La polémica por el futuro de Moreno tiene paralizado al nuevo gabinete

La polémica por el futuro de Moreno tiene paralizado al nuevo gabinete
Tres gobernadores aliados a la Rosada y dos secretarios de Estado pidieron en las últimas horas el alejamiento del secretario de Comercio Interior. Néstor y CFK analizan qué hacer. La oposición condicionó la convocatoria presidencial al diálogo a la salida del cuestionado funcionario. Cheppi amenaza con irse si Napia se queda.
Moreno habla, ¿qué tal?

–Bien, ¿vos?

–¿Y, querido? ¿Cómo venís vendiendo? ¿Tenés menos gente por la gripe?

Ayer al mediodía, el secretario de Comercio llamó a media docena de altos ejecutivos de cadenas de supermercados como Coto, Disco-Jumbo y Carrefour. Se mantuvo hiperactivo pese al feriado sanitario y aprovechó para aventar las versiones que lo ubicaban fuera del Gobierno. Sus enemigos internos del kirchnerismo, que se multiplicaron como hongos desde la derrota del 28 de junio, insistieron en privado en que no seguirá en su puesto más allá de la semana próxima. La oposición y las cámaras empresariales también volvieron a pedir su cabeza para darle crédito al llamado al diálogo que lanzó Cristina Kirchner en Tucumán. Pero la novedad la aportaron varios gobernadores oficialistas: según revelaron a este diario fuentes gubernamentales, al menos tres mandatarios provinciales le recomendaron a la Presidenta que lo aparte del cargo para que surta algún efecto positivo el recambio de gabinete anunciado esta semana.

El apoyo más importante que perdió Moreno por las elecciones es el de quien lo acercó a Néstor Kirchner hace más de un lustro: Julio De Vido. El ministro de Planificación, a quien siempre reportó "como un soldado" según su propia jerga peronista, le llegó a recomendar que renuncie en forma indeclinable "para no hacerle perder más poder a Cristina".

De Vido también prestó su oído al coro de quejas de los gobernadores K, envalentonados por la sangría de poder de la Casa Rosada. El chubutense Mario Das Neves, lanzado a la pelea por la sucesión en 2011, fue el único que reclamó públicamente que se vaya Moreno. Por lo bajo se le sumaron el sanjuanino José Luis Gioja, el salteño Juan Manuel Urtubey y el chaqueño Jorge Capitanich. La misma sugerencia hizo llegar, más indirectamente, el riojano Luis Beder Herrera.

El matrimonio Kirchner se recluyó en El Calafate después del acto de anteayer por el Día de la Independencia y no dejó trascender nada sobre el futuro del funcionario que tiene en vilo a la política nacional. Eso hizo crecer las versiones de que el ministro de Economía, Amado Boudou, había asumido sin críticas públicas contra él porque ya tenía la garantía presidencial de que se iría.

Boudou lo negó incluso con los micrófonos apagados, pero como el 90% del elenco oficial quiere a Moreno lejos de su despacho de Diagonal Sur y Alsina. "Igual, mientras más lo escriban ustedes (los periodistas), más tiempo va a tardar en irse", deslizaban anoche cerca de él.

El nuevo jefe del Palacio de Hacienda presentará el lunes a los colaboradores que llevará consigo. Sus hombres prometen que habrá "una sorpresa fuerte" entre los designados (ver nota aparte), pero no sueltan prenda sobre continuidades y despidos entre los secretarios de Estado actuales. Juan Carlos Pezoa (Hacienda) y Ofelia Cédola (Legal y Técnica) son los únicos que casi con certeza seguirán en sus sillas. El economista Benigno Vélez, de la ANSES, es uno de quienes migraría con Boudou a Hipólito Yrigoyen y Balcarce. Martín Abeles (Política Económiinyecca) ya juntó sus cosas y desalojará en breve su despacho.

Moreno, en cambio, se sabe superior políticamente a cualquier otro funcionario con el mismo rango. Divertido por las versiones cruzadas sobre su destino, aunque golpeado anímicamente por la derrota de Néstor Kirchner en la provincia de Buenos Aires, ayer no sólo habló de la gripe A con los supermercadistas. También solucionó algunos problemas en la papelera Massuh, que gestiona personalmente desde que el Estado se la alquiló a sus dueños quebrados para que no despidan al personal. Y llamó a empresarios por otros temas sin pedirle discreción a ninguno, a sabiendas de que lo comentarían. Como si quisiera mostrarse activo y fuerte pese a los rumores.

Los gobernadores oficialistas hicieron bastante más que llevar sus comentarios contra Moreno a la Rosada. También los compartieron con empresarios de las principales cámaras patronales y con los dirigentes ruralistas que rechazaron el llamado al diálogo de Cristina apenas lo formuló.

Los empresarios de la industria, la construcción y el comercio ansían sentarse a esa mesa de diálogo con Boudou, conscientes de que aún no definió un plan integral y podría mostrarse más permeable a sus pedidos. A Moreno lo quieren afuera por sus raptos de violencia y por la intervención del INDEC, pero a esta altura ya resulta anecdótico para sus balances. "Nos terminamos entendiendo y no hizo fundir a nadie. Y además siempre se puede estar peor", comentó el gerente de una automotriz.

AMADO BOUDOU PROMETE UNA "INCORPORACIÓN FUERTE". El nuevo ministro de Economía, Amado Boudou, decidió pasar en su Mar del Plata natal el último fin de semana antes de sumergirse de lleno en la gestión. Habló un rato a solas con Cristina Kirchner en Tucumán el jueves, después del acto por el Día de la Independencia. Y mantendrá línea directa con El Calafate para delinear sus primeros anuncios y su equipo de colaboradores.

El ex jefe de la ANSES prepara una sorpresa para el arranque. Habló a sus colaboradores de "una incorporación fuerte" para inyectar confianza en el empresariado, que pegó un faltazo masivo a su asunción el miércoles. En despachos oficiales especulaban con que podría ser el economista Mario Blejer, ex presidente del Banco Central y actual director del Banco Hipotecario por el grupo IRSA, de Eduardo Elsztain.

Elsztain fue el único ejecutivo de peso que pasó por la Rosada para saludar a Boudou. Y el nombre de Blejer se mencionó cada vez que los Kirchner cambiaron de ministro de Economía. Aunque proviene de la ortodoxia y cuestionó la intervención del INDEC, entre otras de sus políticas, siempre fue respetado por el matrimonio K.

Según sus íntimos, Boudou desembarcará con un llamado a los empresarios para que acerquen sus reclamos y se sumen a la redacción del nuevo programa. Después vendrá el envío de un proyecto de ley al Congreso para modificar algunas alícuotas de las retenciones a la exportación. Pero sólo para el maíz y el trigo; no para la soja.

Para compensar el costo fiscal de bajar las retenciones y favorecer a los sectores que se sentarán a la mesa de diálogo, Boudou baraja la colocación de un bono a los bancos a cambio de los encajes en dólares que mantienen inmovilizados para respaldar los depósitos en divisas. La medida enfrenta una resistencia cerril del jefe del Banco Central, Martín Redrado.

La mayor ambición de Boudou es que los inversores extranjeros vuelvan a prestarle al Estado. Por eso, su prioridad es volver a negociar con el Club de París, los bonistas que rechazaron el canje y hasta el FMI. Para eso le serviría Blejer, ex funcionario del organismo.

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