El plato que viene

Puso el puchero a cocinar a fuego lento. Dejó macerar los ingredientes y tomó distancia sin revolver más el caldo, para mostrar el plato completo a la vuelta. Sus operadores dejaron soltar algunos aromas, y sellaron la tapa con el objeto de no mostrar todo el contenido.

Daniel Scioli hizo la primera ronda de reuniones con diferentes sectores, programó otras para el regreso y se fue una semana. Esta vez, combinó su viaje para visitas médicas con algo de descanso y la búsqueda de una perspectiva distinta tomando distancia. Mientras, sus ministros Alberto Pérez y Eduardo Camaño multiplicaron reuniones y llamados telefónicos. El encargado de la cartera agraria, Emilio Monzó, profundizó el acercamiento con el sector. En las entrañas del sciolismo dicen que “el campo es nuestro aliado principal desde el punto de vista productivo”.

Flotó insistentemente un fuerte olor a cambios en el gabinete. En la olla hay condimentos nuevos y otros a evaporarse cuando el Gobernador sirva el menú con

el cual buscará sustentar los dos años y medio restantes de mandato, y con el que piensa nutrir de nuevo su imagen, golpeada después de acompañar a Kirchner con la ya famosa testimonial. Anunciará modificaciones en el equipo, marcará nuevos horizontes de gestión y planteará con de-cisión la reforma política provincial.

Respecto de los cambios, se vaticinan escasos en la primera línea (aunque los habrá, y con la llegada de al menos un intendente) y varios en las segundas y terceras. Hubo, en tal sentido, solicitudes, pedidos y reclamos. “En el ámbito del consenso se deben conceder cosas y, de hecho, el Gobernador actuará en consecuencia de acuerdo a los planteos realizados”, se reconoce.

Scioli ya muestra diferencias de método con la Casa Rosada, y en la Provincia se habla de los acuerdos como la llave para abrir todas las puertas, incluso la de la caja fuerte de la Nación. Para terminar el año sin sobresaltos harían falta unos 3.000 millones de pesos, necesarios para cubrir los gastos del último trimestre.

“Fuimos los primeros en convocar a todos los sectores. Daniel se reunió con los 134 intendentes, con los presidentes de los bloques, y a la vuelta se juntará con Stolbizer, Alfonsín, De Narváez y Solá”, revistan en La Plata. El repaso, por sí solo, marca distancias con el accionar del Gobierno nacional, donde la convocatoria al diálogo por la reforma política generó reacciones disímiles en la oposición. En calle 6 también se menciona la reforma política, pero se comenzó a charlar primero con los protagonistas, antes de hacerlo público.

“Acá vinieron todos, escucharon, dijeron lo suyo y las reuniones seguirán siendo periódicas; siempre hubo diálogo, ahora se va a aumentar”, añaden. No obstante, enseguida se remarca “la necesidad de tener iniciativa propia en algunos aspectos de la gestión, pero sin pelearse con Nación, por-que cada vez que esto pasó, nos fue mal. Debieran saberlo otros gobernadores y los opositores de esta misma provincia. Es muy compleja, imposible de llevar sin acuerdos con la Nación.

También para los municipios es imposible sin el respaldo del gobierno provincial. Se pueden discutir políticas, pero no pelearse”. Así describe el panorama un funcionario de primera lí-nea. Y pronostica “mayor intensidad en la labor de cada ministerio con una atención más fuerte a cada uno de los sectores que intervienen en la vida política, económica y social de la Provincia”.

Otra fuente comenta “el pedido de los intendentes para que Scioli y (Alberto) Balestrini alambren la Provincia creando un espacio que dispute 2011 desde el peronismo”. Excluyen a De Narváez y a Macri, pero no a Solá, “porque es peronista”. En rigor, los hombres del ex gobernador en la Legislatura son los primeros a los que el oficialismo busca tentar para volver a tenerlos de su lado, y así fortalecer la bancada alineada al gobierno. Igual, se los elogia a todos. porque “tenemos una oposición responsable”.

Las internas abiertas y simultáneas pasaron a ser una obsesión para ordenar las cuestiones electorales. En paralelo, corre la preocupación por mantener la gobernabilidad y cerrar grietas, abiertas por otros pero muy nocivas para la administración bonaerense.

El Conurbano, complejo y voraz, requiere obras y servicios. Los intendentes esperan de Scioli el interlocutor con la Nación para conseguir los recursos antes buscados directamente en Balcarce 50. Pero, sin duda, merecen la misma atención las dos partes constitutivas de Buenos Aires: el conglomerado poblacional y el interior agrario. El conflicto con el campo llegó demasiado lejos (agravado por la sequía) y se reflejó, dramático, en las pocas bancas conseguidas por el oficialismo en las cinco secciones electorales de la zona pampeana.

“Vamos a laburar con el campo, vamos a ser su voz con el Gobierno nacional, planteándolo como una cuestión sectorial productiva; no vamos a ser una herramienta política del sector agrario para apurar a la Nación, pero sí desde la producción. El campo va a estar representado por el Gobernador”. El interlocutor no deja lugar a dudas en su charla con La Tecla.

El puchero tiene ingredientes picantes, que a los reyes pueden disgustar. Habrá vecinos invitados a los que se permitirá sazonar algunas cosas a su gusto, y hasta se les deja ojear el cocido antes de servirse. Pero Scioli necesita realimentar su gestión, nutrirla con nuevos elementos y agregados a la receta original. Es el plato que viene.

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