El polémico recital profundizó los conflictos internos en el Gobierno

Hubo acusaciones cruzadas y todos en el peronismo apuntan a Cazabán yLeiva como los responsables de la debilidad del Ejecutivo. Buscan cambiar la estrategia para afrontar los problemas de financiamiento.

El tema se les fue de las manos, o nunca tuvo control. El problema, aseguran los allegados al Gobierno, es que no se vienen tiempos fáciles y hay dudas sobre el respaldo político con que cuenta Celso Jaque para encarar esos momentos. La magnitud que tomó el escándalo por el subsidio entregado para el show de Los Fabulosos Cadillacs dejó al descubierto las disputas internas del Ejecutivo y los sectores sobre los que se respalda, como el Partido justicialista.

Las señales de descontento ya no se disimulan y al Gobernador le piden cambios, al menos, de "actitudes", para mejorar la gestión.

El primer análisis que hacen dentro de la estructura de poder de Jaque es que aún no han realizado "el duelo" de la derrota electoral. "Seguimos buscando culpables", aseguran.Y que por eso cualquier conflicto los encuentra desarmados y debilitados.La intención es ahora buscar fortalecer el Ejecutivo, pues esperan que sobre fin de año los problemas de financiamiento se agudicen y que pueda haber repercusiones sociales.

En el caso Cadillacs y en la decisión de intervenir Obras Sanitarias Mendoza, con aumento de tarifas incluido, quedó al desnudo esa estructura de poder, que incluye a Alejandro Cazabán y a Raúl Leiva como autores y ejecutores de la mayoría de las decisiones del Gobierno.Contra esa forma de manejar el poder es que se rebelan dentro y fuera del Ejecutivo.

"Subieron al Gobierno y creyeron que podían mantenerse con el resultado de 2007.Ahora se dan cuenta de que no les alcanza", afirmó un justicialista con poder de decisión.

Incluso hay funcionarios que están cerca de dejar el Ejecutivo. En la lista están los secretarios de Turismo, Luis Böhm, y de Deportes, Beatriz Barbera, relacionados con el caso Cadillacs, pero también funcionarios con capital político, como Guillermo Carmona.

Por eso hasta hay sectores que sienten alivio con la imputación de Leiva como "instigador" del delito de fraude al Estado investigado por el fiscal Eduardo Martearena (ver página 3), pues gracias a este caso "salió a la luz" el poder del asesor, que en muchos casos excede al de los ministros.

En ese contexto, los legisladores peronistas le exigen a Jaque que los tenga en cuenta para algo más que para levantar la mano."No me van a llevar a ningún lado para levantar la mano solamente, Nos tienen que escuchar, hay que respetar las instituciones", aseguró el senador Vicente Russo. La bronca también llega a los intendentes, que ya no se prestan a reuniones que consideran estériles.

Desde la conducción del PJ esperan reunir a sus hombres más importantes, incluido Jaque, para intentar reordenar la gestión y el partido. "Nos debemos un diálogo sincero para salir adelante. No vamos a ser complacientes ni vamos a ser conniventes.Si hay errores y el Gobierno tiene que cambiar el rumbo se lo vamos a decir", advirtióJuanMarchena, quien apuesta a encontrar una salida usando al PJ (que preside) como base de un reenfoque.

El problema es lo que viene

Dentro del Ejecutivo hubo voces que advirtieron que el aporte de 315 mil pesos a los Cadillacs iba a generar problemas, aun antes de entregarlo.Y así fue. Luego de que se conoció la noticia no hubo reacción oficial, ni estrategia.

Jaque optó por recluirse y sólo se comunicó varios días después con Luis Böhm y Beatriz Barbera en privado. Fue para pedirles perdón por el escándalo en el que se habían visto envueltos por una decisión emanada desde el cuarto piso de Casa de Gobierno.

La forma de encarar el tema, aseguran, ayudó a que el impacto del caso creciera excediendo las proporciones que tenía. "Esto podría haber sido un tema menor si lo hubieran encarado bien.Pero sigue habiendo serios problemas de comunicación.Nadie escucha a nadie", enfatizan. En el medio hay acusaciones cruzadas y una tibia defensa oficial de los funcionarios involucrados.

La oposición aprovechó la debilidad y sentó en el banquillo a funcionarios provinciales.Sin embargo aseguran que "quieren ayudar" al oficialismo.

"El problema es que se tienen que dejar ayudar. El Gobierno cada vez se debilita más porque no sabe escuchar. No ha logrado recomponer relaciones con su partido y nos preocupa la situación porque hay que tomar decisiones importantes, como qué hacer con el financiamiento. Si se cometen más errores se puede comprometer el futuro de Mendoza", aseguró JuanCarlos Jaliff.

La señal que llegó desde la Legislatura es clara: los legisladores oficialistas reclaman protagonismo en las decisiones. En ese sentido, la semana pasada los senadores peronistas se fueron de la sesión desairando la intención del Ejecutivo de aprobar el aumento de la tarifa del agua. Para los legisladores fue un punto de inflexión.

"Yo no voy a ir a la Legislatura para levantar la mano solamente. Ser crítico puede ayudar al Ejecutivo a encontrar el camino. El shock que generó el resultado electoral dejó la estructura de Gobierno muy débil y hay que buscar consensos. Hay que superar rápidamente este episodio de los Cadillacs y pensar en los problemas que vienen, que no son fáciles", dijoel sanrafaelino Russo, uno de los más críticos dentro del oficialismo en la Legislatura.

Con el problema financiero ya asumido, los meses que restan no serán sencillos. En la Legislatura son muchos los que dicen que es factible que hasta pueda aparecer alguna cuasi moneda para poder afrontar el déficit. Por eso aseguran que es urgente rearmar la estructura de poder y "tener en cuenta a todos los sectores" para evitar conflictos mayores.

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