La política condicionada por las sensaciones

Por Jorge Rosales

Si uno despertara hoy sin saber qué pasó el 28 de junio le resultaría complejo entender que el gran derrotado de las elecciones legislativas fue el Gobierno. Han pasado casi 50 días de aquel domingo traumático para el kirchnerismo pero por lo visto en la Cámara de Diputados la semana pasada y por lo que veremos el miércoles en la de Senadores es el oficialismo el que canta victoria, mientras la oposición vocifera pero no consigue poner una coma en los proyectos parlamentarios claves.

Pocos días después del 28 de junio, destacados legisladores afines al Gobierno reconocían que la elección había abierto un nuevo escenario en la política argentina que obligaría al Gobierno a buscar consensos con la oposición en asuntos centrales. Sin embargo, eso fue precisamente lo que faltó la semana pasada cuando se debatió la controvertida delegación de facultades legislativas en el Poder Ejecutivo -entre ellas la de fijar las retenciones a las exportaciones agropecuarias-. Y será esto, precisamente, lo que dominará la sesión de pasado mañana en el Senado cuando el oficialismo imponga con comodidad -al menos eso parece hasta ahora- el número necesario de votos para sancionar la ley sin cambiar en nada lo votado por los diputados.

Será otro triunfo para el kirchnerismo, que, vale destacar, no elimina el agravamiento de la crisis ni borra los problemas y padeceres de miles de argentinos inmersos en la pobreza y la indigencia. Son éstas -pobreza e indigencia- las dos asignaturas que la Argentina no se debería permitir. Pero las arrastra fugando hacia delante esquivando los ojos inquisidores de cientos de miles de chicos con hambre.

En la oposición, embarcada en disputas de cartel y posicionamientos para el 2011 cuando creen que les tocará gobernar, entienden que es otro el escenario. Dicen, como el presidente del bloque de diputados nacionales de la UCR, Oscar Aguad, que lo del oficialismo es puro ruido, una falsa sensación, porque los problemas continúan sin solución y que las actitudes como las de la semana pasada en la Cámara de Diputados no hacen otra cosa que aislar al kirchnerismo. En parte tienen razón. Pero muchas veces son las sensaciones las que definen los comportamientos. Y hoy, cuando los sentidos son estimulados por la política, lo que queda como sensación es que a la madrugada del 28 de junio se la llevó el viento.

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