La política bajo el efecto Mundial

Néstor Kirchner buscó en los últimos días dar muestras de fortaleza. Lo hizo en respuesta a los movimientos del peronismo disidente y ante la posibilidad de que Argentina no se clasificara a la Copa del Mundo. Suponía que eso precipitaría la puja electoral.
En el kirchnerismo no ven que en la vereda de enfrente, la del llamado peronismo disidente, haya avisos de un armado político sólido, pero por las dudas y porque saben que está muy lejos de darse el lujo de dormirse en los laureles, Néstor Kirchner buscó en los últimos días dar muestras de fortaleza y unidad dentro de su espacio. Por eso en 24 horas tuvo tres apariciones públicas y en todas estuvo acompañado del gobernador Daniel Scioli, además de otros jefes provinciales e intendentes del Gran Buenos Aires. Las movidas de uno y otro lado se acentuaron preventivamente pensando que si la Selección de fútbol no llegaba a clasificarse para el Mundial, la carrera electoral se iba a anticipar muchísimo. Pero el pasaje a Sudáfrica que consiguieron Diego Maradona y sus jugadores corrió la fecha de largada para julio.

El kirchnerismo, al margen del Mundial, no quiere desatender la coyuntura del peronismo. Por eso el viernes Kirchner cerró un seminario en Parque Norte, ayer a la mañana dio una charla para jóvenes en la quinta-museo de Juan Domingo Perón en San Vicente y a la tarde celebró un nuevo aniversario del Día de Lealtad en el Teatro Argentino de La Plata. En ese raid siempre tuvo a Scioli al lado.

La necesidad de no dejar huecos para mostrar que el oficialismo está unido pareció tener más urgencia a partir de los movimientos que empezaron a hacer los peronistas no kirchneristas en los últimos días.

Hubo varios mensajes que activaron las defensas del kirchnerismo. El primero lo dio el ex presidente Eduardo Duhalde, cuando dijo que no descarta la idea de presentarse en las elecciones de 2011 y que su objetivo central es dedicarse a "reorganizar al peronismo". Después surgió la convocatoria del diputado electo Felipe Solá a un acto paralelo por el 17 de Octubre en el estadio de Obras Sanitarias. Y los kirchneristas también tomaron nota de la manifestación de voluntad de la senadora Hilda "Chiche" Duhalde ser candidata a gobernadora de la provincia de Buenos Aires.

El primer paso fue testear, antes que en ningún otro lugar en el Gran Buenos Aires y después en el peronismo del interior, cuáles eran las verdaderas posibilidades de Duhalde de consolidar alguna fortaleza política. Las respuestas que fueron recibiendo tranquilizaron a los kirchneristas. Entre los que tienen responsabilidades de gestión o espacios de poder, no hubo muestras de la más mínima intención de volver a ser liderados por Duhalde, aseguraron a Página/12 dirigentes kirchneristas encargados de recoger puntos de vista de sus congéneres y de otros peronistas que están alejados estratégicamente del oficialismo. La conclusión a la que, según dicen, llegaron es que Duhalde sí puede tener "un espacio pequeño" entre los peronistas que están afuera de las estructuras.

Así como hay exegetas del kirchnerismo que sólo confían en sus propias fuerzas, como los directores técnicos de fútbol que se jactan de no preocuparse por las tácticas de los equipos que tienen que enfrentar, hay otros –incluido el propio Kirchner– que no quieren que se les escape ningún detalle de los movimientos del adversario, aunque en su equipo hipotéticamente pudiera llegar a tener el juego del Barcelona.

Por eso siguieron paso a paso las adhesiones y rechazos que iba cosechando Solá en su convocatoria al acto de ayer en Obras Sanitarias. Y al parecer, el resultado les confirmó una hipótesis que viene sosteniendo desde hace tiempo el núcleo duro del kirchnerismo: que al peronismo disidente le va a costar muchísimo armar una fuerza homogénea. Lo que vislumbran en el oficialismo es que allí hay demasiadas cabezas para un electorado que no es tan extenso. Aun sin Duhalde jugando realmente como candidato (pero sí como armador de los disidentes) ven que Solá, Francisco de Narváez, Mauricio Macri, Carlos Reutemann y Mario Das Neves tienen proyectos propios, difíciles de amalgamar con vistas al próximo proceso electoral.

De todos modos, como se dijo, en el kirchnerismo coinciden en que la carrera electoral comenzará después de la Copa del Mundo de Sudáfrica que termina el 11 de julio. "Si quedábamos afuera del Mundial todo se aceleraba y ya nos veíamos trabajando para las elecciones hacia fin de año o a más tarde en marzo. Ahora que vamos al Mundial todo eso se plancha hasta que termine. Además, tenemos los festejos del Bicentenario", le comentó a este diario un alto funcionario del kirchnerismo.

Un gobernador que coincide con esa visión de los tiempos electorales también comentó a Página/12: "Es una suerte que la selección se haya clasificado para el Mundial. Primero porque el ánimo de la gente hubiera sido otro, de mucho mal humor. Y segundo porque tenemos más tiempo para dedicarnos tranquilos a la gestión y a estar más fortalecidos para cuando se largue."

Para lograr esa deseada fortaleza el kirchnerismo intentará apoyarse desde el Gobierno en activas políticas sociales, un acuerdo con el FMI, el Club de París y los holdouts y la perspectiva una mejora paulatina pero sostenida de la situación económica.

Comentá la nota