"No podemos retroceder de lo logrado"

Uno de los ejes del cierre del congreso de AEDA fue la advertencia de la inviabilidad de regresar a un modelo exportador de materias primas. "Ante los problemas, hay una tendencia a la apelación a viejas ideas", alertaron los expositores.
El rol activo del Estado como actor principal en el desarrollo económico y la reindustrialización fueron los ejes centrales en el cierre del congreso organizado por la Asociación de Economía para el Desarrollo de la Argentina (AEDA). Mercedes Marcó del Pont, presidenta del Banco Nación, Aldo Ferrer, economista del Plan Fénix, y Enrique Arceo, investigador de Flacso, remarcaron la inviabilidad de intentar regresar a un modelo de crecimiento basado en la exportación de materias primas y brindaron algunos lineamientos generales de política para el sector manufacturero como un esquema de tipos de cambio diferenciados. La conferencia final del encuentro de economistas heterodoxos contó con la participación del economista surcoreano Ha-Joon Chang. El investigador también sostuvo la necesidad de encarar una política de industrialización y desmitificó algunos de los pilares del modelo neoliberal.

"Lo que hemos logrado tiene que ser guía para saber en qué no podemos retroceder. Cuando aparecen los problemas hay una tendencia a la apelación de viejas ideas como el enfriamiento de la economía, detener el crecimiento de los salarios reales y estimular la entrada de capitales", apuntó la presidenta del BNA, que llamó a profundizar el actual modelo económico. La funcionaria advirtió que "la enseñanza que tuvimos con la (resolución) 125 (de retenciones móviles a la exportación) tiene que ser un indicio de que todo lo que se quiere hacer en materia de profundización de la redistribución del ingreso va a generar muchos conflictos".

La conferencia final del congreso de AEDA estuvo a cargo del economista surcoreano Ha-Joon Chang, uno de los principales exponentes de la teoría heterodoxa moderna. En sintonía con los expositores, el joven investigador de Cambridge, Inglaterra, señaló que "Argentina necesita implementar una clara política de industrialización. Eso demanda una injerencia importante por parte del Estado y debería contemplar la realidad de la región y los acuerdos previos establecidos en los bloques como el Mercosur".

Las recetas de Arceo y Ferrer no son nuevas y pertenecen al histórico debate sobre desarrollo y estructura económica en Argentina: diferenciación del tipo de cambio agropecuario y el industrial, y diversificación de la estructura productiva. En ese sentido, Marcó del Pont apuntó que "para avanzar en la industrialización hay que captar rentas extraordinarias y transferirlas a otros sectores del estrato más bajo". El economista del Plan Fénix y director por el Estado en Siderar, advirtió que el actual debilitamiento del modelo por la desaceleración económica vuelve a poner en el centro del conflicto el planteo sobre la estructura productiva: "El debate no es sólo sobre el tipo de cambio, hay que discutir la estructura industrial y fortalecer la densidad nacional. Es imposible volver a ser el granero del mundo, pero no tenemos futuro si no creamos una estructura industrial".

El economista de Flacso advirtió que "no hay desarrollo si no se reconstituye el Estado; si no pega un salto cualitativo en su capacidad de gestión y planificación, no se pueden mantener políticas dispersas y descoordinadas". Arceo sostuvo que es necesario encarar una reforma del sistema impositivo y "reconstruir y reformular el sistema bancario para orientar los excedentes a sectores prioritarios". Para el investigador "los sectores populares son los que pueden redefinir el Estado. Necesitamos un proyecto y una organización alternativos desde la heterodoxia, desde los sectores populares".

Por su parte, el presidente de AEDA, Matías Kulfas, remarcó la importancia de "profundizar el modelo macroeconómico a partir de una nueva estrategia de política industrial, con mayor orientación sectorial y de cadenas productivas". El director del Nación consideró que "es necesario pasar de un modelo de dos sectores a otro de tres: el agro, la industria concentrada y el resto de la industria, imponiendo retenciones diferenciales y dejando a la última fuera de este tipo de impuestos". Kulfas aseguró que "la concentración económica en los sectores de alta competitividad puede constituir una traba al desarrollo y distribución del ingreso más equitativo". De acuerdo con lo planteado por Chang, el funcionario subrayó que "las recetas de otras naciones no deben extrapolarse linealmente, pero sí es necesario tomar conceptos y lineamientos".

Comentá la nota