De a poco, los dólares vuelven a casa

En los siete días hábiles que lleva el mes, el Banco Central ya adquirió 300 millones de dólares en el mercado. El cambio de clima financiero global y el acercamiento del Gobierno al FMI son las claves. Expectativas de que se reactiven los créditos.
Por primera vez en dos años, este mes se encamina a cerrar con un ingreso neto de divisas. En los siete días hábiles que lleva octubre, el Banco Central ya adquirió 300 millones de dólares en el mercado. El cambio de expectativas en el escenario internacional y el acercamiento del Gobierno al FMI resultaron determinantes para que ahora entren al país más dólares de los que se van. En el Gobierno tienen la seguridad de que la mejora financiera se hará evidente en las próximas semanas con una reactivación de los créditos bancarios.

La fuga de capitales se había convertido en la peor cara de la crisis económica. La constante salida de divisas no hizo más que profundizar la recesión, más allá de lo que digan los números del INDEC. En los últimos dos años, de la Argentina se fueron más de 40 mil millones de dólares. La huida del peso para pasarse al dólar se fue morigerando en los últimos meses, de la mano del cambio de tendencia en los mercados globales.

El peor momento del año fue en junio. El mes previo a las elecciones salieron la friolera de 2.800 millones de dólares. Al mes siguiente, se fueron 1.500 millones adicionales. En agosto, 700 millones y el mes pasado, unos 350 millones de dólares más. Octubre, se entusiasman los funcionarios, marcaría el primer dato positivo en dos años. Hay que recordar que la huida neta de billetes verdes se inició hacia fines de 2007 con el estallido de la crisis de las subprimes en Estados Unidos.

Durante este período, la Argentina sufrió cuatro ataques especulativos. Pese a algunos pronósticos de que habría una maxidevaluación, eso nunca ocurrió. El peso se fue deslizando, pero de manera ordenada: en lo que va del año, el dólar subió 11 por ciento.

La mayor tranquilidad financiera, que se nota en la caída sensible del riesgo país, en la estabilidad del tipo de cambio y en la baja de las tasas de interés, ahora llegó a los bancos. Los depósitos, que en los momentos de recrudecimiento de la crisis caen porque la gente y las empresas se pasan al dólar, muestran un crecimiento sostenido. Tanto en agosto como durante septiembre, los plazos fijos se elevaron en unos 1.500 millones de pesos. En las entidades financieras suponen que esa expansión podría superarse este mes, aun cuando los bancos están ajustando las tasas de interés hacia abajo. Un depósito, que un par de meses atrás rendía 13% anual, ahora está entre un punto y medio y dos puntos por debajo.

El otro síntoma positivo se evidencia en el mercado del dólar. Las casas de cambio ya no ven colas de inversores. Y los plazos fijos en moneda dura dejaron de crecer. Con un tipo de cambio planchado y una tasa cercana al cero por ciento en esos depósitos, los ahorristas hacen plazos fijos en pesos.

En este contexto, el Banco Central aprovecha para recomponer las reservas, que menguaron cuando el Gobierno giró

u$s 2.250 millones a los inversores de BODEN 2012, a comienzos de agosto. Ahora, las reservas se encuentran en 45.521 millones de dólares. El Central ya está a 500 millones de recuperar lo perdido en aquella operación.

Justamente, la recuperación financiera de la Argentina tuvo su inicio después del pago del BODEN 2012. En la City porteña se había instalado la idea de que el Gobierno dejaría el compromiso impago. En agosto, el Central terminó adquiriendo 550 millones de dólares en el mercado, a los que se sumaron otros 650 millones el mes pasado. En octubre se están comprando a razón de 45 millones diarios. Cerca de Martín Redrado, creen que están dadas las condiciones para que la Argentina vuelva a tener ingresos netos de divisas. Por cierto, el escenario internacional ayuda: los inversores extranjeros, que hasta ahora sólo confiaban en los conservadores bonos del Tesoro estadounidenses, cuyo rendimiento es cercano a cero, se están animando a abrir el menú e incorporan bonos y acciones argentinos en su cartera.

Ahora falta que la bonanza financiera se traslade a la economía real. En el Central cuentan que algunos bancos empiezan a dar más créditos, aún de manera incipiente. Falta también que las empresas se animen a ir a los bancos a buscar financiamiento para hacer inversiones. Los funcionarios se ilusionan con que éste sea el paso decisivo para que la economía empiece a despegar.

¿El Banco Central es tacaño?

Un informe de la consultora financiera Muñoz & Asociados detectó que la variable "agregados monetarios" muestra una "ostensible desaceleración en su ritmo de crecimiento". La base monetaria creció 5% interanual y el denominado "M2" (circulante más depósitos a la vista) aumentó 11%, lo que significa que la cantidad de pesos en la economía crece menos que la inflación real. Esa moderación podría ponerle un tope a la inflación. La pregunta es si la economía no necesita más pesos circulando para salir de la crisis.

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