Al no poder fugarse, los presos causaron un motín

El sábado al amanecer, un grupo de detenidos quiso tomar como rehén a un policía que recorría la zona de celdas de la seccional local.

Como no pudieron lograrlo, iniciaron un motín que causó heridos y siete presos fueron trasladados a distintos penales y comisarías.

Tras dos horas de tensión en la dependencia policial y varias más afuera, la calma se alcanzó en horas del mediodía.

En el amanecer del sábado, gritos provenientes desde el interior de la Comisaría Luján Primera seguidos por el ruido que provocan las detonaciones de disparos de arma, despertaron abruptamente a los vecinos que habitan en las adyacencias de la seccional. Un grupo de presos estaba originando un motín para intentar fugarse, pero no lo consiguieron.

En los minutos que duró la frustrada empresa y la posterior represión a cargo de la fuerza policial, la refriega causó destrozos en los pasillos y calabozos de la seccional. Uno de los presuntos cabecillas de la rebelión recibió un corte de consideración en una de las manos, mientras que cuatro policías y algunos detenidos sufrieron golpes pero de poca gravedad.

El motín comenzó cerca de las 6.30 y habría sido provocado por un grupo conformado por siete de los veintiocho detenidos que en ese momento se encontraban alojados en la seccional local. Cinco de los cabecillas son jóvenes de esta ciudad. Los otros dos, delincuentes de Moreno y Chivilcoy que habían llegado a la comisaría recientemente, al ser trasladados desde distintas dependencias policiales de la zona.

Una primera versión indicaba que estos reclusos obligaron por la fuerza al resto de los detenidos a seguir sus planes. Fuentes policiales señalaron que la refriega se originó cuando un preso quiso tomar como rehén al policía que recorría las celdas para así lograr fugarse.

Sin embargo, el plan falló dando origen entonces a un motín que demandó la intervención por la fuerza de los policías. El orden se pudo reestablecer dos horas más tarde.

HORAS DE ANGUSTIA

Con el correr de los minutos, familiares de las personas detenidas fueron congregándose frente a la dependencia policial. En su mayoría, se trató de vecinos de esta ciudad.

La angustia y la falta de información marcaron el pulso en las horas posteriores. Se vivieron momentos de tensión en la puerta de la seccional, en especial cuando transcendía la posibilidad de traslados de la totalidad de detenidos que había en Luján Primera a otras comisarías. El temor era mayor porque estimaban que a raíz de este incidente prolonguen su condición de preso por lo menos en los próximos cuatro meses.

También hubo pasajes de relativa calma cuando los comentarios que circulaban entre los familiares hacían referencia a que la situación había recobrado la normalidad, la salud de los presos no corría peligro y sólo los cabecillas que causaron el motín serían llevados a otros lugares de detención fuera de Luján.

A media mañana, una mujer dijo: “Todos están bordó”, dando a entender que la piel de los detenidos había cambiado de color como consecuencia de los golpes recibidos. Esto hizo que nuevamente aumentara la preocupación frente a la seccional.

Mientras esperaban explicaciones, los familiares coincidían en decir que la posibilidad de un motín en Luján Primera era previsible. Señalaban como factores de una inminente sublevación el hacinamiento en que se encuentran los reos, el trato que recibían como así también sus familiares durante los momentos de visita y las exhaustivas requisas en las últimas semanas en alimentos y otros elementos que llegaban a los detenidos.

“Te revisaban hasta la etiqueta de la botella de gaseosa, la comida la tenés que llevar cortada y en un taper transparente, el dentífrico hay que vaciarlo y ponerlo en una bolsa”. “A los chicos le sacaron la televisión y el radio grabador”. “Hay cosas que sabemos que no llegan”. “A las mujeres las palpan en las partes íntimas y las hacen desnudar hasta cuando vienen con chicos”. “Desde hace dos semanas se hizo insoportable”, fueron algunos de los comentarios que familiares de detenidos expusieron frente a la comisaría.

No obstante, no se explican cómo ingresan drogas. El desconcierto fue mayor cuando un policía les dijo a los familiares que los presos estaban empastillados”, tenían fierros y facas de maderas. “Alguien se las pasa. Debe haber algún policía corrupto”, dedujeron.

Para la Policía hay una explicación con respecto a los objetos cortantes que tenían los presos.

Según aseguraría luego la capitana Nora Cavallero, el elemento de metal que usó uno de los detenidos para atacar y defenderse era el pie de un ventilador, mientras que las facas de madera las hicieron con palos de escobas. En cambio, nada dijo con respecto al ingreso de drogas aunque afirmó que si algún subalterno no está cumpliendo la tarea como es debido no dudaría en sancionarlo o reemplazarlo.

VERSIONES Y EXPLICACIONES OFICIALES

Casi tres horas después de la rebelión, los familiares tuvieron un primer parte de lo sucedido. Un oficial cruzó de vereda para hacerles saber que un detenido, oriundo de Chivilcoy, había sido llevado al Hospital con un profundo corte en una mano que ponía en riesgo un dedo.

La herida habría sido causada con balas de goma durante un forcejeo en el momento más denso del motín. Para los familiares, la explicación fue poco verosímil. “Le volaron los dedos con un tiro con balas de plomo”, manifestó una mujer, de acuerdo a los dichos de un traumatólogo, según contó.

Mientras Las Heras entre Italia y Rivadavia permaneció cortada al tránsito, algunos familiares deambularon entre la Fiscalía y la Comisaría para reclamar la presencia de un fiscal, conocer qué había pasado y lo que estaba sucediendo en esos instantes. Otros, intentaban comunicarse con abogados, organismos defensores de los derechos humanos y la prensa.

La información certera seguía siendo prácticamente nula. A cuenta gotas se conocía algún que otro dato poco preciso. “Que estén lastimados no quiere decir que estén muertos, pero no zafó ninguno: todos están cagados a palos. Hubo gases lacrimógenos”, contó otro familiar tratando de llevar algo de tranquilidad.

Cinco minutos antes de las 10 volvieron a escucharse gritos que partían del interior de la Comisaría. Afuera, aumentaba la impaciencia. A las 10 en punto llegó el fiscal Leandro Marquiegui. Nadie lo reconoció.

A las 10.46, dos agentes trasladaron a un par de jóvenes en una patrulla. Los familiares de los detenidos se agolparon para saber si se trataba de algún conocido. Sacaron fotos con sus teléfonos celulares. Los jóvenes, minutos después, ingresaron nuevamente a la comisaría, muy sueltos de cuerpo.

Cuatro minutos más tarde salió el fiscal Marquiegui. Los familiares ahora logran identificarlo, lo atajan exigiéndole explicaciones y le piden que interceda para que salga a hablar la capitana Cavallero. Marquiegui cruzó unas pocas palabras y regresó a la seccional.

Desde el zaguán, la capitana Nora Cavallero le aseguró a los familiares que todos los detenidos, salvo la persona herida en una mano, “están en perfectas condiciones de salud. Uno solo fue llevado al Hospital y está completamente fuera de peligro. Se llama (Lucas) Buzzo, es de Chivilcoy y tiene una herida en la mano izquierda. Todavía no le avisamos a la familia pero lo vamos a hacer. Se convocó a un médico de Policía para certificarlo y con respecto a los ruidos no se asusten que es en la parte edilicia por los destrozos que hubo en el interior del calabozo”.

En cuanto a traslados, Cavallero a esa hora no pudo confirmar ni descartar esa posibilidad, aunque dio a entender que los daños en las instalaciones demandarían una reconstrucción y esto obligaría a un reacomodamiento de la población de reclusos. “Pueden seguir trayendo cartas y la comida a las 20. Esto sigue normal”, fue el mensaje expresado por la autoridad policial que ayudó a apaciguar los ánimos.

La capitana desmintió en forma categórica que la Policía haya efectuado tiros que no fuesen con balas de goma para encausar la situación. “Si en el lugar, que es muy chico, empezamos a los tiros, nos matamos todos”, aseveró, al tiempo que admitió que hubo efectivos heridos pero no de gravedad.

Al rato, se hizo presente en la Comisaría Primera Santiago Lazzarini, integrante del organismo de Derechos Humanos, para interiorizarse del estado en que se encontraban los detenidos. Aunque no pudo tener contacto con los presos, habló con la capitana Cavallero, pidió una copia del informe que el médico policial elevaría al fiscal y confirmó el traslado de “cinco” presos –los presuntos causantes del motín- a otras comisarías. Con esta última información obtenida al mediodía, los familiares permanecieron frente a Luján Primera mucho más serenos que cuando llegaron.

INCIDENTE EN EL HOSPITAL

Sin embargo, a la hora de llevar a los reclusos al Hospital volvió la tensión. Cada patrulla que salía de la seccional con un detenido era golpeada e insultada por algunos de los familiares. En el Hospital se vivieron las mismas escenas.

Uno de los cabecillas del motín sumó dos causas por “evasión en grado de tentativa, daño agravado y lesiones” en un mismo día. Se trata de Facundo Prieto, también conocido como “Facundo Contrera”. Este malviviente agredió a la enfermera Norma Álvarez, rompió un vidrio e intentó darse a la fuga. Finalmente fue llevado a la cárcel de Junín.

También a ese destino fue trasladado Mariano Pavón y el domingo a la mañana llevaron a otro preso llamado Gustavo Olivera, que tenía orden de remisión a un establecimiento carcelario. En tanto, a la Unidad Penal de Mercedes fue trasladado Ariel Olivera, quien no encabezó el motín. El resto fue repartido en distintas seccionales de la región. La presencia de familiares en la puerta de la Comisaría Luján Primera se mantuvo hasta cerca de las 22 del sábado.

Siete traslados

La sensación que tenían los familiares reunidos frente a la comisaría era que los presos llegados a la seccional hace unos días eran los causantes del motín. Luego se supo que no fue así.

Cinco de los cabecillas son de Luján. Se trata de Mariano Pavón -quien estaba por recuperar la libertad en los próximos días-, Emanuel Farías –detenido por asaltar dos heladerías, robar un auto y andar armado-, Facundo Prieto –cuenta con múltiples delitos-, Diego Ortiz y Miguel Guzmán. Los otros dos se llaman Lucas Buzzo y Emanuel Aparicio.

Aunque algunos de sus familiares pedían que no fueran trasladados lejos de esa ciudad, tres de los presos fueron derivados a unidades carcelarias de Junín y Mercedes, otros tres a comisarías y el herido Lucas Buzzo fue operado y ahora se recupera en un hospital fuera de Luján. El domingo a la mañana hubo otros dos traslados pero en ese caso los detenidos no están implicados como ideólogos ni de haber encabezado la refriega.

Policías heridos

El motín fue controlado por personal policial de Luján Primera. El costo fue de cuatro efectivos heridos por golpes de diversa consideración aunque nada de gravedad.

Los policías lastimados fueron el teniente Primero Nelson Petraglia, los sargentos Sandro Gongora y Elías Rojas, y el oficial Néstor Guernica.

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