De la Policía al juego, los siete conflictos clave entre la Nación y la Capital

LOS ASUNTOS QUE EL GOBIERNO PORTEÑO PRETENDE DESTRABAR
Policía

A poco de asumir, Mauricio Macri insistió con el traspaso a la Ciudad de las direcciones de la Policía Federal que se ocupa de la seguridad en la Capital. El Gobierno nacional le dijo que lo haría solo si la plata la pone la Ciudad. Curiosamente, en la campaña para jefe de Gobierno, el candidato kirchnerista, Daniel Filmus, había proclamado que la Nación debía transferir la Policía con los recursos, como establece la Constitución. Al no poder acordar, Macri puso en marcha la Policía Metropolitana. Falta que se acuerden las funciones que tendrá cada fuerza.

Transportes

La Ciudad reclama tener el control del subte, que pese a que sólo existe en Buenos Aires sigue en manos de la Nación. Ya hubo conflictos: cuando en la campaña para jefe de Gobierno Jorge Telerman quiso inaugurar la línea H, Transporte de la Nación se lo demoró.En tanto, el Gobierno porteño sólo puede modificar recorridos de colectivos, pero no autorizar nuevas líneas. Por ejemplo, para avanzar en la creación del sistema de colectivos dobles de tránsito rápido que aprobó la Legislatura, deberá lograr el OK de la Nación. Y otras obras, como la ampliación del tranvía, depende de Nación.

Juego

La Constitución porteña dice que en la Ciudad no puede haber juego explotado por privados, pero Lotería Nacional siempre lo permitió y mantuvo el control de la actividad. Durante su gestión, Aníbal Ibarra firmó con Néstor Kirchner un convenio para que la Ciudad se lleve parte de las regalías. Se vencía el año pasado y Macri había acordado con la Nación una mejor distribución de ingresos. Pero a último momento desistió del acuerdo, para no favorecer a Cristóbal López, empresario ligado a Kirchner. Desde entonces se cortó por completo el diálogo con los Kirchner.

Obras públicas

La construcción de la autopista ribereña, la utilización de los playones ferroviarios, la urbanización de la villa 31 y los planes de vivienda son algunas de las obras de infraestructura donde hacen falta inversiones conjuntas entre Ciudad y Nación, y que desde hace años vienen demorados. El último choque por este tema fue por la prolongación de la autopista Illia hasta la Avenida General Paz, obra que forma parte de la ampliación del Aeroparque Jorge Newbery. Se acusaron mutuamente de no poder continuar con su parte de la obra porque el otro no había cumplido.

Deudas

El año pasado, Macri quiso emitir deuda por 500 millones de dólares para financiar obra pública. Pero la Nación nunca cumplió con el requisito formal de autorizar la operación. Con la demora y la crisis económica, la Ciudad se quedó sin la plata. Además, en febrero último el Gobierno porteño licitó letras para conseguir $ 90 millones, pero sólo obtuvo un tercio. En el macrismo sospechan que desde la Rosada hubo llamados a varios posibles inversores para "sugerirles" no prestarle plata a Macri.

Puerto

Otras provincias manejan sus propios puertos, pero al de Buenos Aires lo sigue controlando el Gobierno nacional. Por eso, Macri y los anteriores jefes de Gobierno siempre reclamaron su traspaso. En el macrismo dicen que, de conseguir el puerto, podrían avanzar en la construcción de una terminal para cruceros. Y, lo principal, podrían modificar los horarios de carga y descarga de containers para que los camiones no tengan que circular por la Capital en los horarios de mayor tránsito.

Justicia

Desde la autonomía de la Ciudad, en 1996, el traspaso de la Justicia nunca se completó. La Capital sólo maneja los fueros contravencional y de faltas, contencioso-administrativo y una muy pequeña parte del penal. Falta que se transfieran los juzgados civiles, laborales, comerciales y el resto de los penales. En algunos casos, los mismos jueces se resisten a ser transferidos. Además, el Gobierno porteño reclama el traslado a su jurisdicción de la Inspección General de Justicia, el Registro de la Propiedad Inmueble y el Automotor.

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