Un poco de locura

Estos últimos diez días hubo un big bang político en la oposición. Solá oficializó su alejamiento del kirchnerismo logrando que lo sigan 22 diputados. Y Carrió convenció al radicalismo para formar una alianza con su Coalición Cívica. La coincidencia de ambos movimientos, algo indica.

Por Jorge Fontevecchia

Estos últimos diez días hubo un big bang político en la oposición. Solá oficializó su alejamiento del kirchnerismo logrando que lo sigan 22 diputados. Y Carrió convenció al radicalismo para formar una alianza con su Coalición Cívica. La coincidencia de ambos movimientos, algo indica.

Quedan Macri y Cobos, junto a sólo cuatro hipótesis para ellos. La más probable es que Macri termine con Solá más De Narváez, mientras Cobos se alinee con los radicales-Coalición Cívica. Habría, así, tres grandes sectores: el oficialismo K, el peronismo no K más el PRO, y la oposición no peronista de radicales y partidarios de Carrió.

Las otras hipótesis dependen de decisiones más heterodoxas de Cobos. Por ejemplo, que se una a Solá y, juntos, construyan una remake de la Alianza, donde Solá representaría la “pata peronista” similar a la del Frepaso (que nació con el Frente Grande como escisión del peronismo, entonces dominado por Menem), y Cobos aportaría el sentimiento radical. En ese caso habría cuatro grandes sectores: el oficialismo K, el peronismo no K más Cobos, el PRO y la oposición no peronista de radicales y partidarios de Carrió.

Si, por el contrario, en una pirueta ideológica aún mayor, Cobos se aliara con Macri, en ese caso los cuatro grandes sectores serían el oficialismo K, el peronismo no K, el PRO más Cobos, y la oposición no peronista de radicales y partidarios de Carrió.

Y queda una cuarta posibilidad que nuevamente reduce el escenario a tres grandes sectores: el oficialismo K, el peronismo no K más Cobos más el PRO, los tres juntos, y la oposición no peronista de radicales y partidarios de Carrió. De juntarse Solá, Macri y Cobos, se reducirían las posibilidades electorales de Carrió más los radicales.

Carrió es el reportaje largo de esta edición (ver páginas 20 a 25). Ella, junto a Macri y Cobos, son las únicas personas a las que se les dedicó dos veces ese espacio –en los tres casos, en los últimos meses–, algo que con Solá no fue posible hacer porque se viene escapando con excusas de todo tipo al segundo reportaje: el primero fue hecho hace casi dos años, cuando, siendo gobernador, quiso transmitir su enojo a Kirchner por haber sido abandonado en la re-relección en su provincia.

Solá, como Macri y Cobos, son individuos cerebrales, moderados, que calculan y sopesan cada uno de sus movimientos. Seguramente Solá prefiera no exponerse a un largo reportaje donde le sea menos fácil escapar a definiciones concretas.

A Solá, Macri y Cobos no les cabría –como sí le cabe a Elisa Carrió– la posibilidad de sentirse representados por la escena de la película Che, el argentino, donde quien hace el papel de Fidel Castro le dice a Benicio Del Toro, en el uniforme del Che, la noche que se conocieron en México, cuando recién preparaba su expedición a Cuba: “Tú crees que estoy loco porque con unas decenas de hombres pretendo ir a liberar Cuba”. El Che le responde que no, que sólo le pide que, si triunfan, luego le deje exportar la revolución al resto de Latinoamérica. Fidel le contesta: “Tú también eres loco”.

Sin un poco de locura no se llega a gobernar un país conmovido por emociones fuertes. En el reportaje a Carrió, queda claro su parecido con Kirchner en ese aspecto (a pesar de cuánto ella lo critica), y el lector podrá asociar el parecido de Kirchner a Menem en ese mismo aspecto:

—Carrió: Soy una persona sin miedo, esto está probado. Soy una persona que no negocia: dobla la apuesta. Con el peronismo no se negocia, se dobla la apuesta. He ido a juicio y he ganado, pero nunca me bajé de la batalla.

—¿Es igual a Kirchner?

—Carrió: Yo mantengo la batalla, les doy pelea y les doblo la apuesta.

2011. Para llegar a presidente, Solá, Macri y Cobos deben rezar que a la economía de Cristina Kirchner le vaya bien, para que no emerja el estado de emoción violenta que nos caracteriza en cada crisis y donde el votante demande un poco de locura.

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