Polémica instalación de grandes carteles publicitarios.

Ya están en la vía pública en diversos sectores. Se aprobó en 2001 la colocación de cestos con publicidad, pero para muchos es ininteligible que estos sean más que un cartel. El negocio está en la eximición del pago de tasas.
A poco del comienzo de la instalación de una serie de carteles publicitarios de grandes dimensiones en el radio céntrico de la ciudad, se ha comenzado a discutir sobre la conveniencia o no de los mismos, cuya colocación está avalada por una ordenanza que data de 2001 y que permite colocar hasta 4 por cuadra, con la excusa de que los mismos poseen cestos de residuos.

Para muchos, los carteles en sí –de índole publicitario y cuyas dimensiones superan los dos metros y medio de altura– son basura urbana, para otros es ininteligible que ellos sean contendedores de residuos. Los cierto es que se huele a negocio desde varios sectores y las críticas ya se escuchan, mientras continúan apareciendo en distintos rincones de la ciudad: los hay en la plaza, frente a la Iglesia catedral, en la calle 25 en varias cuadras, en el boulevard de avenida 16, y pareciera que ningún sitio quedará sin el impacto de la promoción de una empresa de telefonía que –tal cual apunta la ordenanza 5145/01 en su artículo 3– corrió con “los gastos” que demandó “la construcción” y demandará “el mantenimiento de los cestos”, teniendo además “el derecho a comercializar para sí o para terceros los espacios de publicidad”.

Lo que se sabe también es que el plazo de concesión es de 4 años a partir del inicio de la misma, que fue a principios de este 2009 según los hechos indican, por lo que así las cosas habrá cartelones publicitarios con cestos de residuos hasta 2013. Vencido este plazo de concesión, ahí recién el municipio podría hacerse cargo de la comercialización de los espacios o tomar otras medidas con respecto a la cartelería.

El negocio, para muchos, estaría claramente marcado en el artículo 6 de la citada ordenanza: “Dispónese que el Departamento Ejecutivo como contraprestación exima a la empresa autorizada del pago de la Tasa por Derecho de Publicidad por el período de la concesión.

Se habla además de la existencia de un convenio realizado en el año 2006, posterior a la ordenanza de 2001 para la instalación de cestos de residuos con espacio para la publicidad. Ahora se entiende que los instalados son carteles de propaganda con un agujero para tirar residuos. “Lo que se hace es evadir el canon de la publicidad y se utiliza el espacio público, cuestión que no fue autorizada por el Concejo. Esto persigue sólo un fin propagandístico”, afirmó al respecto el concejal opositor Luis Colao y aseveró que pedirán los antecedentes del caso en el expediente.

Antecedentes que no son buenos

En materia de prestación y contraprestación con empresas de telefonía celular como la que en este año 2009 está en discusión por la instalación de una invasiva cartelería en la ciudad, se tiene un mal ejemplo con lo sucedido con la colocación de una antena de telefonía móvil en la terraza del edificio del Centro Cívico Municipal, en calle 25 entre 28 y 30.

La aparatosa torre está montada ya desde hace años en una privilegiada zona (en un espacio prohibido por ordenanza) luego de que se pidiera una excepción y se pudiera por delante la contraprestación que la empresa de telefonía daría como pago por el uso y arrendamiento del espacio (que no es gratuito en ningún caso): la puesta en marcha de un “aula tecnológica” en dependencias del Instituto Saturnino Unzué y con fines educativos, cuestión que nunca se llevó adelante.

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