Con el poder territorial diezmado, el PD planea alianzas para 2011

Con el poder territorial diezmado, el PD planea alianzas para 2011
Tras perder concejales en diez municipios, los demócratas piensan en una fuerza con otros partidos. Críticas a Omar de Marchi.

La cachetada más grande que recibió el partido Demócrata en estas elecciones fue haber perdido concejales en diez departamentos en donde, hasta ahora, tenían representación. La idea de que el poder territorial parece diluirse por estos días es una de las principales preocupaciones que hoy plantean los demócratas y los obliga a un replanteo profundo de los objetivos como agrupación política que -al igual que el resto- ya hace foco en 2011.

Los dirigentes optaron por mirar hacia adentro y tratar de re encontrarse con las bases pero, al mismo tiempo, hay quienes manifiestan -en general por lo bajo- el personalismo de Omar de Marchi como otra de las cuestiones que deben ponerse en discusión.

Por su lado, el actual diputado nacional y líder del PD desde 2003, acepta que hubo errores pero tiene la mente puesta en "construir algo más grande". Aclara que por ahora lo hace a título personal y dice que su partido debe integrarse en un espacio en el que existan otras fuerzas políticas.

Después de una elección en la que alcanzaron 14 puntos -igual que en las legislativas de 2005- y cuando esperaban mejores resultados, varios miembros del partido están enojados. No sólo los que se colocan del otro lado de la línea interna de la conducción actual, como el diputado Diego Arenas y el intendente de San Carlos, Jorge Difonso (que prefirió "no hacer leña del árbol caído"), sino también varios de los que participan de la mesa chica y que prefirieron no hablar públicamente hasta no haber calmado sus ánimos.

Todos coinciden en que la campaña no debió centralizarse en un candidato (De Marchi) y, en cambio, debería haber trabajado más en los barrios. El mismo De Marchi dice que eso sucedió porque más de un dirigente distrital se quedó en su casa de brazos cruzados.

El otro punto que los demócratas intentarán resolver a partir de ahora es una articulación más dinámica entre lo que hace el partido, lo que sucede en la Legislatura y lo que se aplica en los departamentos mediante los Concejos y el trabajo en el territorio.

Más allá de la posibilidad de aunar criterios y mejorar estrategias, 2011 es la próxima batalla a librar y ayer el partido tuvo una reunión en la que se comenzó a hablar de eso. Las posturas no están definidas ya que aún mucha agua correrá bajo el río pero el PD se enfrenta, en principio y de un modo simplista, a dos alternativas: retomar los conceptos sobre los que históricamente ha trabajado o profundizar la intención de cambio comenzada hace unos años.

Al principio, muchos criticaron la alianza entre el PD con el PRO liderado por el porteño Mauricio Macri. Aunque hoy reconocen que ese logo y el cambio de color no les aportó más votos, también aceptan que es una forma de empezar a alinearse a un proyecto nacional que tiene posibilidades en las próximas elecciones.

"Tal vez hubiéramos pactado con Macri pero nos pareció una concesión innecesaria cambiar los colores partidarios", se ofusca Arenas quien piensa que fue un error no haber mirado hacia la provincia como un modo de afianzar la identidad partidaria. Algo que, cree, sirvió para generar desconfianza en el electorado.

Del otro lado, el ex candidato a senador nacional, Juan Carlos Aguinaga, cree que el tema de los colores es una "pavada".

"Me costó acostumbrarme pero lo importante es profundizar algunas propuestas", opinó el hombre quien, por otro lado, también cree que es importante apuntar hacia los temas provinciales como un modo de captar al electorado mendocino. En este sentido, Difonso dice ya haber puesto su teoría en práctica. "Comencé a hablar con los dirigentes distritales para que den su opinión de lo sucedido", contó y agregó que en momentos de crisis hay que "callarse y escuchar a las bases".

Otra de las críticas que realizan propios y ajenos es el personalismo de De Marchi que lo llevó a centrar la campaña en él. Incluso, en el comienzo de la contienda se criticó que hubieran dejado de lado al otro candidato nacional.

La inactividad de muchos de los que perdieron en la interna de abril es lo que, para el diputado (también preocupado por el bajo perfil de las bases) llevó a la pérdida en los Concejos. Sus allegados remarcan que en ciertos sitios él tuvo más votos que los concejales. Otra vez el poder territorial en la mira.

Lo que vendrá

La coincidencia en que la construcción a futuro debe hacerse con la participación de todos los sectores del partido realizando acuerdos internos, no garantiza que eso se logre. De hecho, nadie se atreve a decirlo sino es en condicional.

"Es algo que podría darse porque todos tenemos una ideología similar", opinó el intendente de Luján, Omar Parisi. Para ello, no sólo habrá que cicatrizar las heridas sino aunar dos perspectivas. La de fortalecerse como partido provincial o la de comenzar una apertura real que implique una alianza inédita con otras agrupaciones dentro del territorio.

"Creo que hay que dejar de lado la estructura partidaria antigua y cerrada", define De Marchi quien imagina el futuro del PD integrado en sus dos líneas como un miembro más de una mesa provincial bajo el paraguas del PRO (al que entiende como espacio de discusión) junto con los disidentes del justicialismo y hasta del radicalismo cercanos a la ideología de derecha.

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