El poder real no se toca.

Todos dicen que apoyan, pero en los hechos los partidos mendocinos mayoritarios muestran un sospechoso desinterés por difundir la reforma constitucional que se votará el 28 y apunta a limitar a una sola vez la posibilidad de reelección de los intendentes.
Tal vez haya que buscar la explicación en que cinco de los seis candidatos que encabezan las listas de las tres fuerzas manejan o manejaron municipios.

Sobran los ejemplos de intendentes eternizados en el poder desde 1983 para acá y el cambio propuesto, aunque minimizado por el Gobierno de Celso Jaque, es central.

Significa, nada más ni nada menos, que acotar el poder de los jefes comunales para asegurar la renovación política y también evitar los vicios que genera la excesiva permanencia de una persona y su equipo en el mismo cargo. Claro que las realidades partidarias son distintas y de ahí se entiende el mayor o menor apoyo al cambio.

En el peronismo es donde el poder de los intendentes llega a su máxima expresión. En los ´90 pasaron a ser figuras centrales por el respaldo territorial que concentraban y ayudaron en buena medida a sostener a varios triunfos electorales en la provincia. Esa década alumbró al guaymallino Jorge Pardal, el lasherino Guillermo Amstutz y el maipucino Francisco García, que jugaron en las ligas mayores de la política vernácula pero nunca lograron el éxito.

Hoy, la principal figura electoral del oficialismo es Adolfo Bermejo, que lleva 12 años al frente de Maipú y, de estar vigente el límite ahora impulsado, no se habría podido presentar en 2007.

El otro cabeza de lista es Omar Félix, que va por el segundo mandato en San Rafael y se le adjudica ser el "dueño" del Sur electoralmente hablando. Ambos aspiran a suceder en 2011 a Jaque, que fue intendente de Malargüe entre 1995 y 2003 y de ahí saltó al Senado nacional y la Gobernación luego.

El radicalismo también tiene y tuvo algunos caciques con papeles protagónicos. Capital entregó a Víctor Fayad (que estuvo sólo cuatro años al frente de la Intendencia antes de ser candidato a todo y perder siempre) y a Roberto Iglesias que, tras ocho años en la Muni, fue gobernador.

Pero ninguno de otra comuna llegó a destacarse. Ernesto Sanz, actual candidato a senador nacional, no pudo acumular poder en San Rafael y se fue tras un período sin garantizar la continuidad. Ricardo Mansur, postulante a diputado, tuvo dos mandatos al frente de Rivadavia pero eso solo no le bastó para ser número fijo en esta contienda.

El PD no tiene una larga lista de intendentes, pero uno de esos pocos es Omar De Marchi, que manejó seis años Luján y saltó al Congreso y a conducir su partido.

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