La política argentina se convirtió en un gran juego de conspiraciones

Por Gustavo Sylvestre

"En realidad lo que buscan es que Cobos renuncie y tapar así un desestabilizador, el grosero error que cometieron con el DNU de la remoción de Redrado". El que habla es un cobista de la primera hora que suele compartir las decisiones con el vicepresidente de la Nación.

"Y además, si Julio renuncia o pide licencia les desaparece el fantasma de que en más de una oportunidad durante este año, va a tener que desempatar en el Senado en temas claves", agrega la fuente.

Cobos, a todo esto, no la tiene fácil con sus propios correligionarios y socios políticos. Desde hace tiempo se esconde en el seno del radicalismo y también del cobismo, un debate que crece y comienza a salir a la superficie: hasta que momento Cobos va a soportar la doble condición de Vicepresidente de este gobierno y candidato presidencial por un partido de la oposición.

n Los radicales sugieren que debe renunciar. Algunos cobistas, que pida licencia. Y otros sostienen que debe hacerlo, pero recién en marzo de 2011, para que este año ‘no le regale un voto’ al kirchnerismo.

n Para algunos diputados del PRO "hay una estrategia del Gobierno y los radicales, para levantar la figura de Cobos, ponerlo en el rol de presidenciable y jefe de la oposición, y ayudar a reconstruir el bipartidismo en la Argentina. Entre ellos siempre se entendieron", reflexiona un importante dirigente del macrismo.

n Carrió va más allá. Para la líder de la Coalición Cívica, "hay un acuerdo secreto entre radicales y el Gobierno" para avanzar en la remoción de Redrado y atenuar el debate sobre el uso de las reservas. Se monta en la percepción que tiene de sus ‘amigos radicales’ y de un rumor que circula desde la semana pasada sobre contactos que habrían existido entre el ministro Julio de Vido y el operador radical, Enrique ‘Coti’ Nosiglia, para ‘arreglar’ el desaguisado del Gobierno sobre los DNU para la remoción de Martín Redrado al frente del Central y el uso de las reservas.

n Felipe Solá apunta más alto: ‘sospecha’ que algunos radicales quieren acordar con el Gobierno porque juegan a favor de los tenedores de bonos que participarán del canje.

En realidad Solá y Carrió tienen información sobre contactos que el banquero Jorge Brito habría mantenido con algunos bloques de diputados, sobre todo con los radicales donde en nombre de los bancos argentinos les habría pedido que encuentren una salida política a la situación de Redrado y que no obstaculicen el canje de la deuda porque era positivo para la Argentina.

No hay que olvidarse que Adeba funciona como agente de canje, y por eso tiene interés en que la decisión del Gobierno siga adelante.

La política argentina, aparte de judicializarse, parece haberse convertido en un gran juego de conspiraciones. En la oposición tratan de mantener la unidad, pero todos se miran de reojo.

El oficialismo acusa a Cobos de ‘conspirador’. Y este a su vez, al Gobierno, de tratar de ‘destruirlo’.

Carrió a los radicales de ‘pactistas’ y a los cobistas ‘de usar el cargo para hacer campaña’. Los cobistas nada quieren saber con Carrió, y los radicales le retrucan ‘que ve fantasmas donde no los hay’.

El oficialismo no escapa a este juego. Está claro que han surgido divergencias importantes dentro del Gobierno, que no están de acuerdo con los decretos firmados por la Presidenta y que algunos ministros firmaron ‘a desgano’ el DNU de la remoción de Redrado.

Desde la Rosada tuvieron que llamar a varias de sus figuras mediáticas para que salgan a defender la estrategia del Gobierno, ya que sólo lo hacían el jefe de Gabinete, y los diputados Dante Gullo y Diana Conti.

"¿Donde están los otros?", preguntaron estos en más de una oportunidad ‘cansados’ de dar la cara.

No es bueno este clima de ‘conspiraciones’ que se vive en estos momentos en la Argentina, y que ha llevado a que la Presidenta cancele su viaje a China, el segundo socio comercial más importante de la Argentina. No es una buena señal ni para China, ni para el resto del mundo. Tampoco para los argentinos.

La profundización de la crisis institucional abierta entre la Presidenta y el Vicepresidente a partir de la 125 se ensancha cada vez más, y puede llegar a lastimar la institucionalidad de la Argentina. Las preguntas son: ¿La Presidenta no viajará más? En un mundo tan competitivo, y con la necesidad de inversiones que tiene la Argentina esta no es una buena señal. Y ¿hasta cuando Cobos mantendrá su doble condición de Vicepresidente y candidato presidencial? ¿Es ético esta dualidad?

La expectativa que había despertado el viaje presidencial a China se demuestra con la cantidad de importantes empresarios de nuestro país que habían confirmado su asistencia en la comitiva presidencial. Son cerca de 80 y que ya tenían armadas más de 300 rondas de negocios con los chinos.

Si bien Taiana representará a la Presidenta y en la Cancillería se aseguraba anoche que los empresarios han confirmado su asistencia, la visita de estado de la Presidenta tenía una signifcación especial.

El Gobierno parece no aprender de errores del pasado. Vuelve a repetir la misma equivocación que con la 125. En lugar de haber enviado desde el vamos al Congreso el pedido de remoción de Redrado, deja que en 12 días la incertidumbre se apodere del país. O tal vez, algo hayan aprendido. En aquella oportunidad tardaron más de dos meses hasta que enviaron al Parlamento el proyecto. Ahora, en 12 interminables días. ¿Era necesario?

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