La política, devenida en culebrón

Por: Ricardo Roa.

A pleno afloró esta vez el talento de los Kirchner para hacer de una oportunidad una crisis: imaginado para ganar confianza en los mercados, el Fondo del Bicentenario termina en un culebrón.

El viernes, el jefe del Gabinete no encontró mejor argumento que denunciar a Redrado por pagar a su profesor de tango con plata del Central. Para mejorar la imagen argentina en el exterior, sólo falta que cumpla la amenaza y mañana le impida entrar al banco con la Policía. Quizá crea que así perjudica a Redrado.: lo que es seguro es que agrandará el culebrón. Labios hacia afuera, otros hombres del oficialismo han salido también a decir lo que los Kirchner quieren oír. Nada original: todo lo que el Gobierno sufre en estos días es por culpa de los otros. En los otros ahora está una conspiración con apoyo de la Justicia. Pero el nuevo revés disparó internamente el pase de facturas (Conmoción en el Gobierno ante el nuevo revés por las reservas)

La sentencia de la Cámara es mucho más que el acta de defunción del pomposo Fondo del Bicentenario: pone límites al uso de las reservas para financiar al Tesoro. Y le da al consorcio opositor una clara victoria política. El gasto público, que viene creciendo desde el 2003, está fuera de control. El superávit del 2009 se consiguió tomando plata de donde se pudo: del Central, del FMI y, mucho, de los jubilados. La duda hoy es cómo van a financiar el 2010, año preelectoral y clave para garantizar la caja política. El kirchnerismo perdió poder: se le complicó la toma de decisiones. Aunque intente resucitar el Fondo con nuevo nombre y otras formas, la oposición demostró capacidad para resistir. Y el modelo K funciona con la imposición. Está en su genética. Las cosas cambiaron el 28 de junio, aunque el Gobierno insista en negarlo.

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