La Plata justa.

COPA LIBERTADORES / ESTUDIANTES 1 - UNIVERSITARIO (S) 0: Sin jugar bien y con un gol que debió ser anulado por offside, Estudiantes le ganó a un pobrísimo rival y se prendió.
Hay una ley, una ley no escrita, autoimpuesta por los propios equipos, para estos avatares de la Libertadores: en casa hay que ganar. No hay alternativa. Para avanzar, para tener posibilidades, hay que hacerlo. Los archivos revelarán las excepciones a esta regla, pero lo que se busca, lo que se quiere, es eso: ganar siempre como local.

¿Qué se le puede pedir, entonces, a un León todavía herido por el flojo arranque en el Apertura y por el 0-3 con el Cruzeiro en el primer partido del grupo? Que gane. Como anoche. Se le exigirá, seguro, que juegue mejor, que ante un rival débil como este Universitario de Sucre genere más peligro, tenga más juego asociado. Que sea ambicioso, que apueste a más desde el vamos y con los cambios. Mientras tanto, como ante San Lorenzo, gana. Con complicaciones, con sufrimiento, necesitando de una buena atajada de Andújar sobre el final, a pesar del hombre de más y con el partido 1-0. Así ganó. Y, dato importante, otra vez sin Juan Sebastián Verón.

Con la Bruja afuera, nuevamente le costó a Estudiantes encontrar un líder futbolístico. Fue Salgueiro el abanderado del empuje, fue Angeleri el que sumó peligro por la banda, aunque sin buena resolución.

Ganó porque el rival es de otra talla, es débil, claramente de otra categoría. Universitario presentó un dibujo con un marcado posicionamiento defensivo, pero carente de eficacia y sin presión sobre los hombres locales. Dejó descubierto el ataque y se replegó, saliendo recién un poco en el segundo tiempo.

Ante eso, lo que ofreció Estudiantes fue poco juego asociado y un ritmo cadencioso, como si se tratara de un entrenamiento. Pareció que empezó el partido sabiendo, o creyendo, que iba a ganar. Y a ese ritmo jugó. Llegó al gol por una pelota parada: tiro libre de Benítez, cabezazo de Boselli para bajarla, remate al travesaño de la Gata Fernández (por lo menos un metro adelantado) y definición de cabeza de Salgueiro. Hasta tuvo eso: ganó por un gol en offside.

La capacidad de juego que tienen los volantes que paró Astrada casi no apareció, y hasta se vieron pelotazos desconcertantes. Lo que el técnico había dicho en la previa, que el objetivo era ganar como local y no golear a un rival débil, pareció una sentencia, una idea. Por lo visto en la cancha, no parece una frase de cassette: faltó ambición, la intención de salir a arrollar a un equipo pobrísimo. Volvió a demostrar que así como gana sin jugar bien, puede perder en cualquier momento.

De local, contra un rival opaco, con un gol en offside y sin ostentar grandes virtudes. Así, con La Plata justa, Estudiantes logró lo que buscaba: ganar.

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