La pobreza está ausente de la campaña electoral porque los políticos creen que el tema no suma votos

La pobreza está ausente de la campaña electoral porque los políticos creen que el tema no suma votos
La pobreza avanza, pero a la dirigencia no parece importarle, dice el ex ministro de economía.
Mientras los diversos candidatos del Gobierno y de la oposición se van "acomodando" en las listas con vistas a las elecciones de fines de junio, disputando lugares, armando y desarmando alianzas, los temas fundamentales de la vida nacional parecen ausentes del debate y de la preocupación de la dirigencia. A mi juicio, el más marcante, el más urgente, es el avance de la pobreza con todas sus consecuencias.

No bien escribí esta frase, me vino a la memoria lo que algunos me decían durante mi campaña presidencial de 2007, donde desde el manifiesto del 18 de octubre de 2006, había, habíamos, convocado a una "cruzada contra la pobreza". ¿Qué me decían? Los más brutales, "ocuparse de los pobres no paga", los más sutiles (¡!), "estás equivocado al hablar de este tema, los pobres votan al gobierno de turno, te tenés que ocupar del resto de la sociedad". Querían decir de la clase media-media para arriba de la escala social.

No les hice caso. Tampoco les haría caso hoy si tuviera que decidir. Creo que no entienden. Más allá del juicio ético por estas recomendaciones, están ignorando los efectos de la pobreza estructural sobre la dinámica de la sociedad. Quizá deberían ver la experiencia de otros países.

A principios de 2006 el diario O Globo de Brasil publicó un sorprendente reportaje al jefe de la banda carcelaria de San Pablo, el denominado Primer Comando de la Capital (PCC). De ese reportaje surgen al menos cinco ideas fuerza del delincuente entrevistado en la cárcel:

1º ¿Dónde estaban, para dónde miraban?

2º A partir de algún momento es demasiado tarde.

3º El miedo está del lado de ustedes.

4º La normalidad no existe.

5º Un fenómeno nuevo ha nacido.

Mejor que lo que yo pueda decir, es seguirlo a él en cada uno de estos puntos:

1º "Yo era pobre e invisible. Ustedes nunca me miraron durante décadas y antiguamente era fácil resolver el problema de la miseria. El diagnóstico era obvio: migración rural, desnivel de renta, pocas villas miseria, discretas periferias; la solución nunca aparecía... ¿Qué hicieron? Nada. ¿El gobierno federal alguna vez reservó algún presupuesto para nosotros? Nosotros sólo éramos noticia en los derrumbes de las villas en las montañas o en la música romántica sobre ‘la belleza de esas montañas al amanecer’, esas cosas...

"Ahora estamos ricos con la multinacional de la droga. Y ustedes se están muriendo de miedo."

2º "¿Solución? No hay solución, hermano. La propia idea de ‘solución’ ya es un error. ¿Ya vio el tamaño de las 560 villas miseria de Río? ¿Ya anduvo en helicóptero por sobre la periferia de San Pablo? ¿Solución, cómo? [...] Costaría billones de dólares e implicaría una mudanza psicosocial profunda en la estructura política del país. O sea: es imposible. No hay solución."

3º "Ustedes son los que tienen miedo de morir, yo no. Mejor dicho, aquí en la cárcel ustedes no pueden entrar y matarme, pero yo puedo mandar matarlos a ustedes allí afuera. Nosotros somos hombres bomba. En las villas miseria hay cien mil hombres bomba. Estamos en el centro de lo insoluble mismo."

4º "No hay más proletarios, o infelices, o explotados. Hay una tercera cosa creciendo allí afuera, cultivada en el barro, educándose en el más absoluto analfabetismo, diplomándose en las cárceles, como un monstruo Alien escondido en los rincones de la ciudad. [...] La post miseria genera una nueva cultura asesina, ayudada por la tecnología, satélites, celulares, Internet, armas modernas."

5º "Ustedes sólo pueden llegar a algún éxito si desisten de defender la ‘normalidad’. No hay más normalidad alguna. Ustedes precisan hacer una autocrítica de su propia incompetencia. [...] No hay solución, ¿Saben por qué? Porque ustedes no entienden ni la extensión del problema."

¿Exagerado? ¿Narcisista? Para sacudir a los burgueses, como dicen los franceses. Puede ser, pero mejor pensarlo dos veces.

Mientras tanto veamos alguna de las cosas que nos pasan por casa:

- La pobreza, que venía bajando desde los inhumanos niveles de la crisis de 2001, ha vuelto a subir desde el año de la reelección presidencial y ya alcanza al 30%, unos 11 millones de argentinos. Más de 3 millones de indigentes. El impacto es mucho mayor en los menores de 18 años.

- En materia de educación,14 provincias no cumplieron ni siquiera con los 180 días de clases en 2007 y en 2008, y al paso que vamos, este año la situación será aún peor. Eso significa que sobre un número teórico de 720 horas de clase se pierde una parte importante, no obstante que –aun cumpliendo– los niveles propuestos al país tienen muchas menos horas de clases que Estados Unidos (1.080 horas), Francia (918), Chile (873) y Brasil y México (800).

No asombra entonces que, más allá de grupos pequeños altamente calificados, Argentina haya quedado, según la OCDE, penúltima en lectura sobre 55 países y en el lugar 53 en Matemática, por debajo de Chile, Uruguay, México y Brasil o por debajo del promedio en el caso de ciencias (Unesco).

Para colmo, la brecha entre la educación pública y la privada –aun sin sobreestimar la calidad de esta última– es cada vez más grande. En el quintil (20% de la población) de ingresos más bajos, 91,2% va a escuelas públicas, en tanto que en el quintil de ingresos más altos, 74,9% tiene educación privada.

- En salud, según los últimos datos conocidos (2007), la mortalidad infantil ha subido en el promedio del país: un total de 9.330 casos, 334 más que el año anterior. Y ahora el dengue. Se reconocen a hoy 7.737 casos de dengue, aunque fuentes privadas hablan de unos 20 mil casos con no menos de seis muertes.

- El trabajo en negro, que se había reducido notablemente desde 2002 por la decisión que en su momento tomamos en el Ministerio de Economía respecto de simplificar el régimen legal para las/los trabajadoras /es domésticas/os, ha vuelto a subir por vez primera desde aquel momento y la tasa real de desempleo y subempleo está aumentando. Por cierto, el desempleo y la baja calidad del mismo impacta proporcionalmente mucho más sobre jóvenes y mujeres.

¿Hay que decir algo más? ¿Seguiremos como sociedad mirando hacia otro lado como si no tuviéramos nada que ver? Creo que hay que cambiar esta actitud de "caídos del catre", de sorprendidos.

Antes que nadie por su responsabilidad primaria, el Gobierno, que para eso es gobierno. Luego la oposición, que debe demostrar que puede gobernar de manera diferente. Más tarde la dirigencia toda, en el sentido más amplio. Las cosas que hoy pasan se gestaron ayer y las que pasen mañana se están gestando hoy.

Salvo excepciones, la realidad no es hija de "sucesos", de hechos que hoy ocurren, sino que es hija de "procesos" que se van acumulando.

En la salida de la crisis (2002-2006), provocada por el derrumbe de la convertibilidad (2001), hubo actitudes solidarias dignas de elogio y de sorpresa tanto dentro como fuera del país. Ya no son las mismas. Es como si las conductas se hubieran relajado, ablandado. Como si se hubieran transformado en más egoístas, más prepotentes, más autistas, menos solidarias.

Superamos una gran prueba durante la crisis. Ahora tenemos otra prueba.

Probablemente, estemos ahora enfrentando una prueba más: la de dominar estos viejos impulsos a los que, con sus actitudes, el propio Gobierno estimula. Si somos capaces de pasar esta prueba para mantener alto el compromiso-país, la solidaridad y la comprensión para con los más débiles, con la voluntad de generar progreso serio, durable, equitativo, justo, seguro, entonces no habrá razones para temer al futuro.

De la misma forma que le ganamos antes a la adversidad, también ahora podemos ahuyentar viejos fantasmas de un pasado peor. Si advertimos a tiempo que ésta es la prueba, podemos ser capaces de superarla. Lo creon

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