La Plaza de Mayo y la elección del próximo domingo

Por Fernando Gonzalez

Ojalá que los intentos de muchos integrantes del oficialismo y la oposición para que el 28 de junio se viva una elección en paz tengan éxito. Van a tener que trabajar mucho porque hay otros dirigentes que se mueven más cómodos en la tensión de las jornadas confusas. Es el caso diputado Carlos Kunkel y del piquetero Luis D’Elía, quienes ayer llamaron a concentrarse en la Plaza de Mayo el domingo a la noche para celebrar el triunfo del oficialismo o quién sabe qué si tienen una derrota.

De D’Elía no sorprende porque es un hombre que ha hecho de la provocación una constante y una profesión. Cuesta un poco más entender la posición de Kunkel, un dirigente al que le ha tocado sufrir en los momentos más difíciles de la historia reciente de la Argentina y que pasó por el tremendo castigo de no poder ver nacer a su hijo ya que estaba en prisión bajo la última dictadura militar.

El último antecedente del kirchnerismo en Plaza de Mayo es aquella foto de un Néstor Kirchner desencajado por los cacerolazos de protesta que el conflicto con el campo desató apenas un año atrás. Sería sensato no repetir los errores; recordar que la del domingo es solo una elección legislativa y que el sentimiento que mejor acompaña el espíritu de la democracia es la serenidad.

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