Polémica por la comisión de los bancos del canje

Por: Marcelo Bonelli.

El Ministerio de Economía impulsa un mecanismo que oculta el pago que el Estado le haría a las entidades financieras extranjeras encargadas de negociar con los bonistas.

Amado Boudou trabaja contra reloj para acelerar el lanzamiento del canje de la deuda en default. Pero errores de instrumentación e impericias de sus funcionarios le jugarían una mala pasada: los expertos sostienen que la maxi-operación financiera recién podría estar terminada a fines de enero.

El dato no es menor: la tardanza permitiría que recién en febrero la Argentina pueda salir a los mercados internacionales a buscar financiamiento, desaprovechando los actuales excedentes de liquidez.

También demoraría el cronograma de negociación con el Fondo Monetario y la apertura de conversaciones con el Club de París. Así, el plan de "normalización" externa que diagramó Boudou tendrá un traspié y una demora política impensada.

Boudou tiene como plazo máximo para lanzar el canje el 15 de diciembre. Todavía no hay cronograma para el Congreso y la Argentina sólo presentó documentación insustancial en la SEC de Estados Unidos. Por eso, los bancos asesores recomiendan postergar todo para mediados de enero, en caso de no cumplir con esos requisitos antes de Navidad.

El ministro recibió un informe confidencial que asegura que el Parlamento aprobará la reapertura del canje. Pero también advierte sobre un contratiempo seguro: será peleado el tema de las comisiones que el Palacio de Hacienda se comprometió a abonar al Barclays, Citibank y Deustche.

Sin éxito, el secretario de Finanzas Hernán Lorenzino se esforzó en instalar la idea de que Argentina no pagará comisión bancaria. Sería como creer que los bancos extranjeros son sociedades de beneficencia.

Documentos reservados, de los propios bancos, confirman lo contrario. Argentina va a abonar una comisión, como es uso y costumbre. Pero Boudou intenta utilizar una argucia para hacer una engañosa presentación: el pago estará a cargo de los bonistas, pero el dinero lo pondrá en definitiva la Tesorería, al aceptar una mayor utilidad en la oferta que abonará la Argentina.

Los bonos que ofrecerá Argentina incluyen una quita nominal alta, del 66,3%, pero en términos reales se acepta pagar entre 44 y 46 dólares por cada 100 en default. Así surge de los documentos que circulan en el Barclays Bank y en las explicaciones dadas por el Carlos Mauleon en las reuniones con los bonistas. Mauleon comanda la operación desde su cargo de director de Deuda de América latina del Barclays.

La comisión que pagaría Argentina en forma indirecta sería del 0,55 de todo lo que se reconvierte de la deuda en default. Se estima en unos 82 millones de dólares para el trío de bancos. Se trata de una comisión mayor a la que abonó Argentina en el 2005. Después de duras reuniones, Guillermo Nielsen -el ex secretario estuvo a cargo de ese tema- pactó entonces una comisión con los banqueros del 0,35%, unos US$ 220 millones.

Ahora Boudou corre serios riesgos políticos al "dibujar" la presentación de ese pago. Son absurdos artilugios que esconden un tema que no va al fondo de la cuestión.

Tuvieron buena aceptación las exposiciones privadas que el ministro realizó en Estambul con financistas internacionales.

Boudou habló y agradó que manifestara su vocación para normalizar el frente externo de la economía argentina. También, que el ministro confesara que hacía un gran esfuerzo para que el matrimonio presidencial entendiera la ventaja de normalizar las relaciones financieras internacionales. Pero en todo momento aclaró una cuestión central: que él no decidía y que las definiciones eran potestad de Cristina y Néstor Kirchner.

El comentario circula en las reuniones que organiza el Barclays con inversores. Ahí se confirmó también esto:

Que el canje tendría una aceptación del 75%. Unos US$ 10.000 millones correspondería a clientes de los bancos agentes y otros US$ 5.000 millones a inversores institucionales.

La retribución real que recibirán oscila entre US$ 44 y 46 por cada 100 en default. E implica una ganancia del 10% sobre el valor actual de mercado.

Argentina recibirá dinero fresco por unos US$ 1.500 millones. La tasa será cara: el 11 por ciento.

El tema es uno de los comentarios en las reuniones informales y paralelas en el encuentro de IDEA. También los hombres de negocios reconocen que la recesión está quedando atrás y que la economía puede crecer un 4% el año próximo.

Pero los industriales advierten un problema: que esa recuperación no mejorará la situación social, que se verá afectada por una mayor inflación que el INDEC ya no puede ocultar.

Ayer los hombres de negocios avalaron la exposición de Eduardo Duhalde. Conocieron el detalle y apoyan una gestión secreta del ex presidente para pactar políticas de Estado con Julio Cobos, Carlos Reutemann y Mauricio Macri. Los cuatro tuvieron un diálogo reservado para enfrentar con políticas concretas a Néstor Kirchner.

En esa línea de "consensos" también se van a manifestar hoy en forma conjunta Héctor Méndez, Jorge Brito y Hugo Biolcatti. Hay expectativa porque los tres hablarán en Mar del Plata. Los empresarios advierten que el enrarecimiento político puede sacarle fuerza a la actual reanimación productiva. Alberto Schuster -titular del Coloquio de IDEA- denuncia que cayó la inversión. En privado, Gustavo Ripoll -titular de IDEA- sostiene que el actual deterioro de la confianza y el clima adverso a los negocios frena decisiones de crecimiento. Afirman lo que sostiene el establishment: el creciente malestar por las regulaciones contra los empresarios.

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