A pleno sapucai llegó la larga marcha

Tras recorrer más de 200 kilómetros a pie en seis días, 2.500 pequeños campesinos y desocupados aborígenes ingresaron ayer a Resistencia. En la Plaza 25 de Mayo retomaron el acampe dejado el año pasado.
La marcha se alzó imponente sobre la ruta 11, como un gran desfile de pobreza. Un tractor la encabezaba, tal carroza, remolcando ancianos, mujeres y niños, sobre colchones y frazadas, agua y comida.

Atrás, mezclando el cansancio, tras haber unido a pie doscientos kilómetros en seis días, y la emoción de llegar, 2.500 almas festejaban orgullosas su ingreso con sapucais, alzando sus brazos con palos en las manos, que a veces hacían de bastón y otras veces de protección. Los movimientos piqueteros los fueron recibiendo en distintos puntos de la avenida 25 de Mayo, aplaudiendo a su paso, y sumándose atrás.

Así entraba ayer a la ciudad la marcha multisectorial provincial, una peregrinación desde el corazón de la provincia hacia Casa de Gobierno, donde no hay santos que hagan milagros, sino un gobernador al que le reclaman que cumpla con lo prometido.

Quienes y que

Quienes entienden que la única forma de recibir respuestas es venir por ellas, son pequeños productores aborígenes y desocupados nucleados en la Unión Campesina, la Comisión Zonal de Tierras de Pampa del Indio, la Federación Campesina, la Asociación Cacique Taigoyí y la Corriente Clasista y Combativa, provienen de localidades como Castelli, General San Martín, Bermejito, Pampa del Indio, La Leonesa y Las Palmas, entre otras.

Lo que piden justamente son los elementos que les permitan trabajar: tierras, herramientas, tractores, semillas, combustible y viviendas. Nada que no haya sido comprometido por el gobernador Jorge Capitanich el año pasado, cuando mantuvieron un acampe de varias semanas en la Plaza 25 de Mayo. Medida que ayer volvieron a tomar.

Pero esta vez llegaron a pie, dejando en claro que en este caso no hay «colectivos ni camiones que los transporten», dejando entrever que no hay intereses políticos detrás, que los banquen.

En la plaza central desde temprano se lotearon los espacios y se alzaron algunas carpas, como quien se reserva un espacio.

Mientras que el operativo policial desplegó 600 oficiales de manera preventiva en las inmediaciones de la Gobernación, la manifestación transcurrió sin mayores inconvenientes.

Algunos comerciantes bajaron sus persianas ante el paso de la marcha, como el caso del supermercado Ecónomo, ya que su dueño aseguró que recibió amenazas de saqueo, si no realizaba donaciones de mercadería.

Hechos, no palabras

Mientras que los distintos dirigentes daban sus discursos, y la gente buscaba un lugar en la plaza para asentarse, fue el vicegobernador Juan Carlos Bacileff Ivanoff el único que se refirió a la marcha, anticipando la designación de cuatro voceros para negociar con los manifestantes.

Esto fue rechazado de inmediato por los dirigentes, como el caso de Mártirez López, de la Unión Campesina, quien fue contundente cuando manifestó: «Estamos acá por las promesas que hizo el gobernador y es el gobernador el que nos tiene que ver». Y agregó: «No queremos más promesas, no queremos más mentiras, acá se terminaron todas las palabras de los políticos».

Asimismo aseguraron que no se moverán hasta que no hayan recibido respuesta de hasta el último punto del petitorio, que tras el acto fue entregado en Casa de Gobierno.

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