Plataforma de Frei y la Concertación

El candidato chileno estuvo en Buenos Aires y habló del peligro de la concentración de los medios, de cómo piensa ganar y de su convicción de que su padre fue asesinado.
A treinta y seis años del golpe contra Salvador Allende las heridas no cierran para los familiares de las víctimas. Tampoco para Eduardo Frei, quien está convencido de que a su padre, el ex presidente Eduardo Frei Montalva, lo envenenaron durante la dictadura. El candidato del la Concertación y ex mandatario (1994-2000) se pronuncia en abierta oposición a otorgarles un indulto a los militares, asunto que despertó un polémico debate en la clase política chilena. "Soy partidario de que se avance con todos los procesos sobre las violaciones a los derechos humanos. Ya van veintisiete años de investigación en el caso de la muerte de mi padre y a partir de los peritajes tengo la convicción de que fue envenenado. Falta señalar a los responsables", dijo Frei ante medios argentinos en un hotel porteño.

El senador demócratacristiano va segundo en los sondeos de opinión, detrás del empresario Sebastián Piñera, para los comicios del 13 de diciembre y la puja se definiría en ballottage. Una encuesta de la consultora Centro de Estudios Públicos (CEP) ubica a Piñera con el 37 por ciento de intención de votos y a Frei con el 28 por ciento.

Frei pertenece al ala más de centroderecha de la alianza oficialista –se recuerdan sus buenas relaciones con Carlos Menem–, pero reivindica el rol del Estado y se distancia del modelo de la derecha que considera "colapsado", en el que identifica a Piñera. Frei expresa una honda preocupación por el futuro de la pluralidad de medios de comunicación si su contendiente llegara al sillón de La Moneda. "Me preocupa la concentración de los medios. Piñera es dueño de un canal (Chilevisión) y ha dicho durante la campaña que va a vender los medios públicos; esos medios van a ir al sector privado. Hoy día se está discutiendo el sistema de televisión digital en el Parlamento. Me parece riesgoso que esa televisión, que a mi entender es revolucionaria, sea manejada por un gobierno de derecha."

Pero no sólo inquieta a Frei el avance de la derecha. En esta campaña irrumpió el candidato independiente Marco Enríquez-Ominami, quien renunció al Partido Socialista luego de que la Concertación no le permitiera participar en las primarias. El joven diputado desde entonces ha subido en los sondeos hasta colocarse en el tercer lugar de preferencias (un 17 por ciento de intención de votos, según CEP). El abanderado de la Concertación recuerda que en el ’93 se presentaron tres candidatos más de centroizquierda que sacaron entre 12 y 14 puntos pero él ganó la presidencia.

Piñera y Enríquez-Ominami ya inscribieron sus candidaturas y Frei tiene previsto hacerlo hoy, tras el viaje a la Argentina (el plazo es hasta el lunes).

–¿Cómo seducirá al electorado de Enríquez-Ominami en una segunda vuelta?

–Nuestras propuestas son muy progresistas en materia laboral, constitucional, educativa. La Concertación tiene en mente impulsar una reforma de la Carta Magna para dejar atrás un texto heredado del pinochetismo. Queremos cambiar el sistema electoral que destruye al sistema democrático, porque deja afuera de la representación parlamentaria a los partidos minoritarios. Con el actual régimen binominal para ser legislador o bien se es de la coalición de derecha o bien de la izquierda. Y la gente está cansada de las mismas caras de siempre. Vamos a continuar con la obra del gobierno de Michelle Bachelet en materia de protección social de las clases medias. Somos continuidad y somos cambio respecto de las materias que queremos modificar.

–Dentro de esa plataforma progresista, ¿contempla la despenalización de las drogas y del aborto?

–(Se pone serio, arqueando las cejas tupidas.) Es una simplificación pensar que ser más o menos progresista es por los temas sexuales. Lo que dije es que no hay tema tabú. Estamos dispuestos a discutir todo en la sociedad civil o en el legislativo.

El político de raza se descoloca ante la pregunta de por qué quiere volver a ser presidente y responde casi gritando: "¡Porque tengo ganas!", generando risas. Enseguida vuelve el semblante de hombre serio con traje impecable y agrega: "No quiero para Chile unas propuestas que no sean buenas y en sentido de lo que hemos construido. Hoy el país no es el de hace veinte años".

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