En plena campaña, la crisis acrecienta la tensión social

Contratados que reclaman promesas de continuidad y privados afectados por la crisis del Estado
Cada día, una protesta social o laboral quiebra la adormilada calma catamarqueña. Sólo en la semana que pasó estallaron conflictos en distintos puntos de la Capital y del interior de la provincia, que se suman a los que tuvieron en vilo a dos de las localidades más importantes del oeste: Tinogasta y Pomán.

En Fiambalá, el jueves pasado se desactivó un conflicto que amenazaba con derivar en una protesta con corte de ruta incluido. Es que 35 trabajadores contratados por la Secretaría del Agua y el Ambiente había sido dados de baja. Finalmente se acordó que, en cumplimiento de los contratos vigentes, continuaran un mes más, hasta principios de julio, cuando con el fin de los contratos, seguramente volverá a desatarse el conflicto. Es que, obviamente, la pretensión de los contratados es conseguir una continuidad laboral que, por ahora, pende de un hilo.

A pocos kilómetros de allí, en Tinogasta, un prolongado piquete de contratados de Obras Públicas dejados cesantes por falta de recursos para continuar con las obras tuvo que ser resuelto, de apuro, para evitar mayor tensión social. En ese caso, el Gobierno acordó una salida con la comuna que conduce Simón Quintar y entre ambos niveles de gobierno asumirán los costos de calmar las aguas. Es que todos los estallidos amenazan con empañar una campaña electoral que hasta ahora no tuvo muchos sobresaltos para el oficialismo.

Conflictos indirectos

Empleados de empresas de seguridad contratadas por el Estado Provincial realizaron protestas frente al CAPE, reclamando por sueldos adeudados y contratos dados de baja. Se trata de empleados que custodiaban edificios y paseos públicos. También los operarios de EDECAT están en estado de alerta y a la espera de una respuesta del directorio de la empresa que, esta semana, debe decidir si les otorga 600 pesos de un aumento a cuenta hasta tanto se regularice el gremio y puedan negociar formalmente. Las rutas de Pomán también fueron escenario de una protesta de empleados de una contratista vial que entró en mora por las deudas del Estado.

Los estallidos amenazan con empañar una campaña sin sobresaltos para elFCS.

Los conflictos

FIAMBALÁ: 35 contratados de la Secretaría del Agua y el Ambiente estuvieron a punto de corta la ruta por la baja de sus contratos. Les prometieron que seguirán un mes más, pero reclaman una continuidad laboral de mayor plazo.

TINOGASTA: Un prolongado piquete de contratados de Obras Públicas que habían sido dados de baja obligó al Gobierno a salir a solucionar el problema. La solución -provisoria- es que los 130 operarios continuarán en un costo que asumirán en forma conjunta gobiernos provincial y municipal.

EDECAT: Los operarios mantienen desde hace semanas un quite de colaboración -sin realización de horas extra- en reclamo de mejoras salariales. Si esta semana no hay respuesta de la empresa, endurecerán la protesta. El conflicto, aunque privado, podría tener repercusiones en el servicio.

SEGURIDAD: Trabajadores de dos empresas de Seguridad protestaron frente al CAPE porque el Gobierno rescindió los contratos con las firmas que se encargaban de custodiar edificios y paseos públicos.

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