del sistema financiero". También expresó apoyo al desafío que lanzó a la bancada republicana en el Senado, aunque pidió al presidente que "demandara fuertemente, en lugar de invitarlos educadamente, a que apoyaran la reforma del sistema de salud".

* Chicago Tribune

* El diario de Chicago opinó que, con su discurso, Obama había tratado de "complacer a todo el mundo" y advirtió que había cometido un gran error: no reconocer que el gobierno estadounidense vive más allá del alcance de sus medios económicos y está embargado por el déficit. Reprochó la respuesta del presidente a la deuda nacional y explicó que debería cambiar su camino y "frenar los gastos del paquete de estímulo", sobre todo cuando "no ha tenido un gran impacto" y por una carencia de fondos.

Los Angeles Times

* El diario económico interpretó el discurso del presidente como una preocupante señal de que continuará por el mismo camino durante los próximos tres años, aunque tal vez lo haga con "un poco más de humildad" y "algo más de acción concertada entre ambos partidos". En lo económico, criticó su creencia de que el Estado puede controlar el crecimiento financiero en lugar de los mismos emprendedores, aunque se mostró conforme con pequeñas rebajas impositivas anunciadas.

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