Política a escondidas

Por Adriano Calalesina

En Centenario –y tal vez en toda la provincia- la política dentro del MPN se hace a las escondidas. Más que pensar en "recuperar" esta ciudad donde el partido provincial ha sido "un bastión" -incluso con una línea propia fundada por el ex desaparecido intendente Adrián Fernández- la dirigencia y sus militantes aún no salen del laberinto que es la interna.

El martes por la noche, el ex gobernador Jorge Sobisch mantuvo una reunión partidaria con una centena de militantes. Cerrada a la prensa, trascendió de sus voceros que el mitin político no tuvo un "tono agresivo" con el gobierno de Jorge Sapag. No obstante, la mayoría de los concurrentes no quiere identificarse abiertamente con el ex mandatario provincial. Sabe que si bien su figura goza de cierta adhesión interna, para la sociedad Sobisch ha sido condenado, más allá de que las causas sean justas o no y nadie quiere aparecer "pegado".

Esta escena de moverse en política con un bajo perfil no es nueva dentro de la interna emepenista. Cuando el actual gobernador estaba de campaña allá por 2005, sólo unos pocos dentro del gobierno de Sobisch le manifestaron su simpatía. Incluso en esta ciudad, el ex intendente Adrián Cerda quedó fuertemente identificado con el sobischismo, sólo por no haber recibido a Sapag durante su extensa campaña, algo que pagó muy caro después, al perder la interna en noviembre de 2006.

Lejos de esta película, a los fines del actual gobierno municipal de Javier Bertoldi (donde las cosas no están mejor) que este estado de puja entre dos visiones dentro del partido mayoritario no tenga una definición rápida, es altamente favorable. Le da más tiempo para rearmar un estrategia, de originarse una estruendosa caída del modelo kirchnerista como señalan los pronósticos para 2011.

A Bertoldi y su gente le molesta que algunos políticos estén "de campaña". "No entiendo cómo puede haber gente que piense en el 2011", suele decir el intendente quien está más abocado a la gestión de gobierno y a buscar un espacio dentro de la compleja interna del PJ neuquino.

Si algo tienen en común Bertoldi y Sapag, es que como gobernantes tienen más tiempo para pensar cómo pagarán los sueldos el mes entrante y mejorar los recursos, que gastar los días en una interna. Pero para quienes están fuera de la estructura, el pensamiento es al revés. Hay más tiempo para mirar el 2011, que planificar una plataforma de gobierno.

Para garantizar la gobernabilidad, Bertoldi debe renovar sus acuerdos dentro de la Concertación. Ya ha demostrado que sólo con el justicialismo, el MPN volverá al gobierno, gane quien gane esa enmarañada interna. Sin embargo, hay quienes aseguran que con lo poco que el jefe comunal hizo en obra pública, le alcanza para eclipsar las decadentes gestiones anteriores, donde el gasto público se licuaba en sostener la "paz social" con los grupos de desocupados que hoy cortan la ruta, y con militantes que no tienen otra ocupación que esperar el amparo del gobierno de turno. Si algo se perdió en el partido provincial a nivel local, es entender que la militancia no siempre es una actividad rentada. Y además, parece que después del ex intendente Fernández, no hubo líder que pudiera aglutinar una tropa, sin llegar a internas.

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