Polarizar o no, esa es la cuestión en Neuquén

En medio del conflicto estatal, que caerá por propio peso y hastío, se recalienta la política porque ya se entra en la campaña para junio. Las candidaturas de Brillo en el MPN y de Quiroga en la UCR amenazan con polarizar la elección. El PJ terciará buscando que el electorado se parta en tercios.
Con un conflicto con los gremios estatales que no tiene más solución que la del desgaste de todos, y su finalización como consecuencia del hastío más que del acuerdo entre partes, el contexto político en Neuquén vuelve a tensionarse por unas campañas electorales que desnudarán una ansiedad realmente llamativa para apuntarle al 2011, como si estuviera este año al alcance de la mano, y el gobierno de Jorge Sapag fuera nada más que una transición.

Como era previsible, en el MPN puso primera el actual diputado nacional José Brillo. Reservó color (celeste y blanco, pero después la junta electoral se lo acotó y quedó en celeste) y habilitó a su equipo para salir a recaudar los 11.500 avales que se necesita en este partido que conserva el padrón más numeroso en la provincia, más allá de alguna resonante renuncia y evidentes maniobras mediáticas: más de 110.000 afiliados en una provincia de poco más de 500.000 habitantes.

Brillo tenía desechado desde el principio ser candidato a concejal. Dudó incluso si le convenía presentarse para la reelección de su banca en el Congreso. "Tal vez sea mejor volver al llano y construir desde allí", dijo alguna vez. Pero los hechos políticos de la provincia, y su repercusión en el seno de su propio partido, lo terminaron de convencer con una razón de peso: posicionarse en este 2009 abre la puerta para el 2011. Puede ser para competir como candidato a intendente capitalino…o el escalón más alto, dicen los más entusiastas de sus colaboradores.

Tendrá enfrente a Horacio Quiroga, comandando un revitalizado radicalismo, que ha hecho todo el proceso desde el fracaso de De la Rúa, una catarsis política que usó Néstor Kirchner para dividir (su deporte preferido) y que pasó como un relámpago, para terminar en la reunión de los que fueron K y los que se mantuvieron como oposición.

Fue precipitado todo por la muerte de Raúl Alfonsín y la enorme repercusión popular que despertó, que prácticamente todos interpretan como un aval masivo a un estilo político de diálogo y consensos, casi lo opuesto a lo que ha mostrado hasta ahora el matrimonio Kirchner.

La potencial fuerza de estos dos candidatos, Brillo y Quiroga, amenaza al resto de los partidos con una polarización. Por eso hay un proceso febril en el justicialismo neuquino, que se reunirá en el Congreso provincial el 18 de este mes. El PJ tiene la obligación de defender al gobierno, ahora que el candidato del MPN se define como "independiente" de la alternativa K o no K, y que el radicalismo retoma su versión opositora.

Luis Sagaseta, titular del partido en Neuquén, ha hecho una primera manifestación pública que es una evidente presión ante actitudes y gestos anteriores: embretó tanto a Martín Farizano, intendente capitalino de la UCR que encabeza un gobierno de coalición con otras fuerzas, como a Hugo Prieto, el diputado nacional del radicalismo que persiste en afirmar que la mejor y más auténtica versión del radicalismo es la que conserva la concertación con el oficialismo nacional.

De hecho, Prieto ha reafirmado esta posición. Pero es Farizano el hombre clave. El intendente capitalino tuvo un gesto cercano en el tiempo: fue al acto convocado por Oscar Parrilli, el secretario general de la presidencia, acto que había sido convocado bajo la consigna de respaldo al gobierno de Cristina Fernández.

Ahora, Farizano se sumerge en una convicción que tiene más allá incluso de lo que su partido diga: debe mantener la coalición que sustenta su gobierno, so pena de que su gestión se desbarranque y se pierda una oportunidad que considera única de enfrentar al MPN en 2011 con una amplia coalición de partidos que destrone de una vez por todas al partido provincial de su bastión de la calle Roca y La Rioja.

Ha mantenido, en este contexto, un silencio empecinado sobre cuándo serán las elecciones para elegir concejales en la Capital provincial. Sucede que no es una decisión fácil. Porque quiere atarla a la seguridad de ganarlas, de no entregarle en bandeja un resultado al MPN, que quedaría habilitado para dominar totalmente el Deliberante e imponer con ello una especie de "co-gobierno" de control parlamentario al que ningún político argentino está acostumbrado.

En este panorama, adquiere importancia el UNE de Mariano Mansilla y Libres del Sur de Jesús Escobar. Estos dos referentes de la "nueva política" neuquina, una política relacionada con las minorías pero que quiere expresar las "mayorías silenciadas" por las grandes corporaciones del estatus quo, ya han crecido lo suficiente, siempre amparados por una estrategia de alianzas y movidas clave en coyunturas apropiadas.

En esta oportunidad, son muy concientes que juegan con la oportunidad de ascender a las ligas mayores. Y el hombre que puede abrir esa puerta del todo es precisamente Farizano.

Curiosamente, es así más allá de su propia decisión. Porque si obra a favor, será aprovechado. Y si obra en contra, también.

La política en Neuquén, como nunca antes, adquiere singularidades de distrito. Una consecuencia del crecimiento, y por qué no, también del progreso.

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