Polémica liberación del buque español

El gobierno de Zapatero habría pagado un rescate de 3,4 millones de dólares a los piratas que lo mantenían secuestrado; fuertes críticas
MADRID.- El secuestro del pesquero Alakrana, que mantuvo en vilo a la opinión pública y en jaque a la capacidad operativa del gobierno español en los últimos 47 días, tuvo ayer un final feliz por la liberación de sus 36 tripulantes (16 de ellos españoles), aunque amargo por el alto precio abonado como rescate: un monto récord de aproximadamente 3,4 millones de dólares.

Pero la elevada suma de dinero entregada a los piratas somalíes que habían capturado el buque atunero vasco en el océano Indico el 2 de octubre pasado no fue el único costo que el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero debió pagar. Ayer, poco después de que el propio presidente anunciara que los piratas habían dejado el barco y que diera la tranquilizadora noticia de que todos los tripulantes estaban "sanos y salvos", las críticas sobre la decisión de aceptar la propuesta de los piratas no tardaron en hacerse oír.

El primer sector en romper el pacto tácito de silencio que habían establecido las distintas organizaciones políticas y sociales para no entorpecer las tareas de rescate fue, como era previsible, el Partido Popular (PP). Cerca del mediodía, la vocera parlamentaria de la principal fuerza de oposición, Soraya Sáenz de Santamaría, inauguró la ola de críticas que siguió a las primeras imágenes de alegría y satisfacción de los familiares de los pescadores liberados, difundidas con insistencia por los noticieros televisivos locales.

"Una vez que están sanos y salvos, nuestra obligación será exigir al gobierno responsabilidades por cómo empezó, cómo se ha gestionado el secuestro y todo lo que hay que hacer para que no vuelva a suceder", advirtió la legisladora.

No obstante, Zapatero intentó subrayar la ausencia de bajas como la principal conclusión de esta historia, en la que no faltaron durísimas denuncias de algunos de los familiares de los pescadores, quienes la semana pasada habían acusado a las autoridades de intentar acallar sus protestas ante la falta de avances.

"Los marineros del Alakrana están libres y volverán a casa", dijo el mandatario, con un gesto de profunda seriedad que se repitió en los rostros de otros funcionarios, especialmente ante la insistencia de los periodistas sobre el pago del rescate.

Acerca de ese tema, en particular sobre el origen del dinero, Zapatero se mostró reacio a dar detalles. "El gobierno ha hecho lo que tenía que hacer, trabajando dentro de la legalidad y cooperando con el armador y con todas las familias", dijo. "Lo más importante es que los marineros van a estar con nosotros", agregó.

Sin embargo, los datos más significativos sobre el desenlace de este drama de casi siete semanas fueron aportados por los secuestradores. Según diversos medios locales, un autoproclamado pirata somalí que se identificó con el nombre de Ali Gab afirmó que la abultada suma del rescate les fue acercada en una lancha y que fue aceptada de inmediato por los secuestradores, que repartieron el botín en la cubierta del buque. Luego, los captores, que serían hasta 60, según los testigos, abandonaron rápidamente el barco y se dirigieron al puerto pirata de Haradhere.

En tanto, tras retomar el control del atunero, el capitán del Alakrana informó que el buque puso proa de inmediato hacia las islas Seychelles, donde arribaría en las primeras horas de mañana escoltado por dos navíos de guerra españoles. En el operativo de rescate estuvieron involucradas la armada de España y de otros países europeos.

El reencuentro entre los tripulantes y sus familiares está programado para el viernes, ya en territorio español.

Apenas 48 horas después del secuestro del Alakrana, una fragata española capturó a dos de los piratas, que se dirigían a la costa somalí en un bote. Los dos hombres, cuya liberación exigieron luego los secuestradores, fueron trasladados a Madrid y encarcelados y procesados, una decisión que las familias de los marineros consideraron un grave error, ya que podía dificultar la resolución del caso.

Los secuestradores habían amenazado con matar a la tripulación si los piratas detenidos no eran puestos en libertad. "Acordamos con el gobierno español que nuestros hombres detenidos allí serán puestos en libertad", dijo ayer el pirata Ali Dhere.

Versiones extraoficiales apuntan a que la solución a la que se llegó no implica la puesta en libertad o el traslado inmediato de los detenidos. Según El Mundo , los secuestradores recibieron la "garantía" del gobierno español, a través de su embajador en Kenya, de que los dos piratas serán deportados a Somalia. El lunes pasado, la justicia española había decidido el procesamiento de los dos piratas, acusados de 36 delitos de detención ilegal, uso de armas y robo con violencia, lo que podría costarles hasta 200 años de prisión.

El preocupante éxito obtenido por los piratas no haría más que reafirmar el final abierto de la historia del Alakrana, ya que, como insisten las voces más críticas de las autoridades, la renuencia del gobierno español a colocar gendarmes en las embarcaciones que pescan en el Indico -como hace, por ejemplo, Francia- facilitaría la labor de los piratas.

Según el Centro de Información sobre la Piratería, este año hubo 306 ataques de piratas, de los cuales 168 fueron cometidos por somalíes.

En la actualidad, permanecen secuestrados barcos de Alemania, Singapur, China, Islas Vírgenes, Tailandia, Panamá, Grecia y un yate británico.

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