La pobreza está más allá del mensajero

Por Fernando Gonzalez

Hay pobreza escandalosa en la Argentina? Sí, claro que la hay. Basta recorrer cualquiera de los barrios carenciados que crecen día a día en Buenos Aires, en Rosario, en Córdoba o en Mendoza. ¿O no es pobreza escandalosa lo que se ve en algunas zonas de la puna jujeña, en los alrededores de Ushuaia o en cada uno de los municipios del conurbano bonaerense? No hay que ser experto en estadísticas para adivinar que la pobreza en el país va mucho más allá de las cifras que reconoce el Indec

Es cierto que los mensajeros no son los mejores. Que el Papa Benedicto XVI, con su perfil ultraconservador, ha congelado varios de los avances que la Iglesia había logrado en las últimas décadas. Y es cierto también que las alusiones a la pobreza de Hugo Biolcatti el último sábado en la Exposición Rural parecieron formar parte de una estrategia política en el innecesario conflicto entre el Gobierno y el campo. La respuesta hiriente debe ser toda una tentación para la dirigencia kirchnerista.

Pero la antipatía que Cristina o Néstor Kirchner puedan tener por los mensajeros que le recordaron el drama de la pobreza no debiera nublarles la razón. La pobreza existe. Lejos de detenerse, la pobreza crece todos los días. Y es un escándalo, más allá de quien lo diga y de quien lo niegue.

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