Pobladores de Villa del Dique y Rumipal vivieron momentos de terror

Las llamas avanzaron descontroladas. Destruyeron tres casas y un aserradero y consumieron abundante vegetación.
Santa Rosa de Calamuchita. Ayer, las poblaciones de Villa del Dique y Villa Rumipal, en el Valle de Calamuchita, vivieron momentos de pánico, a causa de los focos ígneos que jaquearon a ambas localidades.

Focos iniciados en distintos sectores, y las fuertes ráfagas de viento, provocaron que las llamas se propagaran a gran velocidad, afectando al menos tres viviendas y un aserradero.

Al cierre de esta edición, otro foco se había originado en la zona de Villa Naturaleza, en Villa Rumipal y varios más seguían activos. Se estima que varios de ellos fueron provocados de manera intencional.

"Fue una cosa de locos", graficó con elocuencia, aún ajetreada por el trabajo, Paola Cabanillas, desde el cuartel de bomberos de Villa del Dique.

"Nunca tuvimos algo de esta magnitud, es que se produjo en dos lugares a la vez, en sectores con viviendas. La gente salía afuera, con trapos cubriéndose las caras", señaló.

En ambas localidades, muchas familias fueron evacuadas por prevención.

Uno de los focos se originó en la parte que aún estaba sin quemar del cerro (que exhibía una veintena de hectáreas quemadas días atrás), que bajó hasta barrios residenciales pegados al lago, afectando una vivienda en Playa Grande.

Otro de los más graves se originó, según indicaron, en el basural, que avanzó con ímpetu hacia el faldeo de las sierras Chicas y afectó a su paso campos, alambrados y se aproximó a casas. También sufrieron la devastación de las llamas dos casas en el barrio IPV.

Por un tiempo prolongado, permaneció cortada la ruta provincial 5, en el sector de unión de ambas localidades vecinas, en una zona donde hay emplazado una fábrica de ladrillos.

En Villa Rumipal, las llamas devastaron un aserradero, consumieron monte y pastizales del cerro y llegaron hasta la zona urbana, donde se vio el accionar mancomunado de los vecinos, que le pelearon al fuego, pasando baldes de mano en mano. En ese momento se cortó el agua y la energía eléctrica, que volvió aún más desigual la lucha.

"Como se cortó el agua, sacaban de las piletas, el fuego llegó hasta el patio de algunas casas. Se vio la solidaridad de todos, sin distinción de ningún tipo", señaló Analía Ríos, periodista que llegó al lugar a sacar fotos, pero que dejó la cámara para sumarse al trabajo.

Medio centenar de bomberos locales y de cuarteles vecinos más una cantidad similar de vecinos, no alcanzaban para apagar tantos focos, que avanzaban sin control avivados por las fuertes ráfagas de vientos y en un marco de fuerte sequía.

"Con estas condiciones, la zona es un polvorín", había advertido días atrás Bruno Lenk, jefe de la regional 7 de bomberos.

Sin control. Anoche, el fuego aún no estaba controlado y seguía avanzando sin límites sobre las hectáreas de bosque nativo que quedaban aún sin quemar en el cerro de Villa del Dique, lo que lo convertía en un espectáculo dantesco.

Anoche, el fuego se propagaba en otro sector de sierras, en el extremo norte del Valle de Calamuchita, en torno al lago Los Molinos.

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