"La playa Islas Malvinas es otro engaño municipal", aseguran La construcción no se ajusta a los requisitos del pliego de licitación. Una ONG presentará un petitorio para que se frene la obra y se realice un estudio de impacto ambiental.

La "megaobra" de construcción para acondicionar la playa Isla Malvinas, con vistas al verano, impresiona por sus dimensiones y hay severos cuestionamientos respecto de irregularidades que se podrían cometer.
Un grupo de vecinos presentará un petitorio al Ejecutivo municipal para que explique por qué se realiza la obra, "cuando el pliego exige sólo pequeñas construcciones desmontables".

Para muchos es uno de los lugares más tentadores de la ciudad para emprender un negocio gastronómico, como el que funcionaba hace unos años con la desmantelada parrilla El Mirador, cuyo mismos propietarios son hoy los adjudicatarios del pliego que otorga por 10 años la administración del balneario. En el mismo lugar se observa hoy gran movimiento de tierra, realizado con una retroexcavadora, se construyen grandes cimientos (zapatas cuadradas de hormigón armado) que son incompatibles con los requisitos que exige el pliego de licitación.

"Me preocupan enormemente las condiciones del lugar y más aún después de la creciente porque no se realizaron controles sobre la seguridad de la obra", explicó a "época" la subsecretaria de Turismo Municipal, Beatriz Kunin. La funcionaria destacó la falta de control en la construcción, máxime teniendo en cuenta que podría desmoronarse la calzada y la vereda de la Costanera. Por su parte, integrantes de la asociación "Amigos por la Costanera", expresaron que la "playa Islas Malvinas es otro engaño municipal".

"Las obras no se ajustan en nada a las características que exige el pliego de licitación", expresaron desde la entidad. Los movilizados refirieron que los adjudicatarios deben instalar los módulos de madera que exige la licitación y no "megaobras donde al parecer tienen la intención de hacer algo más que un local". Otra de las irregularidades de la construcción es la falta del cartel que describe la obra en cuestión y que es obligatorio.

"Hay un cartel que dice prohibido pasar y otro que anuncia obras municipales cuando en realidad estas son construcciones privadas, no se sabe qué se está haciendo en el lugar", dijeron los defensores de la Costanera. Por último solicitarán a la Municipalidad y al Concejo Deliberante un estudio de impacto ambiental para determinar el daño producido por la obra.

"Megaobra"avanza sin control

El predio presenta otras irregularidades que al parecer no se toman en cuenta en la ciudad. Por un lado existe un litigio judicial por la potestad de estos terrenos que aún la Justicia no terminó de resolver entre la Municipalidad de Corrientes y la Congregación Salesiana.

Todavía no se entiende porqué se permite realizar una construcción en un terreno que no goza de una sentencia definitiva que determine si es un predio público o privado.

Mientras, la ciudad sigue siendo víctima de manoseos y caprichos que como siempre terminan beneficiando a unos pocos en perjuicio de la mayoría.

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