Plata hay

El exigente compromiso mediático que requiere la vida contemporánea para quienes están en la lid pública lleva a excesos como los que rápidamente revela un rastreo en Google sobre el intendente Gustavo Arnaldo Pulti y la situación local de la niñez en riesgo.
GAP se ha expresado cuando menos en 4.600 oportunidades en torno de la niñez y sus padeceres, y el alto grado de responsabilidad pública que asegura tener para con los chicos desamparados. 4.600 citas es un rato de hablar sobre el tema. Pero resulta que hechos que cambien el rumbo de estas jóvenes vidas, no se ve ninguno. La clausura del Hogar Gayone, donde se daba alojamiento en condiciones prácticamente infrahumanas a 26 niñas en distintas situaciones sociales y legales, es un dato elocuente de la distancia entre lo que se dice y lo que se hace. Por señalar una de tantas inconsistencias

El 15 de octubre pasado, la asesora de Incapaces Mónica Adriana Cotroneo se comunicaba con el director de Niñez y Juventud Adrián Lofiego para hacerle saber que había un informe de la secretaria de la Asesoría del cual surgía claramente que el Hogar Gayone carecía de los servicios de agua potable y cloacas, por lo que le requería que se reubicara a los menores allí alojados. Al día siguiente Cotroneo se dirigió con carácter de urgente al Juzgado de Menores a cargo de Silvina Darmandrail para pedirle que tomara cartas en el asunto y designara un perito fotógrafo para dejar exacta constancia de la situación del hogar en cuestión.

El informe elevado a la jueza habla de vulneración de los derechos de jóvenes y niñas alojadas en el lugar, tales como el derecho a la salud, a la calidad de vida, a la educación, al juego y a ser tratados con humanidad en el marco de las normas de rango constitucional que imperan en el contexto de la Convención Internacional de los Derechos del Niño.

Lofiego reconocería más tarde lo establecido en el informe, es decir, que este edificio de más de ochenta años, tiene problemas de infraestructura –falta de vidrios-, y una precariedad que abarca desde cloacas tapadas -lo cual crea impedimento para usar los baños- hasta la ausencia de agua potable. Pero, a su juicio, lo último se subsanaría con agua provista por un camión de OSSE.

En el pormenorizado relato que efectúa la Dra. Carla Reda se advierte la falta absoluta de preocupación por el mantenimiento del edificio, así como la intrusión del Rotary Club en la construcción de un horno para panadería, actividad que se impuso sin prestar atención a los requerimientos de las jóvenes. Reda sostiene que las chicas habían manifestado interés por otro tipo de posibilidades como salida laboral que no fuera ser idóneas en panadería.

Adrián Lofiego, en la conversación que mantuvimos radialmente, aseguró que el estado de tremendo deterioro del Gayone se debía a dos causas concurrentes: la edad del edificio y la infernal burocracia municipal. La edad es un dato innegable, pero lo de la burocracia municipal es claramente una excusa sin destino. Y lo digo con certeza porque ejemplos sobran: Pulti le entregó de manera directa a Florencio Aldrey Iglesias $156.000 para gastos de protocolo en la realización de la V Cumbre de Alcaldes; regala dinero a manos llenas a periodistas que figuran en el rubro Gastos del Intendente y otras cosas por el estilo. Así que la plata está, y la burocracia, cuando hace falta, se salta. Lamentablemente, esta administración usa los dineros del contribuyente para alegrar los bolsillos de una minoría cuyo privilegio es la pertenencia coyuntural a una estructura de poder que, como mínimo, es funcionalmente corrupta. Entonces, lo de Lofiego queda sin sustento por imperio de la realidad: plata hay, pero se la roban. No me cansaré de repetirlo ni de mostrarlo.

Comentá la nota