Polémica clausura de un autoservicio chino

Comerciantes de la zona levantaron firmas para que el mercado fuese cerrado. El sábado al mediodía se concretó su clausura.
Vecinos del barrio expresaron su apoyo al emprendimiento de origen chino.

El encargado del lugar denunció haber sido amenazado, recibió insultos racistas y hasta le rompieron un vidrio de la fachada con una piedra.

A pesar de haberle otorgado la pre factibilidad, haber abierto sus puertas y ejercer el comercio durante algunas semanas, finalmente la Municipalidad ordenó la clausura de un supermercado ubicado en Constitución 2208, entre Dr. Luppi y San Vicente.

Al parecer, los argumentos utilizados a la hora de colocar la faja de color blanca serían que el mercado viola las disposiciones de la ordenanza 4520 art. 6 inciso 1º. La clausura tuvo lugar el 31 de enero a las 12. La Municipalidad estuvo acompañada por un desmedido operativo policial.

La apertura del mercado -desde un primer momento- no fue bien vista por algunos comerciantes de las adyacencias que rápidamente, y ante el temor de que sus ventas caigan en picada, juntaron firmas e hicieron conocer sus quejas en el Concejo Deliberante.

En cambio, vecinos que hablaron con este medio defendieron al mercado en cuestión al afirmar que sus precios están por debajo del resto de los pequeños comercios que compiten en el mismo rubro.

Para Gustavo Xue los motivos están escritos en una hoja pegada en una pared. “Las puertas del Súper Chino se abrirán cuando se levante la clausura por las siguientes razones: 1- El día de hoy (3 de febrero) se presentaron en el frente del local tres personas que nos insultaron y nos discriminaron, rompiendo también un vidrio de mi casa con piedras arrojadas sobre la misma. Una de estas personas dijo ser el “jefe” del barrio. Es decir, nos intimidaron y nos dijeron que nos vayamos de este lugar. Muchísimas gracias y un gran saludo a toda nuestra preciada clientela”, reza el cartel.

ATAQUE RACISTA

En diálogo con EL CIVISMO, Xue contó que el martes en horas de la noche estaba cenando con su familia cuando tres desconocidos le golpearon la puerta y pidieron entrar o, en su defecto, exigieron la entrega de alimentos. Ante la negativa del comerciante, comenzaron los insultos de tenor racista. “Chinos putos, chinos dejen de robar en Argentina”, recordó Xue, que ante la amenaza de llamar a la Policía uno de los sujetos se presentó como “jefe del barrio”. Pero eso no fue todo. Los desconocidos arrojaron al menos una piedra que perforó uno de los vidrios y luego se retiraron.

Xue hace aproximadamente seis meses que llegó a Luján. Habla en español, con lógicas dificultades, pero se hace entender. Tenía entendido que la clausura era por tres días, pero el tiempo pasa y todo sigue igual. De todos modos, confía en que su abogado y su contadora puedan revertir la situación legal aunque está preocupado por las actitudes racistas que sufrió tanto él como su familia. “Confío en poder abrir pero no sé cuándo. Estamos pobres porque le debo mucha plata a mi viejo (sic) que está en China”, expresó el comerciante.

“Nosotros venimos a poner supermercados con precios mejores que todos porque somos dueños y trabajamos más que teniendo empleados. Por eso tenemos buenos precios y la gente de este barrio estaba muy contenta porque nosotros atendemos muy bien”, aseveró el supermercadista.

El domingo, los clientes se empezaron a agolpar en la puerta del negocio y se solidarizaron con los comerciantes orientales. Xue abrió una puerta lateral e invitó a los clientes a ingresar para que puedan hacer sus compras. Otro letrero en la entrada explicaba que el “Supermercado Chino” fue “clausurado por discriminación y por sus bajos precios”.

QUEJA EN EL CONCEJO

En la mañana del jueves, la apoderada del mercado mantuvo una acalorada reunión con los concejales del bloque Unión Celeste y Blanco. Según trascendió, la apoderada hizo fuertes cuestionamientos al accionar de la Municipalidad al sostener que había una intención manifiesta contra el comercio, al descubrir que uno de los firmantes de la nota es el hermano de un funcionario de alto rango del gobierno municipal que, casualmente, tiene un pequeño comercio del mismo rubro cerca del autoservicio clausurado.

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