Mar del Plata y los municipios de la costa

La creación de pueblos no impide el desarrollo de las grandes ciudades turísticas. En este texto, se demuestra que por el contrario se retroalimentan a partir de sus diversas características. Una forma de refutar algunos argumentos empresariales.

Hubo un tiempo que para algunos dirigentes políticos y empresarios del sector turístico, en que les oíamos renegar del desarrollo de partidos vecinos, argumentando que "los turistas se van a quedar en el camino y no van a llegar a Mar del Plata".

Los que tenemos algunos años y hemos compartido horas con un visionario como Rufino Inda, cuando el proyecto de la traza de la Ruta 11, hemos conocido sus rabietas cuando comentaba que, algunos prestadores de servicios turísticos locales (hoteleros, gastronómicos, comerciantes) se oponían a la Ruta en ciernes, argumentando que "sería un desastre para Mar del Plata" ya que le abría el camino a turistas "de playa", que se quedarían en otras ofertas, más cercanas y más "novedosas" antes de llegar a esta ciudad. Tuvo, el tiempo, que mostrarles su error.

Y que es ese desarrollo zonal, a un radio de más de 200 kilómetros, lo que ha permitido que Mar del Plata pueda crecer, ya no como "balneario", sino como proveedor de bienes y servicios, tecnología y mano de obra calificada, con un cambio de rol en sus prestaciones.

Por ello, la nota del conocido especialista Antonio Torrejón que transcribimos, viene al cuento, señalando la posibilidad cierta de que Mar del Plata deje de ser, únicamente, un balneario, para ser eje distribuidor de bienes y servicios para una rica y extensa comarca de Mar y Sierras, como lo denominara, precisamente, Rufino Inda al propiciar, desde la presidencia del ACA local, las competencias automovilísticas del llamado, precisa y no casualmente, "circuito de Mar y Sierras".

Entonces, "Turismo y Municipio por Antonio Torrejón".

Nadie duda hoy en el planeta, que el municipio, es la célula esencial para replantear las mejores respuestas que pueda pretender el ser humano como instancia organizada y urbana.

Ante la transformación de las comunicaciones; décadas atrás la mayor parte de la población se desplazaba en escala de traslado peatonal de seis (6) kilómetros por hora, hoy con los 100 kms. promedio de cualquier transporte terrestre cambiaron los espacios o ejidos reales, donde transcurre la vida de los pueblos. Del barco rápido, en que vinieron nuestros padres de Europa en 15 días, pasamos al Jumbo de 12 horas sin escalas. Magallanes-Elcano tardaron dos años en integrar marítimamente el planeta, hoy el sistema Internet, lo integra en cuestión de minutos. La media hora de demora en 1950 en un llamado telefónico de: Mar del Plata a Chapadmalal, es el tiempo de conexión terrestre hoy.

Ante los nuevos hábitos turísticos; hace veinte años la vacación tradicional de verano, se hacía permaneciendo no menos de un mes en un pueblo o paraje turístico; hoy se redujo a lo semanal el módulo de vacaciones de mayor estacionamiento en un lugar, pero con recorridos comarcales que lo intercalan.

Ante la difusión o propaganda de un destino turístico, por las razones apuntadas de comunicación y permanencia, hasta hace pocos años se publicitaban y vendían: ciudades, balnearios, lugares; hoy (desde el Estado) malversa quién no se asocia en vender productos (atractivos más servicios) de espacios homogéneos en lo geográfico de oferta (de escala: comarcal o subregional, caso corredores turísticos) ya que el turista hará escala para degustar Costa del Sol en España, no sólo Marbella (más allá de su desarrollo) o quién se estaciona en Pinamar, no deja de visitar el Acuario de San Clemente del Tuyú o las novedades de Mar del Plata en el Corredor de las Playas Bonaerenses, en un módulo vacacional.

Hoy, tenemos que volver a prestar mayor atención a los especialistas sobre doctrinas de la noción del espacio (geopolítica), caso Ratzel o Cottman, que en forma precursora anticiparon: en el espacio diferenciado, los que logran integrarlo en función de sus homogeneidades y perfiles geográficos, son los que triunfan. El medio físico tiene un papel decisivo en la creación de unidades para el desarrollo. La organización del espacio, interesa a los geógrafos en el manejo de lo homogéneo; a los economistas en el plano de la redituabilidad; a quienes administran la salud en función de la mejor y más eficiente respuesta en la calidad de vida; a los turistólogos en la búsqueda de la mejor proyección de marketing en sus productos.

Nuestra Confederación de Provincias, supera los 2300 municipios donde vive el 85 % de la población argentina. La provincia de Buenos Aires y otras pocas jurisdicciones, supieron con visión de futuro, asignarle ejido territorial, a las ciudades cabeceras de los espacios administrativos en que se divide, creando un rango de otra función y responsabilidad a un centenar de asentamientos.

Esta figura ya superada en el primer mundo, donde los municipios sin perder sus autonomías, son agrupados en comarcas o regiones para el desarrollo, es la que insistimos en su reflexión.

Ya en 1934, Exequiel Bustillo al impulsar en la Patagonia de los Lagos (NQN RNO- CHU) los Parques Nacionales: Lanín-Nahuel Huapi-Los Alerces, argumentaba la validez geopolítica de unir esta homogeneidad argentina, con un proyecto para el desarrollo y la colonización: agro-turística, ante lecturas territoriales que se hacían desde la vecindad.

Eso sí, de Bustillo hasta hoy, le tenemos que poner un cero en la calificación de los políticos argentinos, que poco han hecho para integrar esta homogeneidad, que en la repetición geográfica que da al Océano Pacífico, Chile pese a su condición de gobierno unitario, le dieron la condición de región política de Los Lagos, como estrategia hacia un moderno desarrollo.

Los municipios turísticos, quizá sobre un tema con menos preconceptos, pueden hoy ante reivindicadas autonomías que le va asignando la vida en democracia, acelerar la integración de sus espacios homogéneos: juntarse con el vecino del pueblo cercano y compatibilizar intereses en común: comarcales y subregionales (corredores) para de esta forma ir llegando a la lógica unión regional-federal por provincias, que ya da camino la nueva Constitución Nacional.

La nueva distribución del poder y por consecuencia de los recursos financieros, creará mejores condiciones morales y materiales para refundar el país posible, particularmente desde los Municipios.

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