Pocos y a punto de salir de servicio

Tema recurrente. La falta de móviles policiales es uno de los asuntos cruciales que sigue sin poder resolver la Policía. Más allá de la ya histórica escasez de personal, sin patrullas no llegan a ningún lado o cuando lo hace, con las pocas que aún circulan, por lo general arriban tarde. Este asunto no menor dentro de la fuerza, repercute claramente en la capacidad de respuesta que tiene que dar la institución.
El parque rodante de la Policía de Luján es una muestra clara y en escala de lo que está sucediendo en toda la provincia. El descalabro llegó al extremo en que ya no se habla de Cuadrículas ni se cuestiona la frecuencia en que debería pasar por una calle determinada.

Pero mientras tanto, los delitos sigue sucediendo (y hasta se incrementan) y la fuerza trata de agudizar el ingenio para no quedar en falsa escuadra. Sin embargo, cada vez es más difícil tapar el sol con un dedo.

Con dinero de su propio bolsillo, la capitana Cavallero salió a comprar repuestos para poner en funcionamiento algunas de las desvencijadas unidades de la Primera.

Esta semana, dos empresarios se llevaron dos patrullas para repararlas y el Foro Vecinal de Seguridad, con más ganas que recursos, intentan arreglar el fundido y único patrullero que tenía asignado la Comisaría de la Mujer, al tiempo que devolvieron a la circulación otras dos camionetas que estaban más para el desarmadero que para perseguir delincuentes.

La falta de fondos es tal, que hace varios meses el motor de la motocicleta que utilizaba el oficial encargado de repartir la correspondencia dijo basta y ahí quedó el resto del rodado: arrumbado, juntando tierra sin que nadie se haga cargo de su reparación. No obstante, el policía siguió cumpliendo sus labores pero ahora lo hace en su propia moto, que también está a punto de salir de servicio sin que exista la posibilidad de que sea rectificado.

De seguir así, llegará pronto el día en que los policías corran a los delincuentes de a pie mientras lo cacos huyan a toda velocidad.

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