Un plebiscito que puede cambiar el sistema electoral de los uruguayos

Además de la presidencial, eligen si pueden votar los ciudadanos que residen en el exterior.
Parece un tema simple, pero genera múltiples polémicas. Si mañana gana el "sí" en el plebiscito que convoca a aprobar el voto epistolar o por correo, habrá una importante transformación del sistema electoral uruguayo que, al mismo tiempo, alterará los equilibrios políticos internos.

La cuestión no es menor en una nación donde una gran parte de su población vive en el exterior y, por una razón u otra, sigue vinculada con su país de origen. Hay dos grandes grupos en pugna: aquellos ligados al centroizquierdista Frente Amplio, que desde el gobierno propuso el plebiscito el 1 de abril último; y el opositor Partido Nacional y organizaciones del Partido Colorado que, en general, con distintos matices, se oponen a cambiar el sistema actual, que obliga a los uruguayos residentes en otros países a regresar al territorio nacional si quieren emitir su voto. De todas formas, hay algunas minorías blancas y coloradas que están a favor de los cambios. Cabe aclarar que la ley uruguaya no autoriza tampoco el voto consular, es decir, el sufragio que se emite en los consulados (ámbitos que, técnicamente, también constituyen suelo oriental).

Según el Instituto Nacional de Estadísticas, hay más de 500.000 uruguayos viviendo en el exterior. La mayoría de ellos reside en la Argentina (31%); en EE.UU. (17%); en Brasil (15%); y en España (15%). También hay núcleos en Italia y en Australia. En total, esa cifra representa algo así como 20% del padrón, que supera los 2,5 millones de habilitados para votar. Entra aquí a tener un rol relevante la implicancia política del asunto porque las simpatías partidarias en Uruguay están virtualmente partidas en dos grandes bloques: cerca del 40-42% de los ciudadanos suelen votar a la centroizquierda mientras que un porcentaje similar se inclina por la centroderecha de blancos y colorados.

"Un 20% de votantes que viven afuera y que, en general, han mostrado simpatías por el Frente Amplio, podría alterar de raíz el sistema político local si se les permitiera sufragar desde sus sitios de residencia. Hoy algunos viajan a Uruguay, pero son la minoría", dijo a Clarín Gonzalo Kmaid, de la encuestadora Cifra. "Si los comicios son parejos, como es el caso ahora, esos votos son definitorios", comentó ante una consulta Daniel Ruquet, del Instituto de Ciencias Políticas.

Según los últimos sondeos difundidos el jueves, horas antes del inicio de la veda electoral, el frenteamplista José Mujica lidera la intención de voto con un 44-49% promedio, frente a su principal contendiente, el ex presidente Luis Lacalle, del Partido Nacional, que reúne el 30-32%. Tercero marcha Pedro Bordaberry, del Partido Colorado, con entre el 13-15%. Si ningún candidato logra la mitad más uno de sufragios habrá un balotaje. Se presume que, en ese caso, Bordaberry apoyaría a Lacalle.

Este ex mandatario es uno de los que más se oponen al voto epistolar. "Por un lado, la Constitución dice que Uruguay es la asociación política de todos los habitantes que viven dentro de su territorio", comentó a este enviado para agregar enseguida: "¿Por qué un uruguayo que vive en Australia va a elegir a un presidente con el que después debo convivir yo, que vivo aquí?".

Varios argumentos expuestos en esta campaña respaldan la iniciativa. "La reforma es reconocer el esfuerzo de los miles de expatriados que lucharon por la democracia", dijo el diputado frenteamplista Felipe Michelini, quien resaltó que más de 100 países -17 de ellos en América- cuentan con voto epistolar. El debate amenaza con continuar. Los sondeos indican que el 47% votará por el "Sí", hay un 5% de indecisos y un 7% muestra "tendencia" a apoyar la reforma, que necesita la mitad más uno de los sufragios para ser aprobada.

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