La pobreza vaticana

Por: Rafael Spregelburd.

El supuesto debate es imposible: un Papa horrorizado por la pobreza argentina y unos Kirchners que tratan de contestar. Yo no pensé que las declaraciones de alguien que vive entre tantos lujos (decidan ustedes a quién me refiero) iban a merecer ninguna atención. Se trata de las mismas oficinas que decidieran condenar a Galileo Galilei por demostrar algo bastante más inevitable que la pobreza: que la Tierra (objeto celeste dilecto de El) no era el centro del Universo.

En el Vaticano, hace poco, me desvié unos metros del flujo de turistas. Unas puertas prometían Archivos secretos del Vaticano. Nada que ver con las oficinas sin oxígeno de Angeles y demonios, donde Tom Hanks se debate entre fe y ciencia para detener una explosión de antimateria en el seno del catolicismo. Te venden, de souvenir, copias plastificadas de la carta donde Galileo renunció a sus estúpidas teorías, firmada bajo amenazas y torturas.

Ya no es la misma institución, me dirán. Agregaré algo más tenebroso: ya no es la misma ciencia. A pasitos, en Santa Maria degli Angeli, el papanatas de Antonio Zichichi (más o menos autopostulado al Nobel, para escándalo de sus pares) curó una muestra de "arte contemporáneo", un "testimonio cultural de la relación que existe entre Fe, Razón y Ciencia", para demostrar que Galileo era muy creyente, y que la firma de esa carta se debió al peso de esa fe. La muestra subraya las frases donde se pueda demostrar la inocencia de Galileo. Es decir, las frases donde cita a un tal Dios.

Yo que los Kirchners no contestaría nada. Más bien trataría de erradicar la pobreza. Que, con todo, es menos vergüenza que lo que exhibe la casa del señor Papa. ¿No habrá relación entre los negocios de Techint (capitales vaticanos) y estas sacras declaraciones?

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