La Plata: sospechas de "persecución" contra un local comercial clausurado

La sorpresiva y extrema decisión del Municipio platense de avanzar, direccionado, contra un puñado de Comercios por supuestas ‘faltas’ en el cumplimiento de normas que la mayoría de los empresarios califican de "imposible cumplimiento" y configuran "prácticas habituales y extendidas" a lo largo de la noche platense, disparó a lo largo del día de hoy una serie de conjeturas y sospechas de persecución con derivaciones impredecibles y que amenaza llegar a Tribunales, y ventilar situaciones insospechadas.
La polémica se generó en el día de ayer cuando desde el Municipio, se notificó a cuatro Comercios locales, la clausura definitiva de sus habilitaciones para seguir funcionando -una medida extrema que no reconoce antecedentes- alegando incumplimiento en los permisos porque, supuestamente están habilitados para funcionar como ‘bares o restaurantes’, pero donde, sin embargo, se realizarían bailes entre los concurrentes a esos locales.

La decisión del Ejecutivo platense, que –también sugestivo- se informó focalizando el anuncio en uno de esos comercios, Cortez SRL, ubicado en la intersección de la esquina 44 y 17 de esta Capital Provincial incluye, además, a otros tres: "Olivia", "Eleven", y "Quita Penas".

Durante el día de hoy, los empresarios involucrados permanecieron ajenos al contacto periodístico para dar a conocer su posición al respecto, aunque dejaron trascender que apelarán "mañana mismo" las resoluciones que consideran "injustificadas", además de "extremas" y "desmedidas" por supuestas faltas que –dicen- "forman parte de costumbres arraigadas" en el público platense, "porque el Municipio las permitió durante los últimos 20 años", además de "insignificantes en consideración de la cantidad de concurrentes a esos locales.

Por sobre las interpretaciones existen, además, serias irregularidades en la configuración de las infracciones, que serán planteadas ante los estrados judiciales con la intención de revertir la sanción impuesta por el Municipio.

Según dejaron trascender los empresarios, habría una "clara intencionalidad" del Municipio de perseguir a boliches, por supuesto incumplimiento del "factor ocupacional que ningún bar cumple, porque sencillamente la Ley está mal hecha".

¿Qué hay, entonces, detrás de las clausuras de bares por bailes en el interior de los mismos que, según denunció la Comuna, se habrían detectados en actas de comprobación en las que abundan inexactitudes, y que ningún testigo suscribe para dar fe de los procedimientos? Las dudas sobre la intencionalidad, se asientan, además, en otro tipo de falencias como que los inspectores suplieron la falta de testigos, con el nombre de uno de ellos, que se inscribió e identificó como tal.

Así surge de una de las actas que sostiene la resolución que ordena las clausuras, en las que se inscribió como "testigo" de la misma, y bajo esa condición, a una persona de nombre "Graciela Garay" que, insólitamente, se presentó en un segundo control en calidad de "inspectora". ¿Puede un agente de control disfrazarse de testigo par dar fe de las supuestas infracciones que sus pares colocan en el acta?. Para los empresarios, es, cuanto menos, sospechoso: "Es como si un policía que realiza un procedimiento, en lugar de parar un circunstancial peatón o vecino del hecho, cita como testigo –y lo refiere como tal en el acta- a un integrante de la misma fuerza que, junto a él, lleva adelante el procedimiento", ilustran.

En una de las infracciones a las que accedió este portal, se remarca el supuesto incumplimiento de las normas vigentes, al consignarse en el acta que "en el local hay baile entre concurrentes, entre aproximadamente unas 20 personas", pero sin testigos que den cuenta de la veracidad –más allá de lo grave o no que puede ser el hecho de que 10 parejas bailen en un local habilitado para 200 personas- del hecho que se denuncia.

Desde el núcleo empresarial, remarcan la particularidad de la falta de controles acerca de la "edad" de los concurrentes, y de la venta de bebidas alcohólicas en los locales bailables, y se preguntan "cuál es la gravedad de que 10 personas bailen, en comparación con la violencia que se genera en la noche y la ingesta de alcohol desmedida en algunos menores y restaurantes". La pregunta no es inocente, deviene en una denuncia más grave aún: No habría habido ni un solo control en ese sentido en –al menos- dos de los locales clausurados. Raro en medio de la avanzada de parte de la Provincia, donde se debate por estas horas un endurecimiento para la venta de bebidas alcohólicas y los menores en la nocturnidad, pero entre las que no figura el comportamiento de los concurrentes a los bares, como que un grupo de ellos pueda bailar en su interior producto de un comportamiento arraigado al amparo de la falta de controles oficiales en ese sentido.

Ante la Justicia se ventilarán además otras infracciones de procedimientos: entre los fundamentos de las clausuras, figuran la existencia de "8 actas contravencionales", cuando tres de las cuáles –las mencionadas aparecen identificadas por su número correspondiente- son, "de comprobación", y en una de las cuales la Justicia sobreselló a los empresarios cuestionados.

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