En Pocito ya van 600 familias que fueron relocalizadas.

Con el operativo ya acostumbrado por parte del gobierno provincial, se llevó adelante la erradicación de la villa Nueva Esperanza en Pocito, donde se trasladaron 35 familias a viviendas dignas.
Bajo el cielo cubierto de ayer en San Juan, 35 familias de Pocito vieron por última vez los ranchos donde pasaron más de 9 años viviendo en situación de extrema precariedad. Se trató del operativo número 55 de erradicación de villas que montó el gobierno provincial. En esta oportunidad el turno le llegó a los vecinos del asentamiento Nueva Esperanza, ubicado en calle San Miguel entre 5 y 6, departamento Pocito.El operativo fue similar a los que ya se vienen registrando en la provincia y se llevó adelante bajo una absoluta tranquilidad y cumpliendo con los parámetros esperados por el Gobierno.

La comitiva estaba presidida, como de costumbre, por el gobernador José Luis Gioja y gran parte de su gabinete, sobre todo de la parte de Infraestructura. Además estaba presente el intendente departamental, Sergio Uñac, quien estaba presenciando el operativo que le permite al departamento ostentar un número más que importante de familias que obtuvieron viviendas dignas.

Según los números oficiales, Pocito ya cuenta con 600 familias relocalizadas. En esta oportunidad, la gente de la villa erradicada fue dividida en dos grupos cuyos destinos finales son distintos. Un grupo fue trasladado al Barrio Teresa de Calcuta en Pocito. El otro vivirá de ahora en más en el Barrio Penitentes, en Rivadavia.

La necesidad

El operativo estaba previsto de acuerdo al cronograma que el Gobierno, sin embargo existía una imperiosa necesidad de dar celeridad a la erradicación debido a que la gente de la villa Nueva Esperanza estaba asentada en un espacio verde donde Obras Sanitarias Sociedad del Estado saca agua potable.

El asentamiento perjudicaba las napas freáticas ya que las letrinas y los pozos negros de las viviendas que datan de diez años por lo menos estaban generando serios inconvenientes.

Trabajo nocturno

El operativo que se montó ayer en Pocito fue idéntico a los que el gobierno provincial viene implementando desde que comenzaron las erradicaciones de villas en San Juan. Como de costumbre, el aviso para las 35 familias de que al otro día les entregarían su vivienda propia y digna, les llegó la noche anterior.

Esta novedad cayó como un estruendo que sacudió los cimientos de todo el vecindario ya que las calles se poblaron de gente que entre festejos comenzaba a trabajar para desarmar sus ranchos y sacar lo poco que pudiera servirles en la nueva casa.

Muchas de las personas consultadas no tenían idea de lo que se encontrarían cuando llegaran a sus nuevos domicilios pero la alegría los impulsaba solamente a contestar que la casa nueva sería de ellos y segura.

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