La plata no vino, y esta semana todo es ansiedad

Entre jueves y viernes la situación se complicó: las empresas que están haciendo todos los pavimentos de hormigón no vieron un peso y algunos amagaron con parar todo. Oficialmente, los fondos ya estarían liberados
Las calles paradas, los 20 días de atraso en el pago, el acceso a Hinojo en espera, las empresas que no quieren tirar un metro cúbico más de hormigón hasta que no les paguen, las cloacas que no empiezan y la delgada línea sobre la que camina el primer plan de obra pública que empezó antes de recibir los fondos. Encima, en San Vicente se rompieron las cañerías cuando sacaron el pavimento que estaba en buen estado. El Municipio asegura que en cuanto se cambien las garantías llegan los fondos, incluso para cloacas, esta misma semana.

La política es aburrida en estructura, nunca en resultados, como se vio en el disparatado despliegue del jueves durante la visita del gobernador Daniel Scioli. Por eso, y para ponerle un poco más de tensión visual, representemos el tema de la columna con una situación de película.

Supongamos que el intendente José Eseverri se sube al trampolín de una pileta con los ojos vendados, para dar el salto ornamental del campeonato. Sin ver qué hay debajo llega hasta lo alto, camina por el madero y se para en la punta. Del salto depende su suerte. Con los ojos tapados, pregunta: ``¿Hay agua?´´. Desde abajo, al borde de la pileta, Néstor Kirchner le contesta: ``¡Tirate tranquilo, José, está llena!´´. José empieza a saltar, sin ver, y de repente escucha que una piedra, o algo sólido y rígido, cae a un piso como el de la pileta y el ruido claro es de material, seco, sin agua. Pero ya está en pleno salto. La reacción es la de levantarse la venda y ver. Pero va en el aire. Está jugado, a segundos de conocer la verdad extrema, donde se cifra su futuro a suerte y verdad.

Lector: permita la exageración por un segundo. La película narrada, claro, es inverosímil, pero sirve para dar una ida cierta de lo que se juega de acá al martes: las obras del mega-plan, la mayor carta electoral del Palacio San Martín para las elecciones del 28 de junio, se pararon por unos días; las empresas no recibieron un peso del adelanto que debía llegar a las 48 horas de iniciados los trabajos, y de eso hace ya 20 días.

En el Municipio, hoy, regalan tranquilidad. Incluso la versión oficiosa indica que la plata para las cloacas en San Vicente ya fue liberada y la semana que viene la obra arranca a todo trapo. Y que ni bien se cambien unas garantías a favor del Municipio, el anticipo para el pavimento llega en cuestión de horas.

Pero, por primera vez desde que comenzó el plan, en la semana que pasó la opinión unánime de las constructoras locales se vio en la práctica: dejaron de tirar hormigón hasta que aparezcan los fondos.

La semana que pasó fue económicamente complicada (y no lo es más porque las firmas constructoras son olavarrienses, tienen muy buena relación con el Municipo y su vocación es la del trabajo, y no la del conflicto) pero en términos políticos puede ser crucial: sin la plata esta semana, el megaplan se congela.

La versión oficial de la llegada de los fondos es firme y convencida. Pero si no llega a ser así, el tablero político local dará un vuelco.

A saber.

Un arranque complicado

El mega-plan de obra pública de 176 millones de pesos fue el mayor anuncio de trabajos de infraestructura que se haya hecho en la historia de la Ciudad, y tal como lo mostró el intendente José Eseverri en el Salón Azul pintaba para cambiarle la cara al partido y proporcionarle una base de funcionamiento industrial, comunicación comercial y calidad de vida históricas.

Pero, como lo marcó infoeme.com a horas del anuncio, la pregunta principal sobre el mega-plan no era el qué se va a hacer sino el cómo, básicamente en un aspecto: ¿la plata está?.

Acceso a Hinojo, tres cuadras. Equivalen a 100 mil. Frenado hasta el anticipo.

Hace unos 20 días, las obras de pavimentación se largaron. El anticipo, un 20% del total de cada tramo debía tardar cerca de 48 horas, de acuerdo a lo que le dijeron a las empresas. Pasaron las primeras 48 horas, las segundas y las terceras, y en las empresas si bien hubo cierta preocupación, primó la confianza y algo más: están firmados los certificados de obras con el Gobierno nacional, lo cual en cualquier país del mundo implica un arribo seguro de los fondos comprometidos.

Las constructoras siguieran avanzando, si bien lentamente: un par de cuadras en 86 viviendas, cuatro en barrio Evita, otras tres en Villa Mailín, trescientos metros en el acceso a Hinojo. El hormigón que caía a chorros sobre los encofrados de chapón negro dio lugar a las primeras fotos de campaña, con los posibles candidatos mirando el fluir del cemento: José Eseverri, Héctor Vitale, Carolina Szelagowski, Margarita Arregui y Eduardo Rodríguez.

Pero con el correr de los días las empresas empezaron a preocuparse: ya llevaban centenares de metros cúbicos de hormigón en el terreno y nadie había visto un solo peso. El martes se encendió la alarma y el chequeo de datos entre ingenieros arrojaba el mismo resultado: desde la secretaría de Obras Públicas les decían que los fondos llegaban el viernes o, ``a lo sumo´´, este lunes.

Una a una, las empresas decidieron cortar los chorros de hormigón, que es carísimo. ``Demoliciones 9 de Julio´´, fue la última en sacudir la manguera hasta que cayeron los últimos kilos de mezcla, el viernes por la noche en barro Evita. Las otras pararon antes, el jueves. Los operarios abren canales en la tierra y colocan los moldes de hierro que dan forma a las calles a lo largo de las cuadras y en las esquinas.

Pero hormigón, ya no, hasta que llegue la plata. Es caro, y de lo puesto en terreno nadie cobró aún un peso.

Anuncios más modestos. El centro cultural pasó a ``reparación de techos´´.

Vayamos a los números. Un metro cúbico de hormigón vale en el mercado local alrededor de 270 pesos. Cada cuadra tiene 90 metros de largo, por 7,3 de ancho por 0,18 (18 centímetros) de alto. Si se multiplican esas cifras se concluye que cada cuadra tiene 118,26 metros cúbicos de hormigón: a valores de hoy, 31.930 pesos por cuadra, solamente de costos.

En el acceso a Hinojo, hay trescientos metros hechos: 100 mil pesos. En barrio Evita hay cuatro cuadras: 120 mil. En Villa Mailín dos: 60 mil. En 86 Viviendas otro tanto. Las empresas se reunieron este jueves por la noche con José Eseverri. Tienen miles de pesos puestos en terreno, pero el mensaje del Intendente, al menos en principio, los tranquilizó.

En ese encuentro José Eseverri sostuvo que el problema del atraso en el adelanto radica en que ``hay que cambiar unas garantías que se hicieron a favor de la Nación y hacerlas a favor del Municipio: solamente con eso los fondos se liberan´´.

Y les dio otra señal, para llevar tranquilidad sobre otro tema que generaba preguntas insistentes de los vecinos de San Vicente: ``el Enhosa ya liberó los fondos para cloacas y en principio esta semana (que viene) van a estar disponibles´´.

Las empresas salieron de esa reunión convencidas de que el problema de destrabará y que en unos días cobrarán los fondos, con dos salvedades.

Cuando infoeme.com les preguntó si piensan que el lunes estarán reanudando las obras fueron muy cautelosos: ``mejor esperemos´´, comentaron todos. Incluso los optimistas, que indicaban algo como ``esperemos que sí´´.

El drama de San Vicente. Con el movimiento, las cañerías dijeron basta.

Y otra: todos dejaron de hormigonar. Sin ser empresario y con mucha distancia con sus patrones, el sereno de unos de los obradores fue práctico cuando le preguntaron: ``paramos una semana, hasta que esté la plata´´, dijo mientras se tocaba las yemas del dedo pulgar contra las del índice y el mayor, en el gesto universal que indica dinero contante y sonante.

El problema de San Vicente

Como esta columna ya lo ha dicho, este Gobierno tiene un problema adicional a los que ya le son propios y normales: la mala suerte.

En San Vicente, directamente, la cuestión parece de mufa. Primero está las cloacas, que no arrancan nunca y que, de acuerdo a las versiones que ahora desliza el Ejecutivo, habrían sido demoradas por una falta de autorización del Enohsa (Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento).

Antes habían sido los caños que, como no llegaban, no permitían que se abrieran zanjas de tres metros de profundidad. Luego los caños (siempre supuestamente) llegaron pero las cloacas tampoco empezaron. Ahora es el Enohsa y ya, como recomiendan las empresas constructoras, conviene no sacar más conclusiones y pegarse al sano consejo del ``mejor, esperemos´´.

Pero si es por dar mal pasos en el barro, el del pavimento puede pasar a los hitos de los efectos contraproducentes de una obra que era para recoger aplausos y no hace más que dar dolores de cabeza.

Primero, ni bien se levantó el pavimento de Pelegrino, Balcarce y Buchardo desde Pringles a España, la pregunta de los vecinos se acercó al malestar: ``¿para qué nos rompen un pavimento que estaba bueno?´´, fue la queja que recogió este Diario On Line en su momento.

El tramo del recambio: hasta ahora solamente dos cuadras en Buchardo.

Pero ahora la novedad es otra: cuando se removió el suelo, la vibración y el paso de las máquinas dejó al descubierto que las cañerías de San Vicente son viejas. La construcción antigua era por tramos cortos, con uniones de goma que ya están comidas por las bacterias: al pasar las enormes máquinas con orugas, las pérdidas empezaron a aflorar.

Resultado: hay que empezar un plan de recambio inmediato de todas las cañerías, porque en caso contrario las pérdidas serán una complicación permanente. Pero lo que llama la atención es que las cañerías se hicieron solamente en un tramo corto (las dos cuadras de Buchardo, entre España y Pringles) y no hay movimientos para sustituir el resto, o al menos romper al mismo tiempo que se levanta el pavimento viejo.

Es decir, si la semana que viene aparecen los fondos y hay que hormigonera: ¿no era el momento de cambiar las cañerías ahora que está abierto?

Otros indicios marcan, también, que las obras anunciadas con fondos municipales irán con cuentagotas, y tal vez se haga mucho menos que lo anunciado por triplicado. Esta semana, como ya no había hormigón para sacarse fotos, el Intendente apareció en la obra del Hogar de Niñas San José.

Pero ya no se habla de ``un gran centro cultural similar al de Malvinas Argentinas de La Plata´´. La gacetilla oficial y el cartel de obra en la puerta han virado a una mucho más modesta ``reparación de techos´´, de 170 mil pesos que durará 80 días. Es decir, no habrá centro cultural antes de las elecciones.

Por eso, la pregunta crucial hacia la semana que viene, cuando deben aparecer los anticipos ya no es sólo ¿está la plata?. Hay otra, que también define el impacto político de la obra pública local: ¿si está, cuánta es en realidad?

Como dijo el constructor pensativo,``esperemos´´.

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