La pluma mágica detrás del gran orador

Con sólo 27 años, Jon Favreau se convirtió en la pieza clave. Trabajó dos meses en componer el mensaje que cerrará la ceremonia de traspaso.
“Si todavía queda alguien por ahí que duda que Estados Unidos es un lugar donde todo es posible...”, dijo Barack Obama el 4 de noviembre, cuando las elecciones lo proclamaban el primer presidente negro en la historia norteamericana. Esas palabras, que conmovieron a millones de ciudadanos, pertenecían a Jon Favreau, un joven licenciado en Ciencias Políticas y poeta de 27 años que es el “fantasma” que escribe los discursos del presidente electo desde que éste era senador. En una entrevista reciente, dijo que se bloquea cuando piensa en la trascendencia de sus palabras, en un país que venera las palabras de sus mandatarios elevándolas a máximas colectivas. Por eso se tomó dos meses para escribir el texto que Obama dirá hoy en Washington durante la apoteosis de su carrera política.

Favs, así lo conocen sus amigos, conoció a Barack Obama en 2004, cuando el joven poeta sólo tenía 23 años. Durante la convención anual del Partido Demócrata en Boston, un todavía ignoto senador por Illinois ensayaba su discurso detrás del escenario. Favs, que entonces trabajaba para la campaña del candidato presidencial demócrata John Kerry, lo interrumpió para advertirle que una de sus frases sonaba redundante. “Se quedó mirándome, un tanto confundido, como si dijera: ‘¿Quién es este tipo?’”, recordó Favreau el año pasado en una entrevista con el diario The New York Times. Minutos después, Obama pronunció el discurso que lo lanzó a la escena política nacional: “No hay un EE.UU. blanco y un EE.UU. negro, sino los Estados Unidos de América”, dijo ante los líderes de su partido.

La relación con Obama, a juzgar por los resultados, funcionó muy bien. Las palabras escritas por Favs, criticadas en ocasiones por su exceso de “belleza”, fueron un arma letal para la ex primera dama Hillary Clinton en las internas demócratas. Entusiasmado con el éxito, Favs se sacó una foto en la que se lo veía tocando con una mano el pecho de una Hillary de cartón. La foto fue colgada en Facebook, desde donde saltó a la red y de ahí a la prensa.

El incidente podría haber terminado en escándalo, si no fuera porque la oratoria de Favs ya había superado al personaje. En diciembre el diario The Washington Post llevó a su portada a Favreau, y el caso Hillary era sólo una mención al pasar. Lo único que importaba era saber cómo sería el primer discurso del primer presidente negro.

Según Jen Psaki, portavoz de la oficina de transición de Obama, éste se reunió con Favreau y su asesor político David Axelrod después de las elecciones del 4 de noviembre. Desde entonces, fueron dos meses de trabajo, en los que intercambió los borradores que Obama editó y reescribió hace dos fines de semana.

El propio Obama dijo que su principal objetivo para hoy será “captar lo mejor que puedo el momento en que nos encontramos”. Se espera que sus palabras transmitan la inspiración de John F. Kennedy, reflejen los sueños de Martin Luther King y evoquen los desafíos que debió afrontar Franklin Delano Roosevelt, quien en 1933 dijo a sus compatriotas abrumados por la Gran Depresión que “lo único a lo que debemos temer es al miedo mismo”.

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