"La política está herida de muerte cuando sólo se pegan afiches sin convicciones"

Una de las jóvenes promesas del peronismo correntino siglo XXI mantuvo un extenso diálogo con EL LIBERTADOR. Su desencanto inicial y luego se redescubrimiento "maravilloso" de Corrientes. Su opción entre los "dos" peronismos. El escenario político después del 28 de junio. El futuro del modelo y el rol de la juventud. Una charla a fondo.
Cómo nace tu vocación política?

-Naturalmente, cerca de mi padre (Walter González Cabañas es un histórico dirigente del justicialismo correntino). Aquellas primeras experiencias junto a él indudablemente impactaron en mi psiquis. Hubo además un impacto visual al ver desplegarse ante mí todo ese folclore de la política.

-¿Y desde allí actuaste en política sin parar?

-No, tuve una primera etapa de adolescencia militante. Pero después mis estudios superiores me alejaron un poco de la política activa.

-¿Y cuándo se cerró el paréntesis?

-En 2004, aunque con el impacto de la crisis de 2001. Allí fundé con un grupo de compañeros una ONG asentada sobre el proyecto que denominados Cupo Generacional, un proyecto que pretende abrirle espacios de participación política a la juventud.

-¿Tu tiempo en Buenos Aires fue sólo por razones de estudio o buscabas algo más?

-En realidad me fui porque en aquel momento no me gustaban cosas de Corrientes. En cierta manera formé parte del "exilio" de un millón de correntinos que viven fuera de la provincia, aunque por razones distintas a las de muchos otros comprovincianos.

-¿Y encontraste lo que buscabas?

-Buenos Aires me permitió ver las cosas con parámetros diferentes. Pero obviamente que mis esencias estaban en Corrientes, así que finalmente regresé y pude redescubrir las cosas maravillosas de mi provincia. Entonces me cargué con esperanzas de transformación y con la voluntad de ponerle el pecho a los desafíos.

OPERATIVO RETORNO

-El retorno a la política... y al peronismo ¿no?

-Claro, mis esencias estaban en el peronismo; indudablemente, como decía al principio, por la cercanía de mi padre.

-¿Seguiste trabajando en el proyecto del Cupo Generacional?

-Sí, por supuesto, seguimos en eso. Pero en un primer momento no enmarcamos nuestra acción en las estructuras del peronismo. En realidad no buscamos encuadrarlo dentro de ninguna estructura partidaria. Porque es una problemática que atraviesa a los partidos. Es más: te diría que hacia 2004 la agrupación con la que mayor acercamiento tuvimos fue con el ARI, que lideraba Elisa Carrió.

-¿Y qué pasó después?

-El ARI asumió en cierta manera el proyecto sin mencionarnos, así que buscamos otros horizontes y encontramos la comprensión y el interés, entre otros, de Hilda "Chiche" Duhalde, de Alberto Atanasoff y del entonces senador por Salta (ahora gobernador) Juan Manuel Urtubey.

-Volviste a tus raíces, al peronismo que volvió a darte cobijo…

-Así es. Ahí también volví a redescubrir al peronismo que había dado el voto a la mujer y que había dado expresión en general a los sectores que antes habían estado postergados. Por eso en 2007, ya en Corrientes, encontramos eco favorable a nuestra propuesta en Rubén Pruyas, en Fabián Ríos… aunque también en representantes de otras expresiones políticas, como el diputado nacional Agustín Portela, por ejemplo.

LOS PERONISMOS

-Pero el peronismo es muy amplio. Se puede estar en una franja o en otra. ¿Cuál elegiste?

-Dentro del movimiento peronista me incliné por el que propone un modelo de país en base a un Estado fuerte. Particularmente no me simpatizan las neo expresiones como menemismo, duhaldismo, kirchnerismo… El peronismo debe rescatar su nombre original de peronismo. No se puede extrapolar hoy la misma experiencia que la de 1946; pero sí es necesario preservar el rol del Estado como motor de la justicia social. Por eso no coincido demasiado con los peronistas que plantean un Estado mínimo, como haciéndole un guiño al neoliberalismo. Puedo respetar sus opiniones, pero no las comparto.

-Hay como una división muy fuerte entre esos "dos peronismos", ¿no?

-Creo que hay un aspecto común sobre el que debemos trabajar y ahí encontraremos seguramente coincidencias. Y es el de contribuir a mejorar la calidad institucional. Los peronistas por ahí hemos sido demasiado pragmáticos, y nos olvidamos que hay normas que aseguran calidad institucional que deben mantenerse indelebles.

-Mientras tanto, las divisiones internas en el peronismo siguen.

-Lamentablemente desde 1997 a esta parte tenemos un peronismo fragmentado en dos o tres lugares. Creo que esta balcanización del peronismo obedece a que está ausente el concepto de lo colectivo, que significa la preponderancia del proyecto por sobre las disputas entre las figuras de determinados liderazgos.

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