S&P podría subir la calificación del país

Uno de sus directores dijo que será cuando la Argentina acuerde con los holdouts y el Club de París
La principal calificadora de riesgo internacional, Standard & Poor´s (S&P), anticipó que podría subirle la nota a la Argentina después de varios años si concreta el canje con los bonistas que siguen en default y define un plan de renegociación con el Club de París.

Así lo reveló ayer el director ejecutivo de la división de Servicios de Mercado de Créditos de S&P, John Chambers, en una entrevista con LA NACION, en el hotel Hilton, ubicado a pocos metros del centro de convenciones de Estambul.

"Si se regulariza la deuda en default con los acreedores oficiales y los bonistas, será muy bienvenido por los mercados internacionales y ayudará mucho a la situación del rating de crédito del país. Los indicadores clave no son tan malos y, de hecho, hay mucho espacio para mejorar la nota soberana. El problema ahora es que el mercado doméstico es pequeño, pero eso puede cambiar", afirmó.

Luego ratificó con un sí la posibilidad de subirle la nota al Gobierno si cumple con estos pasos sobre los que se avanza en esta ciudad con inversores internacionales. Luego, aclaró que el país, hoy con una nota de B-, tiene una calificación muy baja, que puede mejorar si, al mismo tiempo, "mantiene el carácter voluntario de los canjes que está planteándose hacia delante".

De este modo, el país podría recuperar un mejor nivel de riesgo después de casi cinco años de caída libre (en realidad, casi nueve si se cuenta la baja extrema sufrida con el default en 2001) y la deuda para el Gobierno y las empresas privadas se volvería más barata. Ahora, su nota es B- y el último movimiento fue una baja a fines de 2008, luego de la nacionalización de las AFJP y del conflicto con el campo.

Restricciones fiscales

Este economista, que también ha estudiado filosofía y hoy hablará aquí ante inversores para brindar sus pronósticos sobre varios países, afirmó que la Argentina enfrentaba, de todos modos, una serie de restricciones fiscales y, aunque cuestionó la distorsión de las estadísticas y las retenciones a las exportaciones, admitió que las políticas heterodoxas le habían dado un buen resultado al país en estos últimos años.

Aunque las calificadoras de riesgo soporten hoy duras críticas por no haber anticipado la crisis global, siguen siendo una referencia para los inversores globales y locales.

En cuanto a la Argentina, Chambers advirtió que, pese a los avances en los anuncios de regularización de la deuda, el panorama para 2010 es flojo en términos de crecimiento "por las restricciones fiscales que enfrenta y por la falta de acceso a los mercados internacionales".

"Estos factores limitarán el crecimiento, junto con el mix de políticas heterodoxas que siguió el Gobierno en estos años, que, aunque beneficiaron al país por un tiempo, no pueden mantenerse para siempre", expresó.

Consultado sobre si la crisis global no había terminado por dar la razón a los que utilizaron políticas heterodoxas, Chambers admitió: "Es un punto verdadero. Algunas de esas medidas tienen sentido, pero las retenciones a las exportaciones o distorsionar las estadísticas oficiales no pueden avalarse bajo ninguna circunstancia. De todos modos -admitió-, algunos de los pasos que dio el Banco Central también han tenido una buena respuesta". En cuanto a la situación internacional, Chambers detalló que, aunque la recesión en Estados Unidos finalizó "en términos trimestrales", todavía hay riesgos importantes.

"Siempre están presentes los factores geopolíticos, otra ronda de crisis a nivel financiero y hay que tener cuidado con la cuestión del sector inmobiliario en Estados Unidos", detalló. Por esa razón, América latina logrará un resultado mejor con un alza del PBI regional del 3% el año próximo. Más aun, según Chambers, varios países desarrollados (EE.UU., Japón, Francia, Gran Bretaña) enfrentan el desafío de un ajuste fiscal en 2010 si no quieren alimentar el fenómeno de la inflación. Eso implica, opinó, dejar de lado los paquetes de estímulo fiscal y monetario, a contramano de lo que opina el FMI ante el temor de que se vuelva a caer en otra recesión.

Sin embargo, Chambers sostuvo: "No hay duda de que el crecimiento será débil, pero hay que observar eso con la necesidad de mantener equilibradas las cuentas para evitar ajustes mayores. Si no hay un cambio, la inflación está a la vuelta de la esquina".

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