Pocas sesiones y muchas leyes K en un Congreso que cambia de actitud

Producto del año electoral, en Diputados hubo 15 sesiones menos que en 2008 y en el Senado, 13. Barrionuevo fue el legislador con más ausencias.
En 2009, el Congreso mostró múltiples facetas que se vivieron como una caja de resonancia de los acontecimientos políticos más importantes. Así, los diputados y senadores pasaron de mostrar un muy bajo nivel de actividad hasta las elecciones del 28 de junio a tratar sin respiro todas las iniciativas que envió el Gobierno post derrota electoral para, finalmente, con el recambio legislativo, reflejar los nuevos tiempos políticos que se avecinan.

Es común que en los años en los que hay elecciones, el Congreso tenga una considerable falta de actividad. El año que acaba de terminar no fue la excepción: desde marzo (cuando se inician las sesiones) hasta fines de junio, la Cámara de Diputados sesionó sólo tres veces y el Senado, cuatro. El proyecto de ley más importante que se trató en ese período fue el que dispuso el adelantamiento de las elecciones. El Gobierno hacía pesar su mayoría.

Después de la derrota del kirchnerismo en las elecciones, que significó la pérdida de la mayoría en ambas cámaras, muchos pensaron que la dinámica parlamentaria iba a cambiar. Sin embargo, el oficialismo aprovechó que hasta diciembre los números lo acompañaban y avanzó con iniciativas propias.

Desde agosto hasta los primeros días de diciembre (la Presidenta sólo prorrogó la sesiones por 10 días), el Gobierno consiguió la aprobación de una decena de proyectos esenciales. La prórroga de las facultades delegadas fue la prueba de fuego para los Kirchner, que vieron que todavía conservaban la mayoría. Después vino la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, la prórroga de los Impuestos a las Ganancias y al Cheque, el Presupuesto 2010, la eliminación de los delitos de calumnias e injurias, la obtención compulsiva de sangre para examen de ADN, la reapertura del canje de la deuda, la prórroga de la emergencia económica y, finalmente, la reforma política. En la segunda mitad del año, ambas cámaras aumentaron su actividad: la Baja sesionó once veces y la Alta, trece. De todas formas, al final, Diputados tuvo 15 sesiones menos que el año pasado y el Senado, 13.

En todo el año, el Congreso aprobó 111 leyes, un número apenas superior a las 106 del año anterior. Pero a ese número se pudo llegar gracias a una catarata de proyectos sancionados en el último mes. Al 6 de noviembre se habían aprobado sólo 85 leyes. En el marco de ese trabajo legislativo, hubo diputados que dieron la nota por su falta al trabajo: Luis Barrionuevo, por segundo año consecutivo, fue el que más ausencias tuvo (sin pedido de licencia). De 14 sesiones, fue sólo a dos. E inclusive en esas dos sesiones se fue antes de tiempo, porque de las 119 votaciones nominales que hubo en el recinto (hay muchas por sesión) él estuvo sólo en dos.

El 3 de diciembre, será recordado por muchos como el día en el que las mayorías del Congreso se dieron vuelta. La Cámara de Diputados, con la conformación establecida por la última elección y con Néstor Kirchner sentado en su banca, mostró la nueva relación de fuerzas. La oposición aglutinada pudo derrotar al kirchnerismo en la sesión por el reparto de las comisiones y autoridades.

El escenario para el 2010 parlamentario, que recién se pondrá en funcionamiento en marzo, muestra a las dos cámaras sin ninguna mayoría clara. En Diputados, el kirchnerismo sigue siendo la primera minoría, pero está lejos del quórum (129 diputados). La oposición, con su diversidad, aparece mejor parada, pero va a tener que demostrar que en los distintos proyectos puede llegar a consensos. En el Senado, en tanto, nadie llega a los 37 necesarios, por lo que cinco senadores indefinidos van a inclinar el fiel de la balanza en cada tema.

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